25 abril 2006

La verdad se abre paso

El montaje fotográfico que nos ofrecen hoy en El Mundo no tiene desperdicio. La imagen de arriba es un reflejo de aquello que contemplaron los primeros policías que llegaron a la altura de la famosa furgoneta de Alcalá y que tras forzar sus puertas, inspeccionaron. Y la fotografía inferior es indicativa de lo que según el sumario del juez del Olmo, deberían haber visto esos mismos agentes. ¿Cuál es la pena por manipular de un modo tan flagrante, las pruebas de un sumario por delito de terrorismo? ¿Cuál debería ser el castigo para quienes idearon y pusieron en marcha la masacre y las consiguientes cortinas de humo para su ocultación?

Gracias a la ímproba y abnegada labor de un puñado de valientes periodistas, independientes del orwelliano poder político que nos apabulla, paso a paso se van sabiendo más y más cosas de las sucedidas durante los oscuros días de Marzo de 2004.

O de las no sucedidas, para ser más exactos, pues todo apunta a que las miguitas de pan que milagrosamente fueron apareciendo en el camino de los investigadores y que dieron un giro de 180º a las líneas de investigación policiales y en última instancia, a las intenciones de millones de votantes durante el 14-M, fueron alojadas en coches, mochilas y demás objetos clave relacionados con la matanza, por aquellos que llevaban meses preparándola a conciencia desde vaya usted a saber qué siniestros escondrijos en Madrid, Perpignan o Rabat.

Por algo ha salido Bono con cajas destempladas del Gobierno, aunque sus sonrisas y sus castos besos con la Vicepresidenta parezcan indicar otra cosa. Por algo el retorcido pastor remendón ha encargado a la raposa encarnada por Rubalcaba, que cuide de unas gallinas cada vez más alborotadas e inquietas. Por algo se le están perdonando y justificando a ETA, sus últimos atentados, extorsiones y cócteles molotov.

Todo va encajando más despacio de lo que muchos quisiéramos, pero mucho más deprisa de lo que nunca sospecharon quienes se beneficiaron políticamente de la carnicería. Y aunque los procesos de intoxicación, manipulación y agitación empleados tras los atentados terroristas del 11 de Marzo para expulsar al PP del Gobierno de la Nacion y que se extendieron durante los dos años posteriores, pudieron parecerles impecables a sus autores, la verdad es terca y sobre todo, si su búsqueda se ha convertido en una auténtica obsesión para aquellos que han apostado audazmente por ella.

No contaron con una máxima universal a la hora de ejecutar sus maléficos planes, pues cuando uno o varios hombres de afilado ingenio y descollante inteligencia idean el más intrincado de los laberintos, uno o varios hombres de afilada inteligencia y descollante ingenio, pueden dar con la clave para salir airosos del mismo.

Mi aliento, mi reconocimiento y mi apoyo incondicional a Luis del Pino, Fernando Múgica y Casimiro García Abadillo, que secundados por los equipos directivos de sus respectivas empresas y en algunos casos, llevados en volandas por cientos de españoles anónimos que aportan su granito de arena a las arduas investigaciones que llevan a cabo, poco a poco nos van mostrando los tibios rayos de luz que habrán de terminar por alumbrar el negruzco túnel en el que nos hallamos.

Lucio Decumio.

24 abril 2006

Islam

Hace pocas semanas, los líderes musulmanes dieron nítidas muestras de cuáles son sus pretensiones en relación a la libertad de expresión, los derechos humanos y la democracia, no sólo de sus pueblos y súbditos, sino también de esa Europa Occidental cada vez más entregada política y filosóficamente a la religión de la paz.

Prometo -en realidad me lo prometo a mí mismo- no volver a dejar de escribir en el blog durante un período tan largo de tiempo. Aunque sean unas líneas cada noche, intentaré hacer un esfuerzo. Una buena amiga me dio hace tiempo un consejo a tener en cuenta. Escribe, Lucio, escribe sobre lo que te apetezca a diario, aunque sólo sea durante un cuarto de hora, pero hazlo. Querida amiga, voy a procurar llevar a efecto tus recomendaciones.

Bien, creo que este titular ya lo he empleado en alguna ocasión. No importa. Y no importa por la sencilla razón de que considero imprescindible seguir denunciando a quienes, en aras de un respeto multicultural mal entendido, tienen siempre un pretexto a mano para excusar las barbaridades cometidas en nombre de la "Sumisión", pues no otra es la traducción al español del vocablo árabe en cuestión. Así como también es necesario continuar desenmascarando a los mismos líderes musulmanes y a las enajenadas que los secundan, que empleando muy acertadamente -para sus intereses- las técnicas propagadísticas de la izquierda europea y sobre todo española, pretenden que se les juzgue por lo que dicen y no por lo que hacen.

Ahí radica la comunión de intereses entre ambos. La falta de palabra y la ausencia total de coherencia entre lo manifestado y lo realizado.

Nos hemos cansado en las últimas fechas, años diría, de oír como a los mismos prebostes mahometanos que financian a los terroristas suicidas que se hacen volar por los aires al lado de cientos de judíos, norteamericanos o simplemente, turistas occidentales que descansan en cualquier parte del globo, luego se les llena la boca de vocablos como concordia y entendimiento mutuo. Los gobernantes y ayatollahs que envenenan a las masas de sus países contra Occidente y les animan a asaltar embajadas, quemar banderas y eliminar infieles, son los mismos que posteriormente, proclaman a los cuatro vientos que la religión islámica, es religión de paz.

