18 enero 2007

El final de la Segunda Guerra Mundial

Stalin, Roosevelt y Churchill. No he encontrado una foto de los dos últimos juntos, aunque las habrá a millares. Podría haber recortado al exterminador bolchevique, pero estaba en esa imagen y eso hay que respetarlo.

Escuchando a Rodríguez Zapatero el otro día el debate sobre política antiterrorista en el Congreso, me vino a la cabeza un episodio histórico que transgredido y luego trasladado a la actualidad, cobra una vigencia realmente sobrecogedora.

Imaginemos por un momento que nos encontramos en el año 1945, aproximadamente en el mes de Enero. Excluyamos momentáneamente a los soviéticos del panorama, aunque su intervención en aquellos momentos, fuera necesariamente decisiva.

Americanos y británicos saben positivamente que van a ganar la guerra que sostienen contra la Alemania nazi desde hace cuatro años los primeros y seis los segundos. Desde el exitoso desembarco de Normandía, su avance por los campos de batalla de Francia, Bélgica y ahora la propia Alemania, es imparable. La tenaza se completa con el avance realizado por Italia y por la presión ejercida desde el Este por el Ejército Rojo. De repente, Adolf Hitler propone una tregua a Roosvelt, quien entra en una fase de dudas y decide que pese a que el Führer no se ha rendido, hay que negociar con él.

Churchill, que no cabe en sí de asombro, le mira atónito y no da crédito. "Pero Franklin -protesta el viejo fumador de puros- si esto está ganado. Esto es una tregua trampa. Tú y yo sabemos que sólo nos hacen falta un par de meses más de combates y entraremos victoriosos en Berlín. Para Mayo como muy tarde, la pesadilla habrá terminado".

Pero Roosvelt no está convencido de la victoria que tiene al alcance de la mano, no hace caso de las quejas de su amigo Winston y envía a sus emisarios a dialogar con los ministros nazis. Los negociadores americanos escuchan atentamente a los oficiales alemanes, quienes proponen a los seguros vencedores de la guerra, poder conservar las fronteras anteriores a 1938, hacer la vista gorda con los más sangrientos criminales de guerra, la anexión definitiva de Austria y la más que posible y definitiva incorporación de los Sudetes y de buena parte de Checoslovaquia y Polonia al territorio del Reich. Todo ello a cambio del cese de los combates.

Roosvelt considera acertadas y aceptables las condiciones de la tregua y el 8 de Febrero, ordena que las divisiones americanas y británicas detengan su avance por territorio alemán. Mientras, al viejo león está a punto de darle una apoplejía en Londres y a través del teléfono, vuelve a rugir en el oído de su ya antiguo aliado: "Pero si por esas razones, por esas anexiones y por esas presiones nacionalistas, empezamos esta guerra. ¿Hemos derramado la sangre de miles y miles de soldados de mi país y del tuyo para que al final, Alemania se lleve lo mismo que tenía antes de empezar el conflicto? ¿Y además, cuando ya estaba derrotada y humillada? ¿Pero es que te has vuelto loco, Franklin?

Pero Roosvelt hace oídos sordos a las naturales objeciones de Churchill y sólo sabe hablar de que sus razones tendrían los alemanes para desencadenar el conflicto y que ya ha llegado el momento de alcanzar la paz. Estima que si logra un armisticio inmediato con Hitler, nada ni nadie evitará que pueda presentarse ante el mundo, como el hombre de las buenas palabras y las mejores intenciones, que dio por finalizado el conflicto más sangriento de la Historia de la Humanidad.

Esas constantes menciones a la paz que hace Roosvelt ante la opinión pública de su país, terminan por calar en los cansados oídos de los ciudadanos norteamericanos que ya están hastiados del conflicto. Por ello, buena parte de la opinión pública de los Estados Unidos, se decanta por un final dialogado del enfrentamiento. Ya corre el mes de Marzo de 1945 y Churchill, que insiste en reanudar inmediatamente las operaciones hasta aplastar a la serpiente, empieza a ser presentado por su antiguo socio como un hombre cerrado al diálogo, que sólo sabe vivir en pie de guerra y que quiere continuar el conflicto a toda costa por exclusivas motivaciones personales.

Los alemanes, que todavía no se creen la bicoca que les ha caído, aprovechan para tomar aire y poner en marcha de nuevo sus desvencijadas factorías de armamento. El 20 de Marzo, tras cuarenta días de tregua, Churchill advierte a Roosvelt de que sus enemigos han conseguido fabricar desde que diera comienzo la tregua, más de 2.000 nuevos carros de combate Tiger II -los más mortíferos y certeros de la época-; han puesto en servicio cerca de 1.000 nuevos cazabombarderos a reacción ME-262; han logrado hacerse con millones de toneladas de petróleo procedente del Mar del Norte y lo más importante y amenazador de todo, han construido cerca de 300 bombas volantes V2 mejoradas, capaces de montar pequeñas cabezas nucleares y alcanzar sus objetivos a más de 2.500 kilómetros de distancia.

Sigo mañana.

Lucio Decumio.

04 diciembre 2006

Conseguirán el huso horario

Estado Español, Julio de 2015. Undécimo año triunfal de Zapatero en La Moncloa. El progresismo saluda alborozado la puesta en marcha de diecisiete husos horarios diferentes en las otras tantas autonomías, naciones o nacionalidades de la moribunda España. Ello, pese a las reticencias de no pocos sectores de esa misma progresía, que ven con alarma y preocupación, cómo entra en grave desequilibrio la estabilidad emocional y mental de los escolares ibéricos, que a partir de ese instante, tendrán que hacer ímprobos esfuerzos para sacar adelante, la conceptualmente sobrecargada asignatura de Educación para la Ciudadanía.

