30 noviembre 2003

Tragedias en Mesopotamia

Uno ya no sabe qué pensar, ni, como dice mi madre, a qué carta quedarse. Hace ya muchas semanas que advertí en este mismo "blog" de que la estabilidad y la seguridad en Irak, tras el triunfo de las tropas anglo-norteamericanas sobre el decrépito ejército de Sadam, iba a ser asignatura más complicada de aprobar por parte de los mandos de la coalición. Y han fracasado. Hasta la fecha, la zozobra de los responsables de las operaciones sobre el terreno, así como de las autoridades políticas encargados de coordinarlos, ha sido manifiesta.

Y eso me duele, me entristece y me enoja a partes iguales. Yo siempre he apoyado la intervención, como postrer fórmula que permitiera la eliminación política del sangriento y despótico régimen del partido Baaz, encarnado en la figura de su cruel líder, Sadam Hussein. Pero así como he expresado en numerosas ocasiones mi defensa del uso de la fuerza como recurso de urgencia para acabar con el dictador y liberar al pueblo iraquí, también he expuesto no pocas veces, mis más que razonables dudas en torno a las razones últimas que encaminaron a Bush y Blair, secundados por Aznar y Berlusconi, a aprobar una intervención militar que desencadenó un grave seísmo en el marco de las relaciones diplomáticas internacionales y que teóricamente, buscó su justificación inicial en la existencia de peligrosos y abundantes arsenales de armas de destrucción masiva que amenazaban e inquietaban por igual a potencias regionales y mundiales.

Esa justificación inicial a la que hacía mención previamente, al no verse plasmada en la realidad, dio paso con el transcurrir de los meses a nuevas excusas que tuvieron la misión de echar un manto de tierra sobre las anteriores y seguir disculpando la necesidad de que las tropas occidentales continuaran acampadas en aquellas lejanas tierras.

Hace poco, creo que tras el asesinato de los 19 carabinieri italianos en Bagdad, insistí en la posibilidad de que de una vez por todas y visto el peculiar modo de los musulmanes de entender la vida, la sociedad y la política, Occidente acelerara el proceso de retirada de Irak, en beneficio de los soldados que allí se juegan la vida a diario y en vista del enconamiento de la situación.

Sin embargo hoy, tras el cruel atentado que ayer le costó la vida a siete agentes de la inteligencia española en Irak, debo plantearme la situación desde una doble perspectiva. La primera, es la de que la retirada unilateral de las tropas allí estacionadas, tanto las anglosajonas, como las del resto de países aliados, entre ellos España, al margen de convertirse en vergüenza y oprobio para todo el mundo civilizado, desembocaría en un caos generalizado que convertiría al actual día a día que se vive en Mesopotamia, en una inocente atracción de feria en comparación con lo que podría avecinarse.

A este respecto, considero prioritaria la formación de un gobierno indígena que cuente con los medios suficientes para garantizar un mínimo de control y estabilidad en la zona y eso, es algo que no tiene lugar de la noche a la mañana, sino que requiere de un largo y duro proceso de negociaciones, formación y constitución definitiva. Es decir, que hasta dentro de muchos meses, los ejércitos occidentales, que son en la actualidad los teóricos valedores de la seguridad y la estabilidad social en Irak, no estarán en disposición de abandonar definitivamente sus posiciones y sus responsabilidades y entregárselas a unidades policiales y de seguridad iraquíes.

Al margen, hay por medio una ímproba labor de reconstrucción de sectores vitales para la vida y el desarrollo de un país, como el eléctrico, el petrolífero, el del agua o el de las infraestructuras, que también a fecha de hoy, es de casi exclusiva competencia de los aliados. Hasta que esa labor se dé por terminada, será imprescindible mantener una representación militar nada testimonial en la zona, por lo que en definitiva, podemos estar hablando de varios años, tal vez un lustro.

Y mientras tanto la otra vertiente o perspectiva del problema, que es la que se empeña en percutirnos a diario con su trágico y sangriento martilleo. Soldados norteamericanos abatidos en sus helicópteros o degollados en sus "jeeps", carabinieri volatilizados en sus cuarteles en Bagdad, españoles calcinados y pisoteados en una perdida calzada de las afueras de la capital iraquí...

Como decía al principio, ¿qué hacer? ¿a qué carta quedarse? ¿qué camino elegir? Yo creo que sé cuál será la opción finalmente escogida por los responsables de tomar tal determinación. Pero habrán de ser conscientes del gran tributo que tendremos que pagar todos, empezando por ellos, por no haber sido capaces de prever con nitidez y claridad las consecuencias de nuestras acciones.

Lucio Decumio.

27 noviembre 2003

Del ITER a la Copa América de Vela

Ayer se conocieron los resultados de dos decisiones de distinto calado y ámbito que afectaban directamente a España. De la primera, salimos perdedores. Cadarache, la ciudad francesa situada al Norte de Marsella, será la candidata europea que compita con Rokkasho, Japón y Clarington, Canadá, con el objetivo de albergar el futuro reactor experimental de fusión nuclear, en detrimento de la opción española representada por Vandellós.

A mí, esta noticia no me ha parecido buena, ni mucho menos. Lo que sucede es que los efectos y las consecuencias de que este proyecto científico desembarque en Asia, América del Norte o Sur de Francia y no en España, no se podrán evaluar en su justa medida hasta que hayan transcurrido muchos años, quizá decenios y ello amortigua, junto con al escaso interés por el mundo científico que demostramos los españoles, el negativo impacto mediático que debería tener. El PSOE, Maragall a la cabeza, ha acusado y culpado al Gobierno de que la elección haya recaído en Francia y no en España, debido a la errónea política de alianzas del Ejecutivo.

¡¡Cómo no!! Para no variar, la ramplona oposición socialista con la que contamos en la actualidad, trata de erosionar al Gobierno con los argumentos más peregrinos y demagógicos. Esta tesis descabellada que imputa a la errónea política de alianzas del Ejecutivo, el fracaso de la candidatura de Vandellós, debe tener su fundamento, imagino, en el alineamiento español con las tesis americanas y no con las francesas, alemanas y rusas durante y después de la guerra de Irak.