Sin embargo, los hechos son incontestables, aunque la propaganda islámica, en colusión de intereses con la izquierda, se convierta en altavoz de realidades diametralmente opuestas. Hoy han saltado por los aires decenas de habitantes de Bagdad, al tiempo que una treintena, como poco, de turistas que descansaban plácidamente en una ciudad egipcia, han acabado con sus vísceras esparcidas por el suelo. Para culminar esta nueva demostración universal de respeto por la vida, los derechos humanos y las libertades, el siniestro presidente iraní ha lanzado su penúltima bravuconada anti-semita y belicista, sin que una Europa atada de pies y manos por su propia pusilanimidad y falta de valor, haga nada realmente contundente contra semejante individuo.

En este último sentido, todavía nos quedan los Estados Unidos, dirán los optimistas, pero tras el fiasco iraquí -no tanto en el plano militar, como sí en el informativo- sospecho que pocas ganas deben quedarles a los norteamericanos para embarcarse en otra aventura bélica en Persia y acabar con uno de los matones más peligrosos que pueblan la faz de la Tierra.

Pero como digo, me temo que los americanos deben estar ya un poco hartos de sacarnos a los europeos las castañas del fuego para que luego se lo agradezcamos como lo hacemos, es decir, teniéndoles por unos vaqueros criminales que esperan la menor para desenfundar sus pistolas y sus aviones y abusar de cualquiera que ose inquietarles.

Espero sinceramente que no se dé el caso, pero si dentro de unos meses o tal vez un par de años o tres, alguna ciudad judía arde por los cuatro costados tras un enfebrecido arrebato nuclear del terrorista venido a presidente iraní, ya será tarde para echarnos las manos a la cabeza. Claro que para entonces, la poderosas calderas de la propaganda izquierdista y filo-musulmana, se encargarán de revolver la realidad a su antojo, para eludir su responsabilidad en el desastre y achacársela a otros.

En fin, no ha sido un cuarto de hora, sino un poquito más, pero he podido desahogarme de nuevo contra todos estos impostores que nos quieren adocenar y adormecer como si fuéramos unos imberbes infante y hacernos comulgar con sus ruedas de molino sobre las que por una cara se escribe la palabra paz y por la otra, rendición.

P.D. Subir imágenes a Blogger con el Emule encendido, es materialmente imposible. Mañana la cargo desde otro PC.

Lucio Decumio.

27 marzo 2006

Tanto que decir y tan poco el tiempo

Ayaan Hirsi Ali, un espejo en el que muchos deberían mirarse. El problema es que ese ejercicio de autocrítica les devolvería una imagen de sí mismos que no les gustaría demasiado.

Menuda cursilada de encabezamiento. Parece el título de un tango de Carlos Gardel. En fin, cosas de la vida. Tras largos días sin acercarme por mi ventanal ciberespacial, necesito un pequeño calentamiento, un período de aclimatación, como esos futbolistas que llevan 70 minutos en el banquillo y a los que el entrenador manda de repente a correr por la banda para que entren en calor y puedan salir a darlo todo en el terreno de juego durante los ocho o diez últimos minutos de partido.

Pues esto es igual, empiezo enrollándome acerca de cuestiones que no sólo no tienen el menor calado, sino que además, no interesan a nadie. Pero como decía previamente, me sirven para soltar los dedos y para encontrarme en mejor forma cuando tenga que entrar en harina. Así, también se evitan percances y lesiones.

Llevo muchos días queriendo hablar de Ayaan Hirsi Ali. Para los menos documentados, decir que no se trata de algún descendiente del legendario boxeador. Tampoco es el nombre por el que responde ningún sultán, emir o visir con el que Zapatero o sus aliados estén dispuestos a formalizar un paso más de su nefanda payasada de la Alianza de Civilizaciones.

Ayaan es mujer. Es somalí de origen y holandesa de adopción. Y es diputada por el Partido Liberal Holandés en el Parlamento de ese pequeño gran país, tras haber renunciado a su primigenio posicionamiento socialdemócrata. Su condición de oriunda del cuerno de África le concede una visión del mundo en el que nació, creció y estuvo a punto de morir, muy distinta a la paradisíaca fotografía que tienen almacenada en sus limitadas entendederas, los socialistas e izquierdistas que en el mundo son, siempre animados y convencidos de que el abrazo con cualquier corriente filosófica, política o religiosa ajena a Occidente, al clasicismo greco-romano y al Cristianismo, es lo mejor que le puede pasar al decrépito y globalizado sistema de libertades en el que vivimos.

Ayaan lleva años denunciando a la sociedad en la que nació y a la religión que la somete y sojuzga. Desde su condición de pretérita musulmana y sobre todo de mujer, bien sabe cómo se las gastan en todas y cada una de las naciones de mayoritaria confesión mahometana. Conculcación de derechos humanos en volúmenes y medidas difícilmente imaginables, corrupción económica y política a escala mayúscula, presencia asfixiante de los preceptos más radicales de la religión en todos los ámbitos de la sociedad y sobre todo y por encima de todo, un tratamiento denigrante, vejatorio, insultante y esclavista hacia todo lo que huela, aparente o parezca una mujer.