A fecha de hoy es descabellado. Es una ocurrencia absurda que sólo puede manar de las ubres de la extravagancia y el disparate, aquéllas en las que precisamente se amamantan, los dirigentes del BNG.

Afortunadamente, la insensatez, que sólo busca ahondar en el enfrentamiento y en la división entre españoles -de eso viven los nacionalistas de toda condición, no lo olvidemos jamás-, no ha merecido, con toda la razón, demasiadas atenciones por parte de la clase política y mediática.

Sin embargo, estoy convencido de que a la vuelta de 6 ó 7 años, el resto de españoles -si entonces nuestro gentilicio o patronímico es ése- tendrá que retrasar una hora el reloj cada vez que se acerque a la sin par Galicia, si es que esta región, no logra sacudirse antes el grotesco yugo de la presencia entre su clase dirigente, de individuos disparatados que no habrían pasado de extravagantes secundarios en las películas de los hermanos Marx, pero que tal y como está el patio, ocupan los puestos que ocupan y desempeñan los cargos que desempeñan. Hablo, cómo no, de los prebostes de ese partido de hienas inyectadas en odio, que es el BNG.

Como dije hace ya mucho tiempo en este mismo cuaderno -tanto, que ni siquiera recuerdo el comentario en el que hice mención a ello- los nacionalistas no descansan. Apenas se les verá trabajar en políticas que ahonden en el bien común y que busquen la creación de riqueza y el aumento del nivel de vida de sus conciudadanos, a través de propuestas económicas sensatas y razonables.

Pero eso sí, como su vista de depredadores se fije en alguna pieza que consideren útil para reforzarse y redoblar sus ímpetus secesionistas, allá que irán a por todas sin descanso. Seguro que quien lea esto pensará para sí que la petición de un huso horario propio para Galicia, distinto al del resto de territorios españoles encuadrados en la Península Ibérica, África e ínsulas mediterráneas, es irrealizable.

Y digo yo. ¿Cuántas veces hemos pensado lo mismo de tantas y tantas reclamaciones que hicieron en su día nacionalistas vascos, catalanes y gallegos y al final, terminaron tomando cuerpo, un cuerpo por cierto, mucho más voluminoso del que siquiera ellos mismos, en su paroxismo independentista, pudieron llegar a imaginar cuando lanzaron al aire el disparate?

Insisto. No cejan en su empeño hasta que consiguen hacerse con la presa deseada. Cueste lo que cueste, en tiempo, dinero -ajeno, preferiblemente- o trabajo, al final terminarán lográndolo y mientras, los bienintencionados y los ingenuos pensarán que con la penúltima concesión, la bestia se terminará por aplacar.

Los nacionalistas jamás cambian y si lo hacen, es a peor. Y nunca se darán por satisfechos, pues que a nadie le quepa duda de que si en algún momento, -no muy lejano a la vista del desgraciado panorama que a diario empeora- logran sus objetivos independentistas, continuarán exigiendo a la otrora poderosa y ya entonces, harapienta España, más y más jirones de sus exiguas vestimentas, como pago a las renovadas afrentas que añadirán a su particular imaginario de odios, resentimientos y rencores.

Esto no se sostiene. La espiral en la que hemos entrado nos va terminará abocando a la fragmentación de nuestra Nación y con ella, a la eliminación de nuestra condición de hombres libres. España necesita de una vez por todas, un golpe de timón. Alguien o algunos hombres y mujeres buenos, abnegados y sacrificados, cargados de principios, labrados y formados, sensatos y capaces, que abran los ojos a la mayoría de los ciudadanos y les hagan ver que nuestra Patria se encuentra en una encrucijada gravísima, a la que hay que hacer frente con decisión, firmeza y presencia de ánimo.

Señor Rajoy y compañía, a ustedes apelo. Basta ya de componendas, pues apenas queda margen. Hay que detener esta deriva alocada y frentista que han desatado unos traidores desalmados e inicuos que se hacen llamar Gobierno de España.

Lucio Decumio.

13 noviembre 2006

Marcó cuatro goles en Euskadi

Ruud Van Nistelrooy, un ariete como Dios manda pero que por desgracia, ha llegado cinco años tarde al Real Madrid. Si a Florentino no le hubieran podido la vanidad y la soberbia, habríamos podido disfrutar de este delantero centro puro durante las últimas campañas, en lugar de haber sufrido a ese juerguista de espíritu infantil e indolente que es Ronaldo.

Que las cavernas desinformativas del Grupo Prisa son un auténtico estercolero moral e intelectual donde retozan un sinfín de estómagos agradecidos y espíritus acobardados, es algo que cada vez se aparece con mayor nitidez en las conciencias y en las opiniones de un número creciente de españoles.

El grado de putrefacción ética de algunos de los redactores de la joya de la corona polanquista -ergo, diario El País- está alcanzando en las últimas fechas, niveles difícilmente superables. Ahí están las tiras presuntamente humorísticas del singular Forges, las agresiones al sentido común del ínclito Máximo -con qué poco esfuerzo por la estética y el contenido, llegan algunos a cobrar cifras millonarias- o las deposiciones mentales de Ernesto Ekáizer, ése tipo siniestro y retorcido, habitual contertulio de "59 segundos" y cuyo nombre habría sido la envidia genealógica y quién sabe si heráldica, de la más granada oficialidad de la Gestapo. Otros muchos, como Sopena, Aguilar o Pradera, completan la nómina que desde las páginas de la hoja parroquial del Gobierno, se encarga de justificar de forma perenne, las ignominias de sus padrinos políticos.