Asimismo, esa presunta sucesión de errores estratégicos en nuestra política exterior ha debido tener su reciente continuación en las duras críticas manifestadas por nuestro Gobierno contra la Convención Europea -encargada de la redacción de la futura Constitución continental- que, capitaneada por el nefasto Valéry Giscard D'Estaign y atribuyéndose facultades que no le correspondían, intentó variar los equilibrios de poder acordados en el Tratado de Niza, firmado en 2001 por los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión. Al hilo de este asunto, habré de volver sobre él en el futuro, porque aún no está cerrado, dará mucho que hablar y es de vital importancia para nuestro prestigio y nuestra presencia como potencia influyente en la Unión.

Como colofón a esta concatenación de patinazos gubernamentales que han desencadenado la elección de Cadarache y no la de Vandellós, los socialistas también se apoyarán a buen seguro en el rechazo que ha mostrado el Gobierno a la decisión del Ecofin -de la que hablaba largo y tendido ayer- de no sancionar a Francia y Alemania por el elevado déficit público presentado durante el último ejercicio.

Y creo que el PSOE y sus dirigentes tienen razón. Tanto enfrentamiento y crítica a la todopoderosa y endiosada Francia y a su gran aliado del último medio siglo, Alemania, nos ha privado de poder competir en la finalísma por el proyecto ITER con Japón y Canadá. Sin embargo, si los socialistas llaman "errónea política de alianzas" a enfrentar con decisión la demolición del demoníaco régimen de Sadam y sostener una crítica coherente y fundada contra la prepotencia y la soberbia francesas en los casos de la Convención y del Pacto de Estabilidad, allá ellos. Particularmente, yo contemplo con más preocupación sus veleidades y sus flirteos nada disimulados con el BNG en Galicia, con ERC en Catalunya y lo que es peor, con el PNV y Batasuna en muchas localidades del País Vasco.

Y para subrayar el gran compromiso de España y su Gobierno con este proyecto, sólo hay que recordar que hace unos días, José María Aznar prometió que la aportación económica española al proyecto se duplicaría en el caso de ser Vandellós la elegida finalmente. Si eso no era apostar por que este sueño científico acabara en nuestro territorio, que venga Dios y lo vea.

En cuanto al segundo acontecimiento o elección en el que estábamos involucrados, decir que nos fue algo mejor. Valencia fue elegida sede de la próxima edición de la más prestigiosa regata del mundo, la Copa América de Vela 2007, que es, para quien todavía no lo sepa, la competición deportiva más antigua de la Historia Moderna y cuyo origen, es realmente curioso. Al parecer, un aristócrata inglés mandó labrar un trofeo en plata que se pondría en disputa entre las embarcaciones más rápidas de la Royal Navy británica. Enterado de la noticia, un coronel norteamericano mandó construir la goleta más rápida del mundo y con ella se plantó en el Reino Unido para desafiar a la metrópoli. Los orgullosos británicos aceptaron el desafío y la apuesta del militar yanki y dejaron participar al buque norteamericano en la competición.

El resultado: aun no conociendo el recorrido de la regata, pues no fue informada del mismo, la nave americana arribó a la meta con 20 minutos de ventaja sobre la siguiente embarcación. Esa fue la génesis de este certamen que en 2007, con las regatas previas de eliminación que tendrán lugar incluso desde 2004, convertirá a Valencia en centro neurálgico del deporte mundial. Tal vez mis lectores crean que exagero y yo también podría llegar a pensarlo. Pero es que he leído que el impacto económico e informativo de esta competición iguala al de los mismísimos Juegos Olímpicos. Habrá que ver si es así, pero las cantidades económicas que se manejan en futuras inversiones para acondicionar a la capital levantina, así como los empleos que se crearán, parecen dar la razón a los que opinan en ese sentido.

Lucio Decumio.

26 noviembre 2003

De eje a rodillo

Han actuado como los matones del colegio. Cuando las reglas del juego que imponen a los más débiles se vuelven en su contra, las obvian, las evitan y como si ya no fuera con ellos, se enfurruñan y deciden que no quieren seguir siendo partícipes del pasatiempo. Y después de escabullirse cobardemente de las draconianas normas con que gravaron a los demás, pasan como si nada entre una tormenta de críticas más o menos enérgicas de los antaño frágiles, para buscar el mejor modo de retorcer los antiguos métodos y que éstos vuelvan a serles propicios. Tratarán de valerse para ello de su impresionante fuerza, de su poderosa influencia, de su sobresaliente capacidad de intimidación y de su aterrador tamaño y empuje. Pero los pequeños ya no lo son tanto y tienen resortes y patrocinios para hacer valer los preceptos que tanto les costó asumir, que asumieron y que cumplieron a rajatabla.

Hablo de Francia y Alemania, los dos colosos de la Unión Europea, que se han valido de la figura del Ecofin -Consejo de Ministros de Economía y Finanzas de la UE- para eludir los procedimientos que desde el Pacto de Estabilidad firmado y aceptado por todos los integrantes de la Unión hace unos años, deberían haber emanado para sancionar el incumplimiento de este acuerdo por parte de estas dos naciones. Para quienes no estén del todo al corriente, haré unos breves y muy sucintos apuntes al respecto, pues mis nociones de Economía -Macroeconomía, debería decir- vienen a ser los mismos que pudiera tener el difunto primate "Copito de Nieve".

En el último ejercicio fiscal y económico, tanto Francia como Alemania han superado con creces el tope máximo del 3% de déficit público que admite el Pacto de Estabilidad, pacto que recoge métodos de corrección y sanción contra aquellas naciones que superen ese porcentaje y que de igual modo, incumplan otras cláusulas del mismo que ahora no entraré a debatir por la muy simple razón de que las desconozco.