De ahí mi reconocimiento hacia una señora con mayúsculas, extraordinaria en todas sus manifestaciones y clarividente en sus juicios rotundos, claros y definidos en torno a la sociedad que la vio nacer y a la que posteriormente la acogió y le concedió la oportunidad de desarrollarse como ser humano y como mujer a un tiempo. Sabe perfectamente cuál de las dos civilizaciones merece su respeto, su apoyo y su compromiso. Y no se ha cansado de pregonarlo a los cuatro vientos, aun a riesgo cierto de su integridad física y porqué no decirlo, también de su vida.

Desde el asesinato de su amigo, el cineasta Theo Van Gogh, crimen que no mereció cartas firmadas a dúo entre nuestro Presidente del Gobierno y el primer líder musulmán que se le pasara por la cabeza, asesinato que ocupó efímeros minutajes y volátiles líneas en los medios informativos del mundo civilizado, Ayaan vive escoltada.

La amenaza permanente de los fanáticos de esa religión que a sí misma se autodenomina "de paz" la obliga a vivir pendiente de su espalda y dependiente de unos individuos que velan por su integridad, tal y como les sucede a otros cientos de personas que a nosotros nos suenan de largo tiempo atrás. Cuántas coincidencias entre unos desalmados y otros. Cuántos puntos en común entre los que asesinan y extorsionan en nombre de la pureza de sangre de la tribu y los que matan y se inmolan en el altar de su paroxismo religioso.

En definitiva, cuántas similitudes entre el trato dispensado por las izquierdas europeas a los asesinos y criminales de una y otra condición y origen. Cuán sospechoso parecido entre las palabras de apaciguamiento, comprensión y diálogo que se vierten desde nuestro gobierno y sus aliados hacia quienes aplican la justicia criminal que se desglosa en sus escritos coránicos y las que les hacen llegar a aquellos que tras cuarenta años de terror asesino en nuestras tierras, ahora parecen merecer el premio de la mano tendida y el beneficio de la duda del pensamiento débil, en cuanto afirman que hacen un alto en el camino en su depredador transitar.

Pero ante todo y sobre todo, cómo se asemejan en el maltrato que reciben del izquierdismo multiculturalista y disgregador, las víctimas de una y otra vertiente. Aislamiento, hipocresía y rechazo es lo que suelen merecer cientos, seguramente miles de valientes luchadores por las libertades individuales de individuos que como Zapatero y tantos otros de su estirpe, les consideran una suerte de apestados, un rebaño obstaculizador de sus objetivos mesiánicos, unos parias que sólo merecen desprecio y desafecto por el simple y heroico hecho de haber interpuesto sus vidas y sus convicciones en el camino de los desalmados y en la ruta de los nihilistas que no se cansan de justificarlos.

Lucio Decumio.

12 marzo 2006

11-M

La imagen de hoy habla por sí sola y servidor, que se identifica plenamente con las palabras al pie de la misma, poco más puede o tiene que añadir.

Se me hace cada vez más difícil encontrar un hueco para continuar asomándome al mundo virtual a través de esta pequeña rendija. Sin embargo y pese a las dificultades horarias, voy a seguir interviniendo en mi vetusto cuaderno cibernético siempre que pueda -trataré de que sea al menos con carácter semanal- y considere que lo que tengo que añadir en sus páginas, tiene la suficiente relevancia, ya sea para mí o para los que tienen a bien entrar aquí y mostrar su interés por lo que digo.

Hoy sólo tres párrafos.

El primero, para recordar lo que dije hace ya bastantes meses, posiblemente semanas después del atentado del 11 de Marzo de 2004. A los culpables de aquella masacre espantosa, tal y como sucede en las películas en las que se cometen uno o varios crímenes, hay que buscarlos entre los beneficiarios de la carnicería. Normalmente, los herederos de la fortuna del finado tienen mucho que ver con el deceso. En el caso que nos ocupa, las víctimas son la libertad y la democracia, mientras que la herencia a repartir es nuestra vieja y amada España. Lo puedo decir más alto, pero no más claro.

En el segundo, felicitar efusivamente a quienes, como Luis del Pino o Fernando Múgica, dignifican la profesión de periodista -tan vituperada en los tiempos que corren- y han hecho de la investigación exhaustiva de aquellos luctuosos hechos y de su compromiso con la verdad acerca de lo sucedido, su ruta, su camino y su pragmática obsesión durante estos dos años. Aquella verdad que miles de personas y decenas de políticos reclamaron vociferantes al Gobierno de Aznar y ante las sedes del PP en las fechas previas a las elecciones del 14 de Marzo y de cuyas pesquisas se inhibieron o en el peor de los casos, obstaculizaron tras la victoria socialista, aflora poco a poco gracias a la sobresaliente labor de estos dos titanes. Y lo que es peor para quienes se aprovecharon de que el Pisuerga pasaba por Valladolid o lo hicieron pasar por allí; esa verdad cada vez adquiere perfiles más y más inquietantes.