Pero hoy mis ojos han tropezado con el genuino diamante de la manipulación, con la auténtica pepita de oro de la propaganda al servicio de la causa política más nauseabunda. Lean mis queridos lectores y juzguen la catadura de Eduardo Rodrigálvarez, un redactor deportivo del diario El País, de quien desconozco absolutamente todo, salvo el hecho de que se ha ganado por méritos propios, el derecho figurar en lo más alto del escalafón del oprobio y de la infamia informativa.

Título de la crónica: Fueron cinco tantos

Subtítulo: Van Nistelrooy, que repitió una gesta de Di Stéfano en 1957, dice que le anularon un gol válido.

Inicio de la crónica: “Ha sido como un partido en Inglaterra”, dijo Van Nistelrooy, empapado de la humedad de Euskadi y del fragor de las viejas gradas de El Sadar como de las brumas y el ruido de los campos ingleses.

¿Qué más se puede añadir? ¿Se pueden alcanzar mayores cotas de abyección, manipulación y sumisión política, todo ello al servicio de la causa de la rendición del Estado de Derecho y del mercadeo de la libertad de los españoles, frente la banda terrorista ETA y los nacionalismos que la aúpan y sustentan?

¿Exagero? Ni un ápice. ¿Equívoco o error desafortunado y garrafal del redactor? Imposible. El periodista más tonto, el que confundiría a un prestamista con un prestatario o a un arrendador con un arrendatario, a Austria con Australia, sería incapaz de ubicar el antiguo estadio de "El Sadar", actual "Reyno de Navarra", en un emplazamiento diferente al ámbito geográfico que ocupa la Comunidad Foral. Es como si alguien, al hablar de la ciudad de Valencia, la situara en la Comunidad Autónoma de Cataluña o al citar París, la colocara en las Islas Británicas.

Son errores metafísicamente imposibles de cometer y mucho más, tratándose de alguien que se dedica a la crónica deportiva y que acaba de enviarla desde el mismo corazón de Pamplona. Este ataque contra la decencia política y el sentido común, no tiene perdón de Dios y es preciso denunciarlo con la firmeza y la dureza que requieren los tiempos que corren.

No es un fallo, no es una confusión, un yerro o un lapsus mental o linguae. No. Esto va mucho más allá. Este tipo de manipulaciones buscan deformar la realidad al antojo del poder político y crear entre los lectores de este diario, un estado de invalidez intelectual y reblandecimiento neuronal, que facilite la asimilación de la derrota y el suicidio al que nos quiere llevar el Gobierno de Zapatero. La consigna está clara: o los profesionales de la casa se entregan por activa y por pasiva, solapada o abiertamente, a la defensa y justificación del proceso de claudicación ante la banda asesina ETA o las lentejas habrá que buscárselas en huertos diferentes.

¿Cabe mayor infamia que la de aprovechar una inocua crónica deportiva, para hacer proselitismo de las intenciones gubernamentales y etarras y localizar premeditadamente un estadio situado en Pamplona, en la Comunidad Autónoma del País Vasco?

¿Qué será lo próximo? ¿Veremos acaso en las sinopsis de los inminentes capítulos de "House" o "Las Vegas", abiertas recomendaciones a la judicatura para que ésta se adapte a la conveniencia e intenciones de los políticos socialistas y afloje la presión de la Ley sobre el entorno etarra? ¿Los horóscopos de "El País" harán predicciones que condicionen nuestra prosperidad personal al éxito del pestilente proceso?

Qué indignante.

Lucio Decumio.

06 noviembre 2006

Son los buenos los que se van

Francisco Fernández Ochoa. Campeón Olímpico en Sapporo 72 y hasta la fecha, único medallista masculino español en unos Juegos de Invierno. ¿Se van primero las buenas personas porque Dios desea mantener alejados de sí a los sucios de corazón el mayor tiempo posible? Quién sabe. Descanse en paz.

Tal y como entraron al galope los problemas en mi PC, así se fueron. Como una brigada de caballería a la carga, que parece que va a atacar una plaza, pero que de repente, pasa de largo a la misma velocidad a la que se acercó, quién sabe si para abalanzarse sobre una empalizada diferente o para proseguir, simplemente, su alocado cabalgar por las llanuras.

En éstas, hemos podido contemplar durante los últimos días al Gobierno de nuestra Nación, enfrascado en más y mejores -en conciencia, peores- tarros rebosantes de indignidad e infamia. El proceso de rendición y claudicación ante ETA que lleva a cabo Zapatero, ya ni siquiera guarda las más mínimas formas de la decencia y el decoro. Van a tumba abierta, pese a quien pese y caiga quien caiga. Si España es lo suficientemente fuerte y su ciudadanía lo bastante cabal, todo esto le pesará al PSOE y será este partido centenario en la mentira, la manipulación y el engaño, el que caiga con estruendo por el enlosado nacional.

También hemos visto en la última semana, cómo cerca de la mitad de los catalanes cerraban su puño y levantaban el dedo corazón frente a unos políticos de intelecto rumiante y espíritu carnívoro, diciéndoles bien alto y bien claro, que no se sienten representados por individuos que con tanta soltura se desenvuelven en los estanques de la repugnancia moral. Aún así y como era de esperar, todos ellos han hecho caso omiso de la advertencia y han ninguneado la opinión mayoritaria de los catalanes, tal y como pasaron por alto la desafección del 54% del cuerpo electoral llamado a votar en referéndum el malhadado Estatut.

En ese sentido, me ha resultado particularmente descorazonadora la reacción del Partido Popular, con Mariano Rajoy a la cabeza. A mi juicio y al hilo de esta convocatoria electoral, el líder del único partido de Oposición, ha perdido dos grandes oportunidades para ganarse la confianza de su electorado ante los difíciles tiempos que corren: por una lado, la de felicitar a Ciutadans por los resultados obtenidos y demostrar con ello, su caballerosidad y elegancia ante la llegada a la escena política de un grupo novel que, tal vez no sepa adónde va, pero que tiene muy claro adónde no quiere ir y con quién no quiere estar; y por otro, deshacerse de una vez por todas de un individuo melífluo y acomplejado, que representa como ningún otro dentro del Partido Popular, todas las esencias del peor centrismo acobardado y timorato que siempre ha gozado de un excesivo predicamento en el marco del partido dirigido por Rajoy.