En fin, que Francia y Alemania han arrojado un déficit público -diferencia entre los gastos del Estado y sus ingresos- que se sitúa en ambos casos en torno al 3,5% por lo que en estricto cumplimiento del Pacto de Estabilidad, deberían haber sido apercibidas y castigadas por su laxitud presupuestaria y su pródiga visión del gasto público. Lo más sonrojante del asunto es que ambos países fueron en su momento, hace cinco o seis años, creo, quienes acaudillaron con encendidas proclamas, la validez y la vigencia de estas condiciones, que todos los países de la UE se comprometieron a respetar con el fin de alcanzar dos claros objetivos: en primer lugar, conseguir la máxima convergencia económica entre los más poderosos y los menos adinerados y en segunda instancia, que todos los países obtuvieran el tan ansiado déficit "0" en el horizonte de 2007.

Y ahora, cuando vienen las duras, es cuando se echan atrás y tras unas más que seguras y vergonzantes coacciones sobre determinados miembros del Ecofin -al margen de que hayan hecho valer indudablemente su propio peso político en el seno de las instituciones comunitarias- logran eludir las justas sanciones que les deberían haber sido aplicadas. Lo peor de todo no es que con ello hayan soslayado sus responsabilidades, sino que han abofeteado y humillado a quienes sí que se han esforzado conveniente y rigurosamente en cumplir con esas condiciones, entre ellos y de modo muy destacado, España.

Así que con toda la razón, nuestro Gobierno, así como los de Austria, Finlandia y Holanda, han puesto el grito en el cielo y han manifestado su disconformidad con la decisión adoptada por el Ecofin, mientras que por su parte, la Comisión Europea o Gobierno Europeo, a través de varios de sus comisarios, también ha expresado su indignación por el fraude cometido por franceses y alemanes a las propias normas por ellos defendidas hace unos años.

Habrá que esperar y ver si definitivamente, la Comisión Europea recurre la decisión del Ecofin ante el Tribunal de Justicia de la UE y tanto el Pacto de Estabilidad, como la Unión y sus políticas económicas y monetarias, recuperan credibilidad y confianza ante el embate que han sufrido por parte del eje franco-alemán. Deseo fervientemente que así sea, por el bien de toda la Unión y de su pujanza económica, que según los expertos, podría verse afectada en diversos flancos, como la estabilidad del euro, la subida de tipos de interés o el retraso en la recuperación y el crecimiento, si algunos siguen empeñados en no respetar las reglas del juego que todos nos dimos en su momento.

Lucio Decumio.

25 noviembre 2003

Navidad en Noviembre

Con exclusivos y nada disimulados objetivos mercantiles, se ha convertido en una constante durante los últimos años el impúdico adelantamiento al mes de Noviembre, de la llegada de la Navidad. A mí cada vez me produce más vergüenza ajena y más hastío la procacidad y desfachatez de los grandes almacenes, en los que a día 18 de Noviembre ya puedes encontrarte lineales adornados con motivos navideños, hipertrofia de las áreas dedicadas a la juguetería, estanterías repletas de polvorones, mazapanes, turrones y demás dulces y en algunos casos extremos, hasta tipos paupérrimamente disfrazados de Papá Noël haciendo el canelo, mientras mil y un villancicos retumban desde la megafonía del local.

Que nadie me malinterprete. Yo no estoy haciendo una crítica de la Navidad y de todo lo que trae consigo, representa y significa. Si debo bucear en mis recuerdos para encontrar unas fechas en las que me haya sentido feliz y arropado en mi vida y de las que guarde imborrables y cariñosos recuerdos, obligadamente me topo con numerosas Fiestas Navideñas, en las que rodeado por mi familia, mis hermanos, mis tíos y mis primos, disfrutaba de miríadas de anécdotas, risas por doquier, afecto sincero y excelentes manjares.

Sin embargo, en un febril y diabólico empeño por invitarnos a consumir y a gastar durante cuarenta días al mismo ritmo que se hacía antaño durante menos de tres semanas, los grandes almacenes no han tenido empacho durante el último decenio en violentar, tomar al asalto y en última instancia, sacrificar en el altar de sus cuentas de resultados el cálido espíritu navideño, hasta convertir esta celebración en una aburrida y fastidiosa concatenación de artificiosas invitaciones a la alegría y de postizas proclamas de felicidad y buena voluntad.

Pero no sólo son culpables los grandes almacenes de este frontal ataque contra el ideal que debería presidir la Navidad. Todos nosotros también somos responsables de esta agitada e infernal vulneración de la que hablo, pues sin nuestro activo concurso consumista, los grandes almacenes se verían obligados a esperar hasta la segunda semana de Diciembre para bombardearnos con sus nada veladas incitaciones al despilfarro.

En último término, no puedo dejar de acusar al tiempo, implacable dueño y señor de nuestras vidas, del gélido enfriamiento experimentado por mi remoto apego a la Navidad, pues ya me faltan seres queridos con los que perfilar los lienzos del pasado, me sobran años y experiencias que entierran bajo su pesada losa, pequeñas, grandes e infinitas ilusiones y echo de menos mi confiada mirada infantil y el abrigo y el refugio de lo que se me aparecía como un hogar despreocupado y venturoso.

Para un servidor, la Navidad ya sólo es y será, un hermoso equipaje cargado de bellos recuerdos, nostalgia, añoranza y memorias y momentos inolvidables. Todos, incluido yo, la hemos matado.

Lucio Decumio.

23 noviembre 2003

Citas y refranes II

Nueva entrega de citas y frases célebres a cargo de personajes de renombre y relevancia. Bueno, alguno de los protagonistas de mi "post" puede que no haya alcanzado excesiva notoriedad entre el gran público, pero otros sí, como Louis Pasteur, Sócrates o San Agustín, quienes se encargarán de adornar estas líneas de hoy con su más que reconocida jerarquía.

-"Duda siempre de ti mismo, hasta que los datos no dejen lugar a dudas." Louis Pasteur, físico, químico y microbiólogo francés, nacido en Dóle, en 1822 y fallecido en Villeneuve L’Etang, en 1895. Considerado como uno de los mayores benefactores de la Humanidad. Sus estudios e investigaciones desembocaron en numerosas vacunas –septicemia, rabia, cólera y carbunco, entre otras- y en que a día de hoy, podamos beber leche pasteurizada. Y yo me pregunto ¿qué sucedería si los datos, toda vez que no dejaran lugar a dudas, me obligaran a seguir dudando de mí mismo?