Tercero. Si quedaba alguna duda de las aristas totalitarias del actual gobierno socialista y del miedo que recorre cada poro de su piel ante las inagotables revelaciones que desmontan la versión de los atentados que les llevó hasta la poltrona, basta leer las recientes declaraciones de la Vicepresidenta de la Vega, acusando al PP de lanzar sombras de sospecha sobre la prefrabricada realidad gubernamental acerca de los crímenes. Comete aquí, la diestra bailarina de danzas tribales africanas, dos errores de bulto. El primero, acusar al Partido Popular de algo que no ha hecho, pues es la Prensa Libre, con mayúsculas, la que con sus investigaciones e informaciones, pone en entredicho un día sí y otro también, la insostenible versión de un atentado de Al Qaeda como represalia por el apoyo de Aznar a la intervención aliada en Iraq. Y segundo, De la Vega supura por la herida y demuestra al mundo su verdadera condición de izquierdista furibunda y enfebrecida, al intentar acallar las cada vez más numerosas voces que ponen en tela de juicio la versión socialista del atentado, mediante gritos, alaridos, graznidos, rebuznos y cortinas de humo que desvíen la atención de la opinión pública sobre lo verdaderamente notable.

Lucio Decumio.

02 marzo 2006

Definiciones

Evidentemente, no voy a mancillar esta página con las fotos de dos tipos que se escudan respectivamente en el color de su piel y en su condición sexual, para extorsionar moralmente a toda la sociedad y salir indemnes de sus propios excesos verbales o actitudinales. En su lugar, me permito colgar una imagen de la criatura más bella del Universo, la modelo y actriz Natasha Henstridge. Otra candidata era Charlize Theron, pero ha quedado relegada al segundo puesto en una reñida votación.

Samuel Eto'o: 1/ Atlético futbolista camerunés de color -en el siglo XX, negro- que rezuma rencor por sus cuatro costados al no haber podido jugar y triunfar en el primer equipo del Real Madrid.

2/ Destacado arrojador de gargajos a los rostros de los rivales que tratan de impedir que progrese con el balón controlado hacia el área defendida por estos últimos.

3/ Dejando de lado por unos momentos, como por arte de magia, su inveterado analfabetismo, gusta de concentrarse en sus ratos libres y de esparcimiento, en la delicada elaboración de elevados y sugerentes pareados que hacen las delicias del exigente paladar lírico de los aficionados de su club.

4/ En determinadas circunstancias, jugador de espíritu cobarde, chantajista y teatral, que encuentra perfectamente justificable el abandono del terreno de juego si los aficionados que apoyan al conjunto adversario no dejan de importunarle.


Pedro Zerolo: 1/ Antiguo y fornido heterosexual. Sujeto plenamente convencido de su condición hasta que su adicción por la gomina y los aceites para el cabello, terminaron empujándole hacia el siniestro callejón de la venta de su propia carne a individuos de retorcidos gustos amatorios.

2/ Desde su obligado cambio de orientación sexual, infatigable luchador por el reconocimiento de los derechos de tantos y tantos que hubieron de pasar por su mismo calvario y que se vieron forzados a ingerir carne a espuertas, cuando lo que ellos de verdad apreciaban, era el marisco.

3/ Insobornable azote del catolicismo, doctrina a la que con razón culpa de no haber puesto los medios necesarios para evitar su caída a los abismos y de haberse equivocado de medio a medio al considerar que su homosexualidad era simplemente la libre y consciente elección de un hombre libre, en un país libre.

4/ Ardiente paladín y fiel trovador de las bondades de determinadas confesiones religiosas que en numerosos puntos del planeta, tratan de reconducir la desviación sexual de miles de hombres mediante avanzadas técnicas de reeducación sexual, como son los latigazos, el encarcelamiento de por vida en cloacas a las que llaman prisiones, la horca o el tiro en la nuca. Todo ello con el fin de evitar que varones necesitados como en un tiempo pudo ser él, se vean abocados a usar de ciertas prácticas sexuales de espantosa crudeza.

Lucio Decumio.

27 febrero 2006

Se va y espero que para bien

García Remón, Stielike, San José, Benito, Pirri, Camacho, Juanito, Del Bosque, Santillana, García Hernández y Roberto Martínez. Nueve españoles y dos foráneos, algo muy distinto a la alineación presentada por el Real Madrid frente al Zaragoza hace unos días en el Bernabéu, en la que figuraban Casillas, Cicinho, Roberto Carlos, Woodgate, Sergio Ramos, Beckham, Zidane, Gravesen, Robinhno, Ronaldo y Baptista. Ése ha sido el gran error de Florentino, la desnaturalización del equipo y la inversión de cifras en la correlación entre nacionales y extranjeros.

Ya me gustaría que este titular fuera la marquesina que arropara el que sería sin duda, el comentario estrella de este humilde "blog"; el de la marcha de Rodríguez Zapatero de la Moncloa. Pero a falta de ver cumplido el sueño electoral de tantos y tantos millones de españoles que desean desde lo más profundo, que el actual Presidente del Gobierno abandone el cargo y concluya así la grotesca pero también siniestra etapa institucional iniciada el 14 de Marzo de 2004, a los no pocos millones de madridistas que contemplábamos entre perplejos y enrabietados, el errático rumbo del equipo de nuestros amores, nos queda el consuelo de la dimisión de Florentino Pérez.