El caos político que ha desencadenado Zapatero con la reforma de los Estatutos y la rendición ante ETA, ha afectado también y de qué manera, al Partido Popular. La reflexión anterior es una de esas consecuencias, pero otra no menos importante, es el apoyo que le ha brindado el principal partido de la Oposición, a la reforma del Estatuto Andaluz que en su día encabezó Chaves, con el fin de servirle de soporte y coartada a la malformación alumbrada en Cataluña.

Pese a la potente labor pedagógica que han puesto en marcha Rajoy y los suyos, a mí no sólo no me termina de convencer ese apoyo -que por otra parte, parece haber puesto grandes dosis de cordura y sensatez democrática donde antes sólo había ganas de despeñar a los andaluces por la pendiente de un independentismo tan insensato como inexistente- sino que el citado sustento se me antoja como el enésimo y desgraciadamente, penúltimo capítulo de "Llevados del ronzal", esa novela cargada de complejos y de falta de firmeza y entereza en las propias convicciones, que tan bien ha sabido titular Esperanza Aguirre.

Y ya termino. Me ha impresionado la muerte de Francisco Fernández Ochoa. Yo sabía desde hace tiempo que el buen hombre estaba condenado a extinguirse, en virtud de esa macabra pasada que en ocasiones, nos juegan las células de un determinado órgano o sistema. Sin ton ni son, sin norte ni sur, nuestro código genético entra en barrena y encamina al organismo hacia su propia autodestrucción.

Tengo la sensación de que siempre son los buenos los que caen primero. Aquellos que por su notoria trayectoria profesional y personal, bien podrían ser durante decenios ejemplo de rectitud, sacrificio, trabajo y entrega para las generaciones más noveles, suelen terminar sus vidas antes de tiempo, tal vez sin ofrecer todo el conocimiento y experiencia acumulados, pero también apareciéndose como doctos modelos en el dolor y en el sufrimiento.

¿Será que la fragilidad física va indisolublemente unida a la nobleza de espíritu, mientras que la salud de hierro busca hermanarse con la iniquidad y el desafuero?

Lucio Decumio.

27 octubre 2006

Ausencia obligada

Mi PC funciona realmente mal. Ni siquiera un antivirus como "Bit Defender" parece protegerle contra los bichitos cibernéticos que aletean entre cables, fibra óptica y silicio. Ello me va a obligar a estar ausente durante algunos días, hasta que me reparen el chisme en algún centro especializado o alguien me diga cómo volver a recuperar una operatividad mínimamente normal.

Sólo hay algo seguro en todo esto. Volveré por aquí.

Lucio Decumio.

19 octubre 2006

11-M, linces y extrema derecha

Dado que como he explicado en otras ocasiones, no es mi intención volver a colgar imágenes en mi blog de Zapatero, Rubalcaba, Pepiño, Moratinos, De la Vega, J.A. Alonso, Carod, Maragall, Ibarreche y toda esa interminable lista de vendepatrias, pongo la del bichito campestre que podéis contemplar. Además, si llegáis al final de mi comentario de hoy -enhorabuena de corazón si lo lográis- veréis que la presencia del leopardo carpetovetónico, está justificada.

Por lo que he leído en los últimos días, se disparan los rumores en Internet acerca de la posibilidad de que círculos cercanos al Poder, estén preparando una suerte de atentado de pretendida autoría ultraderechista, con el fin de echar tierra encima de las investigaciones periodísticas independientes que se suceden en torno a los atentados del 11 de Marzo de 2004.

Caso de darse semejante posibilidad -lejana en mi opinión, pues es difícil que se atrevan a tamaña felonía, especialmente cuando mucha gente ya se encuentra sobre aviso en relación al posible delito-, sería la culminación de una estrategia de ocultación, manipulación y tergiversación de la realidad como nunca se ha visto en España.

Pongámonos en lo peor y vayamos por partes. Imaginemos que alguien desde dentro de las cloacas del Estado, organiza semejante crimen y lo ejecuta. Imaginemos, Dios no lo quiera, que el atentado provoca uno o varios muertos e imaginemos asimismo, las reacciones de los protagonistas de la actual escena política y mediática.

Todos hemos asistido en las últimas semanas, a un auténtico aquelarre nacional-socialista que ha tenido como objetivo de sus pestilentes rituales, al Partido Popular. A medida que se incrementan las denuncias del único partido en la Oposición en relación a la claudicación del Estado ante ETA y en torno a las revelaciones periodísticas sobre el 11 de Marzo, las acusaciones de ultraderechismo llegadas desde el Gobierno y sus aliados antisistema, así como las agresiones físicas y verbales contra los dirigentes y militantes del PP, se han multiplicado exponencialmente.

En este escenario, cada día más dantesco, en el que los representantes de diez millones de españoles son insultados, zarandeados y golpeados en cuanto pisan la calle de un número creciente de ciudades y provincias españolas, es fácil imaginar cuál sería la reacción del PSOE, del PSC, del PNV, de ERC, de IU y de los que me faltan.