-"Los jóvenes hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida, y le faltan al respeto a sus maestros." Sócrates, pensador griego, fundador de la filosofía moral o axiología, de gran influencia sobre Platón. Nació en Atenas en 470 A.C. y murió también en Atenas en 399 A.C., tras un juicio en el que se defendió a sí mismo de las acusaciones de corrupción de la juventud y desprecio a los dioses. Tal era su talante que, a sabiendas de la injusta resolución que lo condenaba, prefirió acatarla antes que huir. Esta sentencia -la que pronunció él, no la que dictaron en su contra- casi 2.500 años después de ser pronunciada, sigue manteniendo una vigencia asombrosa.

-"Si precisas una mano, recuerda que yo tengo dos." San Agustín, Nacido en Tagaste, Numidia –actual Argelia- en el 354 y fallecido durante el sitio de Hipona, Cartago –actual Túnez- en 430. Es obvio que semejante cita sólo la pudo pronunciar una persona buena, de la que algunas lenguas y biógrafos infieren, a través de los escritos que dejó, que era marcadamente bisexual. Bueno, pues muy bien. Los gays siempre ahí, con un perpetuo run-run, a la busca y captura de cualquier ejemplo pretérito que justifique y dé empaque a sus inclinaciones. De cualquier modo, ¿alguien se imagina a, por ejemplo, Javier Arzallus diciendo algo semejante a algún conciudadano vasco afiliado al PP o al PSOE, o simplemente simpatizante de alguno de los dos partidos?

-"Para la mayoría de los hombres, la experiencia es como las luces de popa de un barco: Iluminan sólo el camino que queda a sus espaldas." Samuel Taylor Coleridge, Devonshire, Inglaterra, 1772 - Londres 1834. Poeta británico, considerado uno de los mejores de su generación, junto a Lord Byron. Percy B. Shelley o John Keats. Entre todos ellos y supongo que alguno más, dieron forma y contenido al romanticismo literario británico. Por lo que a su cita se refiere, aunque se me aparece demasiado extensa y rebuscada, la considero acertada. Seguramente estaba harto de que le repitieran que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra y se sacó de la manga la frase que adjunto. En fin, si uno se pone a pensar sobre ella, se dará cuenta de que es tan gráfica o más que la del tropezón en el pedrusco.

-"El detalle de una batalla lo da el que triunfa." Domingo Faustino Sarmiento, Provincia de San Juan, Argentina, 1811 - Paraguay, 1888. Maestro, subteniente de milicias, escritor, periodista, senador, ministro, director general de escuelas, sociólogo, diplomático, gobernador y en última instancia Presidente de Argentina. Como vemos, un polifacético humanista. De la fecha de su fallecimiento, el 11 de Septiembre de 1888, se sirve todo el continente americano para celebrar la Fiesta del Maestro. Su cita, lapidaria, una gran verdad que no se modificará jamás, por más que pasen años, décadas, centurias y milenios.

Lucio Decumio.

20 noviembre 2003

Breverías

Hacía tiempo que no me descolgaba con una intervención en la que abordara distintos temas en formato compendioso. Así que, visto que los asuntos de interés se desdoblan por aquí y por allá, intentaré hacer una aproximación a todos ellos, en un recorrido que presumo veloz y certero.

Caso A. Michael Jackson. Uno de los grandes ídolos de mi pretérita juventud, por la que transité durante los años 80 y parte de los 90. Ha demostrado en los últimos tiempos que las maneras insanas y dementes que apuntaba mientras se encontraba en la cima de la popularidad y la fama, no sólo no eran flor de un día, sino que estaban profundamente enraizadas en su absurda y alterada psique. Al igual que Diego Armando Maradona, otro de los grandes referentes de aquella época, Jackson nunca ha sabido asimilar su éxito y su talento y por lo tanto, situarse a la altura del propio mito creado a su alrededor. Muy al contrario, cuando el ocaso de su carrera y de su gloria es ya más que un hecho, ha multiplicado por mil sus excentricidades, para terminar mostrándose tan pintoresco y exótico, como peligroso y nocivo.

Caso B. Accidentes de tráfico, accidentes laborales y violencia doméstica. El otro día, leyendo el comentario de un articulista, me topé con un párrafo revelador. Tan gráfico y tan bien estructurado me pareció, al respecto de estas dramáticas realidades que no se cansan de golpearnos todos los días y de las que tan fácilmente hacemos abstracción, que lo reproduzco a continuación. Si digo que el autor es Faustino F. Álvarez y que escribe en "La Razón", no debo temer incurrir en ningún delito de plagio.

"Cuando una realidad inhumana adquiere la condición de normal y de rutinaria es necesario un examen de conciencia, de racionalidad o de sentido común por vía de urgencia. Parece más moderno quejarse del «mobbing» o acoso moral en el puesto de trabajo a manos de jefecillos endiosados o de compañeros envidiosos que proclaman, por ejemplo, la prioridad del derecho a la vida sobre cualquier ahorro simulado y en nombre de una falsa productividad".

Mi admiración más rendida hacia estas cuatro líneas. Como me gustaría poder llegar algún día a condensar tanta prudencia y tanta cordura en un sólo párrafo. Con lo que yo me enrollo, la labor que ante mí se presenta para lograrlo, se antoja ardua.

Caso C. Noticias estacionales. Denominación que se me acaba de ocurrir para encuadrar a esas ráfagas informativas que se empeñan en azotarnos desde todos los medios de comunicación y cuyo cimiento o denominador común suele encontrarse en la necesidad de crear entre la población determinados estados de alarma, ansiedad o preocupación.

¿Quién no recuerda los casos de las "vacas locas" o de los "pollos belgas"? Durante meses no se habló de otra cosa, pero se sacrificaron unos cuantos millones de cabezas de ganado y a otra cosa.