Un primer apunte sobre la política económica desarrollada por Florentino en su etapa al frente del Real Madrid es de justicia, pues resulta evidente -al margen de determinadas consideraciones de grisácea naturaleza especulativa-, que su aplicada gestión empresarial ha sido notablemente fructífera a lo largo de los seis años en los que ha estado sentado en el sillón presidencial.

Sin embargo y pese a los éxitos deportivos que adornaron con sus guirnaldas los primeros años de Pérez como presidente del Real Madrid, asimismo resulta palmario que la deriva de resultados emprendida por el club desde la famosa noche de los cuchillos largos de Junio de 2003, tras la conquista del Campeonato Nacional de Liga de aquel año, es achacable, prácticamente en exclusiva, al mismo Florentino.

Tengo la sensación de que en aquellos instantes, Pérez, en un arrebato de soberbia, prepotencia y esnobismo que le ha terminado por costar, primero su puesto y después a todo el madridismo, un prolongadísimo túnel de penurias deportivas, se consideró por encima del bien y del mal y tomó decisiones no sólo poco acertadas, sino algo mucho peor, poco ponderadas y muy mal estudiadas.

En su afán por convertir al club en una entidad mucho más universal de lo que ya era, Florentino fue incapaz de delegar convenientemente las riendas deportivas en personas para las que el rendimiento económico inmediato de determinados fichajes fuera secundario y para las que las raíces filosóficas del club tuvieran mayor importancia.

Florentino creyó que el éxito deportivo podía y debía venir de la mano de una miríada de estrellas foráneas, quienes por el mero hecho de pertenecer a escuelas futbolísticas de renombre y llevar impreso en sus camisetas refulgentes nombres de exótico origen, consideró podrían adjudicarse torneos y campeonatos con la misma facilidad que vendían elásticas blancas y extendían el nombre del Real Madrid por todos los confines del Universo.

Pero el fútbol no es sólo un negocio y menos en el caso del Real Madrid. El gran lunar de Florentino ha sido el absurdo y despiadado desprecio demostrado hacia los jugadores españoles, dato que queda reflejado en el hecho de que entre las incorporaciones y fichajes tramitados a lo largo de estos seis años, sólo se haya contado un jugador español, Sergio Ramos, para más señas.

Sus decisiones en el plano deportivo siempre se han manifestado claramente lesivas hacia los intereses de los jugadores o los profesionales españoles del equipo, ya fueran éstos canteranos o provinieran de otras entidades nacionales. El trato que han recibido por parte del ex-presidente, profesionales de intachable trayectoria e impecable currículum como Fernando Morientes, Fernando Hierro o el propio Vicente Del Bosque ha sido injustificable. Otros, como Íker Casillas, Guti o Raúl González han salvado el pellejo debido a su juventud, su inquebrantable compromiso con el club o a las simpatías que despertaban en la grada, pero no gracias a un presidente empeñado en tareas megalómanas y propagandísticas que descosían poco a poco, la columna vertebral del equipo.

Columna vertebral que ha de estar formada -y esto, que aun siendo un juicio personal, estimo que es una idea con la que comulgan miles de aficionados- fundamentalmente por un núcleo duro de jugadores españoles, que procedentes de la cantera y de otros equipos nacionales, aglutinen en torno a sí los valores imperecederos de este club centenario y sean capaces de transmitirlos a quienes vienen de fuera y a los jóvenes que cada temporada llegan al primer equipo: casta, entrega, sacrificio y compromiso con el club.

Valores que difícilmente se le pueden exigir a un mismo tiempo a una plantilla de la que forman parte únicamente 11 jugadores nacidos en España, la mayoría de los cuales, desplazados por un interminable goteo de futbolistas de otras nacionalidades, deambulan por el campo y por los entrenamientos con la seguridad de que su presencia en el equipo no depende de sus méritos, sus logros o su trayectoria, sino de los caprichos financieros o publicitarios de un mandatario que ha perdido el rumbo.

La dimisión de Pérez ha sido un primer paso. Pero ha de completarse con otros, como la recuperación de las señas de identidad y los valores que han hecho del Real Madrid el mejor club del mundo. Hasta que eso no suceda, hasta que los aficionados no podamos identificarnos de nuevo con unos jugadores comprometidos y entregados a la tarea de seguir acrecentando la leyenda y la gloria del equipo y no la de sus cuentas corrientes, seguiremos igual, con o sin Florentino.

Lucio Decumio.

23 febrero 2006

El abuelito

Convierto ya en definitivo, el hábito de no colgar imágenes en esta página, de los grandes traidores del presente. La de hoy, que enlaza argumentalmente con los párrafos aquí vertidos, ha de servir exclusivamente como homenaje a todos aquellos españoles de todo origen, credo o condición, que perdieron la vida a manos de otros españoles durante tres años de locura y enajenación colectiva. Que aquel horror jamás vuelva a percutir y a rasgar la vida de la noble nación española.

Servidor ya no se sorprende de nada. De nada de lo que haga o diga el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. De un hombre que ha pactado en la oscuridad y en la penumbra el futuro de España con quienes más odian y rechazan el concepto mismo de patria común e indivisible de todos los españoles, poco puede extrañarnos.