Esos mismos que han abonado el terreno de la discordia y la insidia, poniendo premeditada y diabólicamente en la diana del hostigamiento físico y verbal al Partido Popular, serían quienes se abalanzarían como hienas contra Rajoy y los suyos, con el fin de darles la estocada final y arrinconarles definitivamente y por la fuerza, de la escena política nacional. Nuevas y más encendidas agresiones de la izquierda radical encontrarían su justificación en ese posible atentado y Gobierno y aliados, conseguirían seguramente lo que vienen persiguiendo con ahínco y denuedo desde que accedieran al poder, a lomos de unos trenes humeantes: la negación política del único partido que se opone a sus designios y que no por casualidad, representa a la mitad de la población de España.

Insisto, me inclino a pensar que algo así no sucederá, pero si el volumen y el nivel de los escándalos en relación al 11 de Marzo continúa elevándose y la población se muestra cada vez más receptiva frente a esas revelaciones y desasosegada ante las cesiones al entramado terrorista etarra, no es descartable que presenciemos una huida hacia adelante de esas características, pues a un Gobierno y a unos socios cada vez más acorralados ante la evidencia cada vez más nítida de su implicación en la trama organizativa, ejecutora y ocultadora de los atentados contra los trenes de cercanías de Madrid, poco les podría importar urdir la muerte violenta de alguien más, con el espurio fin de atribuírsela políticamente a la derecha, hundirla socialmente y de este modo regatear, al menos durante unos meses, su responsabilidad en la masacre de 2004.

Sin embargo y aunque no me cansaré de insistir en que la posibilidad me parece remota, por nauseabunda y chabacana, no hay que desecharla, a la vista de los extraordinarios réditos que obtienen la izquierda y el nacionalismos, de esta infernal liturgia que consiste en preparar el terreno informativo, así como las conciencias y el sentido crítico de la opinión pública, con bulos, noticias, rumores, chismes, manifestaciones y curiosas casualidades, antes de que se produzca un hecho traumático y efectista que sea el colofón a todo ese concienzudo trabajo preparatorio y que desencadene la cólera de un populacho ignorante que lleva años enganchado al pensamiento débil y a la propaganda de todo a cien.

Cambio de tercio, pero no de coso. Decía lo del lince en el título de este farragoso comentario de hoy, debido a que en Madrid, para quienes no vivan aquí, también se ha puesto en marcha un mecanismo de calentamiento de la opinión pública, muy similar al que precedió a los atentados del 11 de Marzo y también muy parecido al que ha ocupado casi todas las líneas que he redactado hoy. Ecologistas y Partido Socialista se oponen furibundamente desde hace tiempo, al desdoblamiento de una carretera que es una auténtica autopista hacia el Hades y el Averno, pues ha costado la vida a cientos de personas en las últimas décadas. Consideran los angelitos guardianes del medio ambiente y de la fauna, que el número de árboles talados y los nidos de algún buitre desubicado, son más importantes que la integridad física de los miles de conductores que transitan al año por esa vía.

Pues bien, como nadie les hacía demasiado caso, algo normal por otra parte, hace tres o cuatro meses, zonas cercanas a la carretera aparecieron sospechosamente sembradas de excrementos felinos, que los apóstoles del ecologismo altisonante e integrista, inmediatamente atribuyeron a las entrañas de algunos ejemplares de lince ibérico que teóricamente, habitaban por aquellos lares.

Vaya por delante que no existe constancia de que nadie haya visto lince alguno en esa zona en los últimos cincuenta o setenta años, pero una posible presencia de la bestezuela en la inmediaciones de la carretera, es un fruto informativo y político al que el PSOE podría y sabría sacar mucho zumo si, casualmente y unas semanas antes de las elecciones autonómicas y municipales de Mayo de 2007, un gatito de éstos apareciera muerto por estos parajes.

Mucho cuidado Esperanza. Las balas del urbanismo que dispara ahora Simancas, parecerían de fogueo comparadas con las que percutiría el pequeño zascandil socialista llegado el caso que cito.

Si no se paran en barras con las personas, mucho menos con los animales.

Lucio Decumio.

10 octubre 2006

Medias docenas

Mantengo mi promesa, realizada hace unos meses, de no volver a pringar esta página con instantáneas de traidores, titiriteros y criminales. Un simple número bastará como ilustración del comentario de hoy.

Hace sólo unos meses, las noticias que motivaban la justa irritación y el debido escándalo entre las personas decentes, solían sucederse a diario, razón por la cual, era prácticamente imposible seguir el rastro de la infinidad de noticias de naturaleza política, económica o social que en otras circunstancias, habrían sido objeto de espanto e incredulidad durante largas semanas, incluso meses.

A día de hoy, las cosas han cambiado y como no podía ser de otro modo, a peor. Desde que concluyó el período estival, la sucesión de hechos que nos han sobresaltado y nos han llenado de inquietud y de zozobra, se cuentan por medias docenas diarias. Y si mis lectores no me creen, haré glosa de toda una serie de acontecimientos ignominiosos de los que hoy hemos tenido conocimiento, hasta llegar a la mencionada cifra. Posiblemente me quede corto, pero ya es tarde y la llamada del cansancio es cada vez más insistente.

Caso 1. Penúltima agresión en Cataluña a los representantes del Partido Popular, como resultado de la siniestra campaña de satanización que ha llevado a cabo el Partido Socialista, en colaboración con el resto de fuerzas políticas antisistema, para arrinconar, apartar y eliminar a la formación que preside Mariano Rajoy, de la vida pública y política de la Nación. Si con ésta, Piqué no cae del guindo, no sé a qué nuevos y más graves acontecimientos tendrá que aguardar.

Caso 2. No recuerdo las veces que Bono ha negado la mayor y ha evitado postularse como candidato a la Alcaldía de Madrid. Pues bien, el ínclito trilero se muestra ahora la mar de feliz por el interés, el apoyo y los arrumacos que le brindan desde su partido, para que opte a tan egregio sillón.