¿Y aquella insistente lluvia de aerolitos que se empeñó en horadar el suelo patrio a lo largo y ancho de sus cuatro puntos cardinales, hace ya un par de años? Desaparecieron de nuestros cielos del mismo modo en que aparecieron. Al punto.

¿Alguien recuerda la fortísima campaña informativa que nos puso al corriente de la peligrosidad de determinados perros? A lo largo de varios meses, raro era el día en que un ser humano no era víctima de una mordedura de algún can, llegando el gobierno a aprobar una ley sobre tenencia y cuidado de razas muy concretas. Algo que aplaudo, por cierto. Pero, tal y como mordían entonces los perros, éstos dejaron de morder durante un par de años hasta el triste suceso de Calzada de Calatrava.

¿Y la ola de apagones que salpicó a casi todos los rincones del mundo civilizado? En primer lugar, Nueva York y la costa este canadiense y estadounidense. Semanas después le tocó el turno a Londres. Días después, a buena parte de Escandinavia y al instante, toda Italia se quedó a oscuras durante 24 horas. Y no ha vuelto a suceder nada más en este sentido. ¿O sí y no nos hemos enterado? O no nos han querido enterar...

La última ráfaga de noticias estacionales corresponde a los socavones, que de toda la vida se habrán producido en territorio aragonés, pero que ahora parecen cobrar especial interés, saltando a la palestra en los últimos días por sus repetidas y enojosas apariciones en las cercanías de las vías que conforman el trayecto del AVE Madrid-Lérida. Pues bien, hasta nos han sacado imágenes de otra de estas aberturas en plenas calles de Calatayud. Y dentro de un par de semanas, aunque se abra un agujero como un campo de fútbol en algún lugar recóndito de Zaragoza o Huesca, nadie nos lo hará constar. Ya no será noticia.

¿Por qué esta explotación alarmista de noticias que son tan comunes, que han acaecido toda la vida y que seguirán sucediendo en el futuro? Yo estudié Periodismo, pero no recuerdo que nadie me explicara el porqué.

Caso D. Y último. Raúl González Blanco. Si este futbolista se hubiera llamado Raoul Johnson White o Raulihno Gonçalves Branco, hubiera nacido en los arrabales de Manchester o entre mil favelas de Río de Janeiro y hubiera sido jugador de fútbol, ya habría ganado en más de una ocasión el Balón de Oro; los comentaristas españoles se habrían encargado de subirle a un pedestal mediático y si destilara su sabiduría balompédica en el Real Madrid o en el F.C. Barcelona, sería considerado como un mega-crack sin precedentes en la Historia del Fútbol. Estoy convencido de que a los 23 años, ya se le hubiera comparado con los más grandes: Di Stéfano, Pelé, Cruyff o Maradona.

Pero es español y los españoles somos tan patéticos, tan papanatas, tan quijotescos y sobre todo, tan envidiosos, que estamos esperando y deseando que yerre a la menor para ponerle en el disparadero, incapaces de reconocer lo bueno que hay entre nosotros. Mientras, encumbramos al extranjero que viene a llevárselo crudo y que no hace ni tres.

Mi máximo apoyo y reconocimiento a Raúl. Es el mejor del mundo, el más determinante, el que nunca se arruga, el que siempre marca los primeros y más importantes goles, el que en definitiva, más casta y más profesionalidad le pone a su quehacer. Y quien tenga 3 Copas de Europa, 2 Intercontinentales, 4 Campeonatos de Liga, cientos de partidos y de goles acumulados con la camiseta del Real Madrid y 68 partidos con su selección y casi 40 goles, todo ello con 26 años, que venga a decirme lo contrario.

Lucio Decumio.

18 noviembre 2003

Rituales de destrucción y muerte

Un nuevo atentado terrorista ha vuelto a dejar su sangrienta impronta en las inmediaciones de dos sinagogas situadas en el centro de Estambul, la capital de Turquía, obligando a contar por decenas el número de muertos y de heridos. Turquía, pese a algunos claroscuros que aún jalonan su trayectoria política, es el único país de mayoría musulmana que parece caminar con paso firme hacia una democracia plena y hacia un reconocimiento de los derechos y las libertades de sus ciudadanos.

Tan es así, que incluso hasta se pueden encontrar sinagogas en su territorio, descubrimiento éste que se me antoja de muy complicada ejecución en la inmensa mayoría de los estados de confesión islámica y ello, pese a que desde hace aproximadamente un año, el Gobierno de la Nación está en manos de islamistas moderados. Insisto, aún hay zonas grises, como la inextinguible llama del problema kurdo o determinadas prácticas jurídicas y penales que no terminan de encajar en los usos y costumbres europeos, mucho más avanzadas en ese sentido, pero es más que posible que por el marcado laicismo de su sociedad y su proximidad geográfica a la Europa de las libertades, Turquía termine integrándose en breve en la UE y abrazando definitivamente los derechos humanos, la democracia y el progreso.

Pero para que eso no suceda, ni en Turquía ni en el resto del Islam, hay quien desde dentro del país, con los convenientes apoyos exteriores del terrorismo islámico más agreste y montaraz, trata de poner palos en las ruedas de ese proceso de acercamiento a Europa y a la libertad, a través de atentados como el que tuvo lugar el pasado fin de semana en Estambul.

El mundo musulmán y su modo de pensar, sus creencias y sus relaciones con el resto de países son extremadamente complejos. Creo haber indicado en otras ocasiones, -y no me cansaré de repetirlo hasta que alguien me demuestre lo contrario- que el núcleo de la acción política de los gobernantes islámicos y de la actividad religiosa del clero musulmán, consiste en la victimización permanente y sistemática de la sociedad que gobiernan, con el exclusivo fin de mantenerles sojuzgados, empapados en el desconocimiento, el analfabetismo y la falta de información transparente.

Mientras las castas gobernantes se enriquecen obscenamente a costa de los recursos nacionales y de la explotación de sus súbditos, éstos sólo perciben a cambio la intoxicación y las mentiras de esos dirigentes que insisten en avivar la llama del odio hacia Occidente, convirtiéndole en el epicentro de los males de la población, de su pobreza, de su miseria, de sus enfermedades y de su falta de oportunidades.