Ningún hecho, acto o declaración de un tipo que cuenta sus semanas en el Gobierno con otras tantas muescas en la pared de las ignominias políticas, de las afrentas a la mitad de un país y de la depravación ética, puede llevarnos al asombro o trasladarnos hacia el pasmo.

La última de este individuo que cabalga entre las monturas de la ignorancia supina y el rencor más acerado, bien la sabemos todos. Tratar de colarse entre el justificadísimo dolor de unos hombres y mujeres a los que una banda criminal, desalmada y enfebrecida, ha arrebatado a sus padres, hijos o hermanos de la forma más salvaje, con la excusa de que su abuelo cayera fusilado durante la Guerra Civil a manos del bando nacional, 22 años antes de que él naciera, nos ofrece la penúltima y más clarificadora instantánea de la nula profundidad moral de este sujeto.

Gracias a la innata habilidad socialista para hacer fluir el cauce del río informativo y de opinión siempre a su favor, contemplamos atónitos una vez más -la penúltima-, como unas declaraciones del Presidente del Gobierno, emponzoñadas con una gravísima ofensa sentimental y un intolerable chantaje emocional, le salen, desde el punto de vista del desgaste político y del escándalo social que deberían en buena lógica arrastrar, virtualmente gratis a su autor.

La vesania desestabilizadora de este hombre, así como su dramática insuficiencia académica, no conocen límites. Pero más allá de estas dos oscuras peculiaridades, resulta cada vez más evidente que el espíritu de Zapatero, salpicado por una miríada de tenebrosos lunares, acoge un rasgo particularmente retorcido y al que recurre cada vez con mayor frecuencia: su reconocida capacidad manipuladora, simplificadora y demagógica.

El recurso al abuelo fusilado en la Guerra Civil cansa y molesta por un millar de razones aunque sólo citaré cuatro: A/ Por lo obsceno y patético que resulta su permanente utilización como argumento justificador de algunas de sus políticas; B/ Por el contexto mismo en el que sucedieron aquellos acontecimientos y su lejanía en las noches de la Historia; C/ Por la nada disimulada intención de transmitir a la opinión pública, la sesgada idea de que una banda de fanáticos fascistas acabaron por diversión con la vida de un pacífico ciudadano de profundas convicciones republicanas y democráticas; y D/ Por el inexistente vínculo sentimental que puede unir a un hombre fallecido en un conflicto bélico, con el nieto que nacerá lustros después de la desaparición de aquél.

Pero como decía antes, lo peor de Zapatero es su inveterada proclividad hacia la mentira, la manipulación, el falseamiento de la realidad y la tergiversación de los hechos y de la Historia. Lejos de la noción de bondadoso militante pacifista acribillado por una depravada soldadesca franquista ebria de sangre republicana, es preciso hacer constar que el abuelo, el celebérrimo abuelo de Zapatero, era un oficial del Ejército republicano, que al entrar con su columna en uno de tantos pueblos de nuestra geografía que sufrieron el azote de aquella espantosa guerra, hizo desfilar por el paredón a no pocos simpatizantes nacionales.

Cuando al cabo de los meses, las tropas de Franco se hicieron con el control de aquella localidad, no hicieron otra cosa sino tomarse cumplida revancha de la primera matanza y cubrir la sangre de los primeros caídos, con la de quienes intimaban con la causa republicana, incluido lógicamente, el venerable antepasado zapateril.

El Presidente bien conoce esta historia, como tantas otras que en un sentido u otro, tiñeron de bermellón al espantoso trienio de desquites y venganzas a que se vio abocada España entre 1936 y 1939. Pero no interesa a sus fines hacerla pública, pues no es justicia lo que busca Zapatero cuando enmarca, entre lágrimas de cocodrilo, la memoria de su abuelo abatido por los proyectiles franquistas. Como tampoco la busca cuando remueve más toneladas de tierra que Gallardón, tras la pista de cualquier fosa o tumba que acoja a los ejecutados de uno solo de los bandos.

No, no va en pos de la justicia, la memoria y el recuerdo. Anda a la caza de la victoria que no consiguió su abuelo.

Lucio Decumio.

14 febrero 2006

Mejor que no haya ido

Quienes cometieron éstos y otros crímenes iguales o peores, están a punto de obtener el rédito que buscaban con su brutal y sangriento chantaje. Responsable: José Luis Rodríguez Zapatero.

Y que tampoco haya enviado ningún vídeo de apoyo, como sí han hecho todos los antecesores en el cargo a los que la salud aún se lo permite, pues aquél habría estado trufado de servil equidistancia, así como de cien manifestaciones pomposas, mil palabras vacuas y un millón de mentiras y embustes.

Las víctimas del terrorismo, lejos de sentirse ofendidas por su ausencia, deberían mostrarse aliviadas por la incomparecencia tanto física como virtual, de un tipo que ha hecho de la rendición ante el chantaje de los violentos de toda condición, el eje vertebrador de su política interior y exterior.

Lejos de considerar un agravio que no se haya personado en el III Congreso Mundial de Víctimas del Terrorismo para demostrarles su aliento y sostén, aquéllos que han perdido a sus hijos, padres, maridos o esposas a manos de los desalmados, deberían considerar un honor que el hombre que con más desdén y desprecio las ha tratado en los últimos cuarenta años, no haya mancillado con su presencia tan noble foro.