Caso 3. En el marco de las abyectas e ilegales negociaciones que lleva a cabo el Gobierno con la banda asesina ETA, uno de sus más sanguinarios depredadores consigue que se reduzca a la mínima expresión, la petición de pena realizada por el fiscal hace unos meses. La idea inicial era que, tras las amenazas terroristas vertidas por el animal -no olvidemos su alias- el cuadrúpedo no saliera de su jaula hasta que no estuviera convenientemente forrado de madera de pino. Sin embargo, el sicario, en huelga de hambre por la nada halagüeña situación carcelaria que se le avecinaba, logra sus objetivos entre el asombro y la pesadumbre de quienes fueron sus víctimas.

Caso 4. La prodigalidad socialista con el dinero ajeno y su particular sentido de la justicia distributiva, vuelven a escribir en el día de hoy, uno de sus más paradigmáticos episodios. Moratinos se da una vuelta por el África subsahariana con un maletín lleno de millones de euros extraídos del sudor de los contribuyentes españoles, para entregárselo en mano a los caciques de varios países de la zona. El objetivo, ayudarles a que, una vez hayan desviado los fondos a sus cuentas blindadas en frondosos paraísos fiscales, sus súbditos sigan abandonando en masa sus naciones, a bordo de frágiles esquifes que llenen las costas canarias y los fondos marinos del Atlántico, de miles de negritos engañados por la promesa de un futuro áureo y próspero.

Caso 5. Un partido de fútbol entre dos equipos regionales, se convierte en el retrato realista, al más puro estilo Antonio López, de la España de Zapatero. Miles de fanáticos independentistas reunidos en un estadio, loan las proezas de los desalmados gudaris de la tribu, mientras los gobernantes de ambas comunidades se miran complacientes al ombligo, a sabiendas de que las autoridades competentes, no sólo no actuarán contra tan desvergonzada demostración de chulería, sino que mirarán tranquilamente hacia otro lado hasta que escampe, que no tardará.

Caso 6. Penúltima constatación de la ruina del Estado de Derecho en España, tras la suspensión de la cumbre de ministros de vivienda que se iba a celebrar en Barcelona los próximos días 16 y 17 de Octubre. La razón: evitar la más que segura batalla campal que desatarían los grupúsculos de la izquierda antisistema que pululan a sus anchas por la Ciudad Condal, con motivo de tan relevante acontecimiento. A estas horas, los valientes vástagos políticos de Carod y demás caterva, estarán celebrando su victoria sobre la decencia y la Ley, con una de sus tradicionales orgías de rebuznos y eructos, que a buen seguro se habrán encargado de regar con los aromáticos orines y los apetitosos excrementos que desprenden sus entrañas.

Podría seguir, pero prometí sólo seis.

Lucio Decumio.

03 octubre 2006

Guerra de trincheras

Soldados australianos se protegen con mascarillas anti-gas en una trinchera durante la I Guerra Mundial.

El término se acuñó durante la I Guerra Mundial y hacía referencia a la estabilización o estancamiento de los avances de los contendientes en el Frente Occidental a partir de 1915. Tal y como se ha visto en infinidad de películas, básicamente franceses e ingleses de un lado -con el apoyo norteamericano a partir de 1917- y alemanes por otro, se enzarzaron en un conflicto espeluznante, con trincheras inundadas de barro y superpobladas de ratas, como escenario principal del conflicto.

Ninguno de los dos bandos era capaz de romper o traspasar las líneas enemigas y durante casi tres años, miles, tal vez millones de jóvenes ingleses, alemanes, italianos, franceses, americanos y de un sinfín de nacionalidades más, murieron mirando de frente a los nidos de ametralladoras de sus enemigos, mientras intentaban con desgarradora futilidad, alcanzar las trincheras de un adversario que en ocasiones, se encontraba a sólo unos metros de distancia de las propias líneas.

Técnicos consumados en lanzar a batallones completos a un más que seguro sacrificio, fueron los franceses, especialmente en batallas como la del Marne o la de Verdún, lugares en los que miles de soldados galos perecían cada hora sin que su suerte pareciera importar lo más mínimo a sus mariscales o generales. Las pírricas victorias del Ejército dirigido por Pètain en ambos episodios, se debieron básicamente a la valentía, la audacia y el arrojo de sus soldados y en no pocas ocasiones, al miedo a sufrir un consejo de guerra o a morir fusilados por sus propios compañeros, si desobedecían las demenciales órdenes de ataque en masa de unos oficiales atorados y encastillados en periclitados conceptos de estrategia bélica.

Sin embargo, aquella riada de muerte que zahirió con espantosa crueldad a las tropas francesas, terminó surtiendo el efecto deseado por el alto mando francés y mantuvo a raya a los alemanes, mientras esperaban ansiosos los refuerzos que llegarían desde América para cambiar el curso de la Historia.

Todo esto viene al caso, porque tras los postreros episodios que hemos podido leer y contemplar de esa siniestra novela que es el antes, el durante y el después del 11 de Marzo, las últimas decisiones del alto mando del ejército gubernamental, me recuerdan a los desesperados y suicidas ataques de la infantería francesa encaminados a detener el avance alemán.

Con la afortunada salvedad de que, al contrario de lo que sucedió hace noventa años en las riberas del Marne o en los aledaños de Verdún, no parece que el ejército que se empeña en atajar la lenta pero decidida marcha de los que pugnan por averiguar la verdad de lo ocurrido aquel infausto jueves, tenga demasiado éxito, pese al terrible desgaste que están sufriendo sus cuerpos de infantería.

Pensaron, como tantos otros estrategas del tres al cuarto, que su infinita superioridad de medios y personal, garantizaría una victoria aplastante frente a un enemigo desmoralizado y desubicado por el golpe mortal del 11 de Marzo.