En la medida que esto siga siendo así, mientras que el estrato gobernante en los países islámicos siga tan influido, tan enraizado y tan interrelacionado con la jerarquía religiosa musulmana y actúen en armonía y en confluencia de espurios intereses para mantener secuestrada la voluntad de sus conciudadanos, las cosas no cambiarán y siempre habrá uno, diez, cien o mil musulmanes dispuestos a participar en un macabro ritual de inmolación que dejará un desolador rastro de muerte y destrucción en un hotel de Bali, en un cuartel de carabinieri o unas oficinas de la ONU en Iraq, en dos sinagogas turcas o en un restaurante o discoteca de Jerusalén o Tel-Aviv.

El problema, definitivamente, no está en los demás, no está en nosotros, los occidentales, por mucho que nos intenten hacer creer lo contrario las fuertes corrientes de la corrección política de la izquierda social y sectores socio-políticos afines al mundo musulmán. Está en ellos, en la corrupta clase política que busca destruir, enjoyarse y desunir, antes que crear, repartir y aunar esfuerzos; en el integrismo de los postulados religiosos que manejan ayatollahs, mulás y muecines, basados en una interpretación torticera de las páginas del Corán; en la inflamación del rencor hacia Occidente; en la falta de voluntad e interés en abrir la mano y dirigir a sus naciones hacia un progreso social y económico que les garantice un futuro y un bienestar. Pero no, eso no lo harán nunca, pues con ello perderían, más pronto que tarde, prebendas, poltronas, bicocas, inmunidad y sobre todo, el control del sistema y de los recursos.

Lucio Decumio.

Elecciones regionales en Catalunya

Es posible que más de uno de mis lectores se haya cuestionado sobre la absoluta ausencia de alusiones en este "blog", a las Elecciones Autonómicas Catalanas que han tenido lugar el pasado domingo. Aunque visto desde otro prisma, es más que seguro que esté confiriéndome excesiva importancia como comentarista político y mis ya no pocos lectores tampoco hayan echado de menos citas y glosas sobre las primeras elecciones regionales en Catalunya sin el sempiterno Jordi Pujol al frente de la candidatura de CiU. Pero siendo retrospectivos y en vista del indisimulable apego que enlaza a mi intelecto con todo lo que sucede en el ámbito político nacional, hasta a mí mismo me sorprende semejante indolencia a la hora de abordar un asunto de tantísimo calado.

La verdad es que en la política, ya sea regional, nacional o internacional, sucede lo mismo que en otros ámbitos de la vida. Cuando un actor del carisma y del empuje de Jordi Pujol desaparece, voluntariamente eso sí, de la escena, deja un vacío que resulta muy complicado de cubrir. Y no es que un servidor haya venido hasta aquí para declararse rendido admirador del avejentado dirigente catalán. Ni mucho menos. Simplemente, cuando alguien ha marcado con su impronta y su carisma una etapa tan larga, sea cual sea la disciplina en la que ha despuntado, quienes vienen sucederle en el hueco que acaba de dejar, siempre acaban perdiendo en comparación con el saliente. Hagan lo que hagan.

Volveré algo más tarde sobre el descollante President y trataré de hacer una aproximación valorativa a los resultados que han arrojados las urnas en las cuatro provincias catalanas. He leído a varios comentaristas y he tratado de instruirme y empaparme de la realidad de esta convocatoria electoral a partir de las informaciones que han aparecido en todos los periódicos. Por mucho que digan lo contrario y a la luz de los resultados definitivos obtenidos por todos los partidos, resulta meridiano que PSC-PSOE -con Pasqual Maragall, mi payaso preferido al frente- y CiU, con Artur Mas -delfín de Pujol- a la cabeza, afrontando su primer gran desafío electoral, han resultado los grandes perdedores.

Maragall ha vuelto a quedarse a las puertas pese a las perspectivas optimistas previas a los comicios y salvo coaliciones a tres bandas con otras fuerzas políticas, tendrá que conformarse con ejercer como líder de la oposición en el Parlamento Catalán. Mas ha salido también muy mal parado. Como decía previamente, la sombra de Pujol, aunque físicamente parva y oronda, es políticamente longilínea y prolongada y eso ha pesado, creo que de modo muy notable, en el delfín. Pese a todo, ha conservado una muy inestable mayoría y una ventaja de escaños sobre el PSC-PSOE que le otorga una ligera ventaja de cara a posibles pactos.

El ganador moral ha sido, sin vacilación alguna, Esquerra Republicana de Catalunya y su líder Josep Lluís Carod-Rovira. A fuerza de ser sinceros, yo apenas conocía de la existencia de este individuo antes de los comicios y aunque las encuestas le concedían un notable ascenso en votos y escaños sobre los resultados de 1999, yo tampoco terminaba de creérmelo. Pero al final, se ha consumado su formidable salto cualitativo y cuantitativo y ello le entrega la llave de los pactos, tanto con PSC-PSOE como con CiU. Podrá acordar la formación de gobierno con quien más le plazca y con quien más carteras y responsabilidades le conceda.

Mientras el PPC-PP e IC también han recogido buenos frutos, aunque insuficientes en el caso de los primeros como para mostrarse imprescindibles en las futuras negociaciones y pactos. IC -Iniciativa per Catalunya para los desubicados- sí que podría tener algo que decir si finalmente se consumara un tripartito entre PSC-PSOE, ERC y ellos mismos. Habrá que ir viendo.

Y mi análisis. Que difiere de los muchos que he tenido la oportunidad de leer. Un número no escaso de comentaristas políticos achacan el sorprendente ascenso de ERC a la deriva radical emprendida por formaciones como el PSC-PSOE y CiU, las dos por motivos bien diferentes. La primera, creo que por convicción de su propio líder, el nefasto Maragall y la segunda, por su intento de renegar ante el electorado de los pactos establecidos con el PPC durante la última legislatura y que le permitieron completarla en su totalidad. Afirman esos comentaristas, que los votantes procedentes de PSC y CiU que se han arrojado a los brazos de ERC, lo hacen impulsados por la idea de que puestos a votar radicalismo, se opta por los radicales de verdad, en este caso Esquerra Republicana.