Si yo fuera víctima directa del terrorismo –en espíritu todos somos tales, pues es nuestro apego y convicción por la libertad, la democracia y los derechos humanos lo que nos convierte en el objetivo del rencor asesino de las alimañas- y me encontrara en la capital del Turia tomando parte en el ilustre concilio de los agraviados, los vejados, los mutilados, los enviudados o los huérfanos, consideraría como una afrenta personal, como un insulto sin posible redención y como una violación abrupta y alevosa de la ética y el decoro, la presencia entre tantos y tan dignos representantes del dolor y la decencia, del Presidente del Gobierno.

Si yo me encontrara entre los cientos de personas que han perdido a sus seres queridos en el altar de la demencia, si yo fuera uno de tantos que han digerido su rabia y su indignación entre las paredes del ignominioso silencio nacionalista, si yo hubiera tenido el honor de padecer el acoso, la burla y el oprobio de los lugartenientes de los asesinos y de los criminales mismos, si mi luto hubiera sido ejemplo de hidalguía, entereza y generosidad para todos mis compatriotas, no querría, por nada de este mundo, que el hombre que le ha dado buen nombre al peor de los traidores, interviniera en tan magno foro.

No puedo resistirme. Ante la celebración de esta gallarda conferencia, no cabe aparcar la enumeración de las estremecedoras deslealtades perpetradas por el personaje, así como es preciso dejar claro una vez más, que su presencia en ese auditorio hubiera supuesto un desgarrador ultraje hacia las víctimas.

Es inexcusable por tanto, seguir denunciando su bajeza moral, su penuria patriótica y su puerilidad intelectual, miserias todas ellas, que le han llevado a asociarse sin rubor con el siniestro fundador del Club de Perpiñán, tenebrosa sociedad de chantaje y terror que ha dirigido en la sombra los destinos de España durante los dos últimos años.

Miserias todas ellas, que le han movido a claudicar ante los criminales que perpetraron la matanza del 11 de Marzo, tras haberse beneficiado electoralmente de la comisión del holocausto.

Miserias todas ellas, que le han hecho cerrar los ojos para permitir a los sepulcros blanqueados del PCTV presentarse a las Elecciones Autonómicas Vascas y ocupar sus asientos en el Parlamento Autonómico de aquella región.

Miserias todas ellas, que le han invitado a mirar hacia otro lado para consentir que un hatajo de fulleros racistas, se encaramaran a la sede de la soberanía nacional y defendieran sonrientes, su respectivos proyectos secesionistas.

Miserias todas ellas, que le han facultado para rebajar al mínimo el prestigio de esa misma sede, al proponer y votar favorablemente una iniciativa de diálogo con los terroristas, sin que éstos hubieran previamente entregado sus armas y renunciado a su sangrienta extorsión.

Miserias todas ellas, que le han concedido la oportunidad de dar forma, con la idea de dividir y desprestigiar a las víctimas y así allanar su camino hacia la rendición, a un cargo para el que nombró a un antiguo abogado de etarras.

Miserias todas ellas, que le han concedido el dudoso honor de convertirse en el primer Presidente del Gobierno que deja de condenar atentados terroristas para no entorpecer los "puentes de diálogo" que terminarán por llevar a la sumisión del Estado frente a las bestias.

Miserias todas ellas, que le han desatado de manos para obviar la Ley de Partidos y amparar el derecho de los camorristas de Batasuna a reunirse en lugar público para graznar su resentimiento y aullar su ruindad.

Y por no alargar una lista que podría atravesar el núcleo terrestre y llegar hasta la misma Nueva Zelanda, recordar que recientemente, puso colofón provisional a tanta bajeza y falta de escrúpulos con la laminación de uno de los brazos que con más brío golpeaba a la banda criminal desde la Audiencia Nacional, facilitando con ello, el tránsito por sus pasillos de los vampiros más desalmados de la secta.

Su ausencia del Congreso de Víctimas del Terrorismo, aunque injustificable desde el punto de vista político y censurable moralmente desde cualquier óptica, dignifica la reunión, carga de razones a las víctimas y las alivia del peso de la desvergüenza y procacidad presidencial.

Lucio Decumio.

09 febrero 2006

Zeuta y Pelilla

Ceuta y Melilla, dos ciudades que gracias a la inigualable generosidad y al pulcro sentido de la justicia histórica del Presidente del Gobierno de España, pronto podrían aparecer en los Atlas universales como dos antiguos enclaves españoles que en el primer decenio del Siglo XXI, pasaron a formar parte del sur del Reino de Marruecos. Y que nadie piense que me he equivocado de punto cardinal.

La visita del Presidente del Gobierno a nuestras tierras en el Norte de África nos regaló durante la semana pasada, nuevas e impagables perlas del temple de este hombre. Cargado con esa hueca solemnidad que utiliza como revestimiento contra su pronunciado déficit retórico y oratorio, ZP manifestó que "es deber del Gobierno garantizar que todos los españoles sean iguales y tengan las mismas oportunidades".

Amor por la perogrullada, pasión por la obviedad, entusiasmo por la elementalidad. Si alguien esperaba algo más enjundioso de este personaje a caballo entre la comicidad y la tenebrosidad, es que no le conoce bien y además, aguardaba en balde.