Sin embargo, pese a esa supremacía numérica, el ejército que defiende el estandarte de la versión oficial, emplea cada vez más energías en recomponer de forma improvisada sus líneas defensivas, así como en obstaculizar el progreso de sus enemigos, que en pasar a organizarse convenientemente para tomar una iniciativa que cada vez contempla más alejada de sus posibilidades.

Su enemigo, un ejército que empezó siendo pequeño, destartalado e insignificante, ha ido cobrando efectivos y energías y gracias a su pujanza, su audacia y sobre todo, a la fe y a la convicción que muestran en torno a la nobleza y la dignidad de su empeño, está arrinconando al poderoso Leviatán, mientras éste no para de sacrificar a algunas de sus mejores unidades -léase ABC, El País, el juez Garzón- tratando de detener un avance cada vez más firme.

P.D. Olvidémonos por un momento de símiles y comparaciones con sangrientos episodios del pasado y centrémonos en el hecho de que el PSOE y el Gobierno han ordenado la inmolación sin condiciones de dos de sus mejores siervos -ABC y Garzón- ante un caso tan poco ilustrativo de la relación de ETA con el 11-M, como el del informe que hacía referencia al ácido bórico.

Si han sacrificado esas dos piezas para tratar de echar cemento sobre este caso que para mí, insisto, resulta muy poco significativo de la relación etarra con los atentados, yo me pregunto qué no harán en el futuro para tratar de ocultar o eludir sus responsabilidades por acción, omisión u ocultación, cuando las revelaciones acerca de esa conexión y de otras aún más nauseabundas, ya sean incontestables.

De hecho, algo tienen que estar preparando y no sólo son las amenazas que ha proferido hoy Antonio Camacho contra quienes osen poner en duda la profesionalidad policial, tanto dentro y fuera del cuerpo. Andémonos con mucho cuidado.

Lucio Decumio.

28 septiembre 2006

Guerra submarina

El sumergible "El Mundo" ya ha lanzado con éxitos sus primeros torpedos contra la flota socialista. Las andanadas continuarán en el futuro y los resultados pronto se dejarán ver.

La experiencia y el transcurrir de los años nos dicen que cuando en España gobierna el Partido Socialista y sus prebostes sacan a relucir lo peor de sí mismos, que es mucho y variado, los titulares y los reportajes del diario "El Mundo" se encargan más temprano que tarde, de transmutar los plácidos desayunos de Moncloa y Ferraz, en dolorosos cortes de digestión y súbitos atragantamientos.

De igual modo, esa misma experiencia y ese mismo transcurrir de los años, también nos aseguran que cuando uno de los torpedos lanzados con milimétrica precisión por el periódico de Pedro J. contra la línea de flotación del acorazado socialista, impacta en la sala de máquinas y ésta comienza a arder, el nerviosismo se desata en la hasta entonces, confiada tripulación, mientras el ensoberbecido alto mando del navío, trata de ocultar su propia ineptitud elevando el tono de unas órdenes tan absurdas como inútiles.

Experiencia y transcurrir de los años que también nos instalan en la certeza de que el proyectil que tanto daño ha causado, no es el único con el que cuenta el poderoso sumergible del director riojano y que otros, ya se encuentran prestos a ser catapultados contra el casco de la que parecía hasta ese instante, insumergible embarcación.

Los destructores que rodean al acorazado, como buena flota de salvaguarda del buque insignia, intentan localizar y hundir al submarino enemigo mediante cargas de profundidad, muchas de ellas lanzadas sin ton ni son y sólo como inmediata y no estudiada respuesta, a un ataque que por el contrario, ha sido perfectamente planificado y elaborado durante meses.

Pedro Jota no da puntada sin hilo y continuando con el símil de la guerra submarina, no lanza un torpedo si no tiene otro preparado en la recámara para rematar la labor destructiva realizada por el primero. Y así sucesivamente. Cuando "El Mundo" se lanza a aguas abiertas a por la flota rival, es porque va perfectamente pertrechado, cargado hasta arriba de suministros y munición, con una tripulación perfectamente entrenada y dispuesta para el combate y por último, con un mapa de coordenadas que le indican con exactitud, la ubicación, la disposición y las debilidades de su objetivo.

Las batallas del GAL y del 11-M entre el PSOE y "El Mundo", se desencadenaron por diferentes motivos y en distintas circunstancias. Sin embargo, los rivales vuelven a parecerse enormemente y las refriegas, las escaramuzas y los enfrentamientos, discurren por unas trazas tan parecidas en ambos casos, que uno no tiene más remedio que... iba a decir sonreír, pero las 192 vidas sacrificadas entre las vías de cercanías de Madrid y los miles de personas que vieron amputadas su integridad física y emocional, sólo para descabalgar al Partido Popular del poder e iniciar un convulso período de penumbra política y social, me impiden siquiera hacer esbozo de la más imperceptible expresión de alegría.

Lucio Decumio.

21 septiembre 2006

De vuelta

Nunca podremos agradecer lo suficiente a Pedro J. Ramírez y a su equipo de investigación, así como a Luis del Pino y otro ramillete de selectos periodistas e investigadores, su titánica labor encaminada a desentrañar los tenebrosos misterios que se ocultan tras la masacre del 11 de Marzo de 2004. Hoy han sido los documentos recortados y falsificados por Interior, pero mañana serán otros de mayor calado y pasado mañana, nuevas demostraciones, declaraciones y entrevistas que acabarán por desenmascarar a quienes todos nos imaginamos.


No entraré en densas explicaciones acerca de mi prolongadísima ausencia ciberespacial. Han sido varias y variopintas las causas, pero sobre todo, cabe destacar entre todas ellas, un notable grado de molicie intelectual. ¿A qué ha sido debida? Algo indico al final del texto, así que los interesados, habrán de concluir su lectura. El caso es que he vuelto por donde solía, por un lugar al que me apetecía regresar hace tiempo, pero en el que una y otra vez, demoraba mi renovada presencia.