Pero a mí, esa disección tan simple se me antoja escasamente conectada con la realidad de un votante lúcido. Si el partido al que tradicionalmente votas elige un camino que se aleja de los postulados que hasta la fecha le habían hecho merecedor de tu voto y emprende una peligrosa carrera extremista, lo lógico es que te desvincules de él, no para sentarte en el regazo de otros más radicales aún, sino para instalarte o acomodarte en el marco político que te ofrecen partidos más moderados. Y esto no ha sucedido. La gran fuga de votos que han padecido CiU y PSC-PSOE ha ido a parar a ERC, así que el examen de los resultados tiene que ser forzosamente diferente al que hacen los analistas antes mencionados.

Yo considero a los catalanes como gente normalmente moderada y sensata. Y lo son, que a nadie le quepa duda. En mi opinión, el masivo apoyo recibido por ERC no es sino el voto de castigo, que no de ideas, de parte del electorado de PSC y CiU a sus partidos y a sus líderes. ¿Por qué razón los electores les mortifican de ese modo? Complicado de definir y de analizar desde luego, lo que me obligaría a extenderme en un mar de conjeturas que no me apetece transitar.

Y ese voto de castigo ha discurrido en el sentido que lo ha hecho porque IC es un partido residual y decimonónico que no puede obtener mejores resultados que los logrados y el PPC -Partido Popular de Catalunya- es una formación que no puede ni podrá disimular sus conexiones y afinidades con el actual poder central, poder central que para muchos catalanes, con independencia del signo del Gobierno de Madrid, sigue siendo inconscientemente sinónimo de centralismo y anticatalanismo. Aunque obviamente, no sea ni mucho menos así. ERC en cambio, puede presumir hasta hacer saltar los botones de la camisa, de impolutas raíces e ideas catalanistas. El voto de castigo del que hablaba, habría caído por tanto, en las redes de quien no siendo todavía del agrado del elector, sí que puede ser considerado como alguien de casa y por lo tanto, digno de confianza.

Insisto, habrá que sentarse, ver, esperar, contemplar y verificar el desarrollo de los acontecimientos. Hacer cábalas en estos instantes es demasiado arriesgado, aunque tal vez en breve plazo, cuando las aguas estén más tranquilas, mi oráculo sea capaz de vislumbrar algún trazo del futuro que puede aguardarnos en el horizonte. De momento, empiezo a echar algo de menos a Pujol, quien con sus luces y sus sombras a lo largo de los últimos 23 años y anteponiendo siempre sus intereses y los de Catalunya, nunca ha traspasado los límites del respeto al marco constitucional vigente.

Lucio Decumio.

16 noviembre 2003

Proyecto ITER II

Me han llegado acerbas críticas relacionadas con el "post" que colgué ayer en estas páginas. Y he de reconocer que, tras una pormenorizada re-lectura del mismo, las censuras recibidas en torno a su carácter gris, plúmbeo y aséptico, no sólo no carecen de fundamento, sino que van cargadas de una gran parte de razón. Pese a aceptar las detracciones y compartirlas en buena medida, sí que debo romper una lanza en mi favor. Creo que son ya varias las ocasiones en las que he manifestado que cada uno observa la realidad que le circunda de un modo muy personal y que lo que alguien encuentra extremadamente interesante y seductor, otro puede llegar a interpretarlo, con toda legitimidad, como una tabarra insufrible.

Personalmente, yo sigo considerando que la posibilidad de que la Humanidad esté a punto de alumbrar un proyecto común, cuya desembocadura en dos o tres decenios pueda llevar al género humano a disponer de una fuente de energía inagotable, barata y segura y que además impulse el desarrollo, la convivencia y el respeto al medio ambiente, es lo suficientemente cautivadora como para que le dedique el espacio que le consagro.

Lo que sí que he visto claro es que el enfoque que ayer le conferí al artículo, no era ni mucho menos el más atrayente, pues como decía previamente, hasta a mí mismo se me antojan fastidiosos su redacción y su desarrollo. Por esta razón, hoy salto al coso del ciberespacio con la inocultable intención de dar un giro a las formas y lograr que este segundo comentario que le dedico al proyecto de reactor de fusión nuclear, supere en entretenimiento y afecto de mis lectores a, por ejemplo, un resumen en DVD de los mejores momentos de "Noche de Fiesta". He soslayado los aspectos más técnicos de la cuestión, en aras de una mayor agilidad del texto, pero aun así, no debemos olvidar que el hilo argumental de estas líneas es la Ciencia, que en sustancia y como todos sabemos, se encuentra en las antípodas de la extravagancia, el jolgorio, la algarabía o el alboroto, así que más no puedo hacer, amigos.

Continúo por tanto, con mi descripción del plan internacional para poner en marcha el citado reactor. Ayer me detuve, abruptamente, en el instante en que estaba a punto de exponer un ejemplo de las capacidades que podrían desarrollar las centrales de este tipo cuando la fase de estudio y de investigación haya concluido. Retomemos pues, pese a que alguien pueda acordarse de mis antepasados.

Normalmente, una vivienda tipo, tiene un contrato de consumo de 3.000 vatios de electricidad por hora, aunque también depende de las dimensiones de la casa y de las necesidades de la misma. Redondeando, como con el euro, todos entendemos que si gastáramos al máximo de esa capacidad, consumiríamos unos 72.000 vatios por día. Si hablamos de Madrid y de sus 1,6 millones de hogares gastando esa cuantía de electricidad y hacemos una sencilla multiplicación, nos encontraríamos ante un gasto de 115.200 megavatios/día. Como todos somos inteligentes y capaces, entenderemos esto como un ejemplo ilustrativo y no como una posibilidad tangible, pues las posibilidades de encontrarnos ante este escenario irracional, son nulas.