Semejante evidencia -sólo pronunciable por alguien que nos toma por tontos y que intenta maquillar sus verdaderas intenciones afirmando lo contrario de lo que lleva a cabo- es el penúltimo ejemplo del nivel ético y político de un personaje que es directo responsable de que insignes miembros del propio Gobierno que preside, pongan en duda un día sí y otro también, la españolidad de Ceuta y Melilla y la de otras muchas regiones.

Y como no podía ser de otro modo, el mozo de espuelas de los enemigos de España, no dejó pasar la oportunidad de dejar patentes una vez más, los graves efectos de la circuncisión patriótica que padece, cuando se negó, desde su infinita cobardía y postración ante Marruecos y su reyezuelo, a defender abiertamente la incuestionable hispanidad de las dos localidades.

Aunque bien pensado, ¿podía esperarse algo más del arquitecto de los amoríos con las peores satrapías musulmanas, las más rancias dictaduras populistas y las más sanguinarias tiranías comunistas del orbe?

Lucio Decumio.

07 febrero 2006

MediEvo

Espero que Lucas Ordóñez no me denuncie por incluir esta fantástica caricatura de Evo Morales en mi "blog", aunque para mi gusto, le falta en uno de sus ángulos una imagen de Zapatero acurrucado en los brazos de Castro, de Chávez y de un par de moros armados hasta los dientes, mientras contempla a Evo con babeante arrobo.

Cumplo fielmente mi palabra y de nuevo abordo otro asunto de actualidad con ánimo compendioso y abreviado. Ciertamente, ganas no me han faltado de acercarme a esa magna obra de manipulación, odio, resentimiento e iracunda enajenación mental transitoria -que dura ya unos 1400 años- contra Occidente, a la que se han entregado con inusitado entusiasmo las hordas musulmanas desde el Magreb hasta las mismas Islas Filipinas.

Ahora que me doy cuenta, el título de mi comentario de hoy puede servir, sin haberlo premeditado, como excelente marquesina que con su doble sentido, califique tanto a la chusma vociferante de la atascada civilización islámica, como a la singular percha del jersey imposible.

Retorno al camino previamente trazado después de la penúltima de mis digresiones.

No entro hoy en el asunto de la violenta agitación musulmana, simplemente porque considero que sólo se han escrito los primeros episodios de una novela que sin duda, arrojará nuevas aventuras incendiarias en la mayoría de los países de confesión mahometana y que serán protagonizadas por imparables turbamultas azuzadas por sus tiránicos gobernantes.

Así que no profundizaré en la cuestión por el momento. Sin embargo y para concluir con este particular antes de empezar con Evo -tranquilo, buen amigo Evo, enseguida estoy contigo- sí que me gustaría añadir que también será conveniente aguardar algunos días para comprobar cómo nuestro Presidente del Gobierno, le da la vuelta de nuevo a su particular cuentakilómetros de oprobio e ignominia en todo lo que a este asunto se refiere. ¿Que no? Unos días, sólo habrán de transcurrir unos días y lo de publicar una carta cobarde y miserable junto con el Primer Ministro islamista de Turquía dejando con las posaderas al aire a los países occidentales y a uno de sus principales valores -la libertad de expresión-, quedará como una mera anécdota. Al tiempo, insisto.

Y ya estoy contigo, Evo. En el caso de que alguien aún albergara alguna duda sobre tu verdadera condición moral y política, querido cóndor de los Andes, te encargaste de despejarla con el habitual comedimiento de que hacen gala los pájaros de tu cepa hace tan sólo unas jornadas.

En respuesta a la cuestión planteada por el reportero de Univisión que te entrevistaba, acerca de tu opinión sobre Fidel Castro, tú, el nuevo oráculo indigenista de la progresía europea de salón, copa y puro, te despachaste asegurando que el tiranosaurio caribeño "es un hombre democrático que defiende la vida, que tiene sensibilidad humana, si para usted es un dictador, ése es su problema, no el mío".

Y no contento con haber aquilatado semejante diamante de hipocresía y demagogia frente al atónito periodista que te entrevistaba, abandonaste furibundo el plató cuando te percataste de que el redactor no dejaría de insistir en cuestiones que te pusieran ante tus contradicciones y tu insuperable ignorancia.

Se puede manifestar más alto pero no más claro. Socialismo de naturaleza pseudo-revolucionaria, opresión estatal sobre la sociedad, empobrecimiento económico, conculcación de los derechos fundamentales y exterminio de la disidencia, es lo que pueden esperar los habitantes del altiplano en los próximos años de tu mano de antiguo cultivador de hoja de coca.

En fin, Evo. Como no tenía suficiente Bolivia con ostentar el dudoso honor de encabezar la lista de las naciones más paupérrimas del Cono Sur americano, ahora tendrá que soportar, quién sabe durante cuántos años, a un analfabeto resentido que ha sido amamantado por las ubres ideológicas de la más abyecta y prolongada tiranía que ha conocido Latinoamérica, financiado por los petrodólares del lugarteniente venezolano del castrismo y encumbrado por el imperio “desinformativo” de Don Jesús de Polanco.

Lucio Decumio.