Imagino que serán pocos, muy pocos los que lean este nuevo "post". Ya era escuálido el grupo de los que me leían -pero fieles, justo es reconocerlo-, así que supongo que hasta que esta página recupere el ligero pulso de que gozaba en el pasado, pasará un tiempo más que prudencial.

Y como de costumbre, después de la consabida introductoria, entro en harina o arena, que tanto da.

Las revelaciones en torno al 11-M se suceden. Quienes me han leído durante años, especialmente desde que se produjeron los horrendos atentados, saben cuál es mi opinión acerca de los responsables, aunque la resumiré para no obligar a nadie a volver a realizar complejos y pesados ejercicios de arqueología virtual.

A/ Planificación socialista y separatista, más que seguramente moldeada en algún oscuro y nauseabundo sótano de Perpiñán, en otoño de 2003. B/ Ejecución etarra. C/ Entrada en escena de la artillería mediática adicta y afecta al Partido Socialista, para montar en cuestión de horas una ceremonia de confusión digna de la mejor tradición golpista de la izquierda nacional. D/ Inversión de los valores morales y democráticos en la jornada de reflexión para generar iracundia y resentimiento en proporciones difícilmente igualables, contra el partido en el Gobierno. E/ Culpabilización de unos moros muertos de hambre a los que antes que de inanición, matan con munición. Y F/ Proceso de ocultación, manipulación, tergiversación y destrucción de pruebas, testimonios y testigos que aún dura.

Contra esto se han alzado un selecto grupo de valientes y briosos guerreros, que han empuñado armas tan peligrosas para el totalitarismo y el sectarismo que se nos quiere imponer, como las dagas de la verdad, las lanzas de la honradez, la espadas de la lealtad y las flechas de la justicia. Tienen nombres y apellidos y generalmente, responden por Casimiro García Abadillo, Luis del Pino, Fernando Múgica, Pedro José Ramírez y Federico Jiménez Losantos, por sólo citar a los más destacados.

Ha habido muchos más. Los cientos, seguramente miles de personas que activa y desinteresadamente, han puesto sus conocimientos de química, criminología, explosivos, derecho, judicatura o simple lógica intelectual, al servicio de la causa de la verdad y el esclarecimiento de la masacre. Me refiero sobre todo a las legiones de comentaristas del blog de Luis del Pino, una herramienta que este titán puso en marcha hace cerca de un año y que ha hecho más daño a la cadavérica versión oficial, que cualquier otro mecanismo puesto en marcha para desactivarla y desenmascararla.

A todos ellos, brindo mi reconocimiento. Se aproximan momentos críticos, seguramente hasta peligrosos. Los responsables y los beneficiarios de aquel espantoso holocausto, están viendo cada vez más cercano el final de la farsa y de la mentira. Y esta no es una farsa o una mentira como cualquier otra. Ésta está enmarcada en el contexto de un golpe de estado en toda la regla, encaminado a descabalgar del poder a un partido político al que el extremismo de izquierdas, el panislamismo furibundo y el separatismo de todo pelaje, no perdonaban que hubiera puesto a España en un lugar destacado y sobresaliente de la escena política y económica a nivel global y a cada uno de ellos, en el justo y apartado lugar que les correspondía.

Por ello, porque el dantesco episodio se cobró la vida de 192 compatriotas y zahirió física y psicológicamente la de otros 1.700, es por lo que estos individuos no pararán en barras a la hora de erosionar, corroer y desacreditar la carrera profesional y quién sabe si la vida, la familia y la hacienda de estos vigorosos soldados de la verdad. Si mataron en masa y mintieron sin empacho al pueblo para instalarse en las poltronas del poder, ¿qué no harán para evitar caer desde ellas con el estrépito, el escándalo y la repugnancia que ocasionaría entre todos sus conciudadanos, la constatación de la terrible verdad que cada día más acechante, descorre el dramático velo tejido para ocultarla?

Odio, resentimiento, envidia y afán de poder, de venganza y de revancha, fueron sus razones y sus motivaciones. Pensaron en los réditos del presente, pero no en las cuentas que deberían rendir en el futuro.

Y las pagarán, cada día me caben menos dudas de ello. Durante muchas de las semanas que duró mi ausencia virtual, llegué casi a la convicción -pusilánime de mí- de que la lucha estaba perdida, pues sus medios eran infinitamente superiores y muchos en nuestro bando, especialmente en algunos sectores del Partido Popular, estaban dispuestos a entregar el estandarte al enemigo.

Insisto, estuve al borde de la claudicación y de la rendición ante la aparente impenetrabilidad de sus defensas, convencido de que cualquier intento de sobreponerse a la ignominia constante a la que nos veíamos sometidos, resultaba vano y fútil.

Sin embargo, la fortaleza, la templanza y la presencia de ánimo de los guerreros previamente mencionados y la congestión y la ira que se ha dibujado en las reacciones del enemigo ante las sucesivos embates, perfectamente organizados, coordinados y ejecutados en el espacio y en el tiempo por las fuerzas del bien, me han devuelto el ánimo y el resuello.

Que se vayan preparando los delincuentes y los asesinos. Muchos van a reencontrarse en breve plazo con antiguos compañeros de correrías, corruptelas y contubernios. La diferencias es que unos tendrán la suerte de abrazarse en el exilio con sudorosos tiranos caribeños, sodomitas reyezuelos del Magreb y analfabetos corsarios andinos, mientras que otros, tendrán que compartir catre, muros, rejas y alambradas con viejos empleados de las cloacas del Estado.

Lucio Decumio.