Pues bien, una central que fuera capaz de generar la energía que se pretende que produzca el ITER y al ritmo sostenido de un MV por segundo, rendiría un total de 86.400 MV’s por día. Es decir que esa hipotética factoría sería capaz de abastecer al 70% de los hogares madrileños, siempre y cuando Madrid consumiera las magnitudes que acabo de indicar. Insisto, es un ejemplo algo rudo al que le faltan detalles y del que cualquier estudiante de primero de cualquier carrera de ciencias, se mofaría hasta el escarnio.

Una vez devueltos a la realidad, decir que esos 86.400 MV's deberían bastar para cubrir las necesidades energéticas de toda la población del centro de España durante varios días. Ya sé que muchos habrán abandonado la lectura del comentario de hoy antes de llegar hasta aquí en favor de actividades notablemente más entretenidas que ésta o que en estos instantes estarán roncando con la frente apoyada sobre el teclado de su PC, pero a mí esto me sigue pareciendo fantástico. Y el consumo realizado por la central para llegar a esa magnitud de producción, sólo alcanzaría el 10% de esa cifra. Una pasada, que diría un castizo.

Siendo descriptivos, la fusión nuclear es la fuente de energía que hace brillar a las estrellas, amigos. En el Astro Rey, para que nos hagamos una idea, la presión, la densidad y la temperatura son tan elevadas –se llegan a superar los 100 millones de grados centígrados- que la materia se transforma en energía, mediante un proceso en el que el los átomos de hidrógeno se fusionan hasta producir helio. Y por eso brilla como brilla y da el calor que da, sobre todo en España. Recordemos la famosa fórmula que nos enseñaron de pequeños E=mc2. España=mucho calor al cuadrado. Ése es el tipo de energía que se quiere llegara a producir en nuestro planeta.

Esto sí que es bueno. Los que estaban ceporros perdidos sobre el teclado no podrán sino asombrarse antes este dato. Por lo visto, el combustible necesario son dos isótopos del hidrógeno, el deuterio y el tritio. Y acudo a otra explicación gráfica. Cien litros de agua de mar contendrían el suficiente deuterio para generar la misma energía que produciría la quema de 20 toneladas de carbón. Se acabaron las minas, las galerías, las explosiones de grisú, los cascos con linterna, los mineros enterrados y las canciones de Antonio Molina. El carbón, para los lápices de los dibujantes, de los niños y poco más. Mientras, el tritio podría obtenerse del litio, un mineral abundante en extremo en nuestro planeta.

Y ya termino. He intentado poner mi granito de arena para que la lectura de esta segunda parte fuera algo más sugestiva, aunque no estoy muy seguro de haberlo conseguido, pues como decía, la Ciencia es escasamente proclive al humor y al desenfado.

Lucio Decumio.

15 noviembre 2003

Proyecto ITER I

Oigo hablar de este proyecto desde hace aproximadamente un año. Resumiendo, pues ya de todos es conocida la deficiente preparación de mi intelecto para abordar asuntos de calado científico, el Proyecto ITER -camino, en latín- es un formidable desafío que la comunidad científica internacional y los estados más poderosos del planeta se han planteado resolver, con el objetivo de demostrar que tecnológicamente, es posible producir energía mediante la fusión nuclear.

El perfil geo-político del asunto está a punto de encarar su última fase, pues consiste en la elección por parte de los participantes en el proyecto, de la sede que lo acogerá. El próximo día 27 de Noviembre, la Unión Europea, uno de los socios de esta aventura, decidirá si Vandellós (España) o Cadarache (Francia) o en último término ambas, compiten con Rokkasho (Japón) para albergar esta formidable obra de ingeniería.

Si las informaciones que he recopilado son correctas, el coste de las tres fases del proyecto –construcción, operación y desmantelamiento- asciende a 10.300 millones de euros o lo que es lo mismo, 1,7 billones de las antiguas y añoradas pesetas.

Así que todos podemos hacernos una idea de lo apetecible que resulta hacerse con este caramelo, pues inversiones multimillonarias, prestigio internacional y miles de puestos de trabajo generados, serían los suculentos réditos para el país que fuera agraciado con esta lotería científica.

Caso de ser España la afortunada sede, tendríamos que hacernos cargo del 20% del coste de la construcción, que correspondería a la denominada “área no común” del ITER, es decir, instalaciones e infraestructuras de apoyo, mientras que el resto de los costes de la puesta en marcha del proyecto correrían a cargo de los demás socios –China, Japón, Rusia, EE.UU. y la UE-. A este respecto, poco cuesta imaginarse los continuos tira y afloja que deben estar manteniendo los socios en estos momentos, pues legítimamente, todos querrán llevarse la mejor tajada a partir de la menor inversión.

Por cuanto se refiere a los aspectos técnicos, debo hacer hincapié en que debido a mis escasas facultades para el discernimiento científico-técnico, este tipo de asuntos suelen despertar en mí poco o nulo interés, pues escapan a mi entendimiento intelectual más básico. Sin embargo el caso que abordo es realmente especial y espectacular, mereciendo por ello mi humilde atención. No dejo de asombrarme ante el reto que quieren llevar a cabo gobiernos y científicos de todo el mundo. De el éxito, la Ciencia, con mayúsculas, habrá alumbrado una nueva era energética, cuyas posibilidades últimas, sólo las mentes más preclaras son capaces de intuir.

En el nuevo diseño del reactor ITER –eso quiere decir que antes ha habido otros, lógicamente- ya no falta nada por concretar y según los científicos, aúna todas las condiciones para alcanzar sus propósitos: generar 500 Megavatios de energía durante períodos de 500 segundos.

Para los no iniciados en estas magnitudes, indicar que un megavatio o megawatio, corresponde exactamente a un millón de vatios. Vamos a jugar a predecir el futuro. Imaginemos que el proyecto ya se ha hecho realidad y una central eléctrica está en disposición de generar ininterrumpidamente un megavatio de energía por segundo y además, almacenarlo y distribuirlo. Para hacer más gráfica esta suposición, mañana continuaré desarrollando este tema, a través de la exposición de un ejemplo algo burdo, aunque creo que válido. ¿Que por qué hago esto? Porque me ha surgido un pequeño imprevisto y debo abandonar mis tareas científico-redaccionales.

Lucio Decumio.