25 enero 2008

Un poco de todo

Bravo por Rajoy y por Espe. Entre los dos, han acabado, al menos de momento, con las aspiraciones de Gallardón de convertirse en el sucesor del actual presidente del PP en el caso de que caiga derrotado en las próximas Elecciones Generales. Un buen batacazo, que aunque tarde, es bien merecido y bien recibido por la inmensa mayoría del electorado "popular".

Llevo algunos días sin escribir. La pereza ha vuelto a hacer acto de presencia, pero aquí estoy de nuevo, dispuesto a purgar el pecado capital con algunas líneas que desperecen mis dedos y pongan a girar mi mente.

En primer lugar, mis felicitaciones a Rajoy. El fichaje de Pizarro ha dolido en el PSOE y la exclusión de Gallardón -el hombre de confianza de PRISA y ZP en el PP- de las listas al Congreso, más aún. Lo único que cabe reprochar al líder del único partido de la oposición, es el retraso acumulado en la toma de esta decisión, que ha provocado más de un quebradero de cabeza en el seno del partido y que ha ofrecido más de un jugoso titular a la prensa adicta al régimen. Sin embargo y pese a su no presencia en las listas para las Generales, yo no me fío de la reacción que pueda mostrar el individuo en cuestión a medida que se vaya acercando la cita con las urnas. De todos es conocida su inabarcable ambición, su manifiesta falta de escrúpulos y su constante deslealtad hacia un partido y unos militantes a los que considera muy por debajo de su ilimitada capacidad intelectual y de gestión. Gallardón está encantado de haberse conocido y muy enfadado por el hecho de que los demás no reconozcan en él, los enormes méritos y facultades que ve todas las mañanas cuando se mira al espejo. Cuidado.

Lo de Bernat Soria es de juzgado de guardia y acto seguido, de presidio por alta traición. Para los desubicados, decir que este sujeto fue quien hace unos meses, sustituyó a Elena Salgado, "Miss Forbidden", al frente del Ministerio de Sanidad. Como es costumbre y hábito en este Gobierno, no ha hecho nada reseñable en estos últimos meses y lo que haya hecho, seguramente lo habrá ejecutado pésimamente. Pero ese no es el motivo de que me refiera hoy a él. Este tipo, nacido en Valencia, forma parte de Acció Cultural del Pais Valenciá o lo que es lo mismo, una ramificación, una sucursal, una franquicia de ERC en la Comunidad Valenciana, eso sí, enmascarada bajo el amable barniz de una asociación cultural. Pues bien, algunos de los lemas que enarbolan y pronuncian los miembros de esta cándida asociación y que a continuación reproduzco, son un poco molestos y ligeramente insultantes hacia España y los españoles. "Caña a España" o "Viva Terra Lliure", son algunas de las lindezas que deponen los integrantes de esta asociación, de la que repito, forma parte, es socio, el actual Ministro de Sanidad del Gobierno de España. Cese fulminante o dimisión, es lo mínimo que se podría esperar en este caso, pero como conocemos perfectamente el perfil tabernario y barriobajero del Gobierno, pues no pasará nada. Es más, quién sabe si no recibirá alguna condecoración o mención al efecto, de manos del propio Presidente. Este, como otros tantos, es un caso ilustrativo del doble rasero y de la doble vara de medir que se emplea en España para juzgar según qué comportamientos. Si en 2003 se hubiera descubierto que un ministro del Gobierno de Aznar formaba parte de una asociación que por ejemplo, negara el Holocausto, se habría liado una que ni la caída de las murallas de Jericó, vamos.

Y lo de Joan Olivé es para meterle un paquete de no te menees. Este fulano se descolgó hace unos días, con unas deposiciones intelectuales dignas de los jugosos atracones de sectarismo con que se homenajeó durante su etapa de director de TV3 en tiempos del infausto Pujol. En ellas, llamaba literalmente "chorizos" a todos los españoles, "por el mero hecho de serlo". Es decir, que este sinvergüenza, apoyado únicamente en el odio y en la bilis que destila la necrosis de sus neuronas nacionalistas, llama ladrones a todos los naturales de un país -que incluye, tal vez no se haya dado cuenta, a su propia región- por el simple hecho de haber nacido en el mismo. Una argumentación intelectual de peso, sin duda, que pone de manifiesto la estatura moral de este individuo y que nos pone en alerta, acerca de los contenidos de los espacios que emitía la emisora pública de televisión que él dirigía. Si quien estaba al cargo del puchero catódico de Pujol piensa así, cómo no serán quienes estaban a su cargo y bajo su responsabilidad. Lo más preocupante es que tras la marcha de aquél y el encumbramiento del Tripartito, las cosas ha ido notablemente a peor, aunque pueda parecer mentira.

Pero eso sí, si yo digo que inmigración masiva e ilegal y delincuencia están íntimamente relacionados, cometo un pecado de lesa corrección política que deberé purgar presentando mis respetos a todos los déspotas, sátrapas y tiranos que se congreguen en la próxima cumbre de la Alianza de las Civilizaciones. Claro, que posiblemente tengan razón la miríada de defensores de la intrínseca bondad de los inmigrantes que llegan a millares todos los días a nuestro país -óigase como ejemplo el último tema de La Mari, de Chambao, "Papeles mojados", para hacerse una idea del pensamiento progre al respecto-, cuando al leer estas líneas me tilden de xenófobo y racista. Y es que hay que tener mala leche y ser muy sibilino para deslizar la idea de que inmigración y delincuencia están unidas como uña y carne, al hacer saber a todo el que quiera informarse, que en los siete crímenes de violencia doméstica que han tenido lugar durante lo que va de año, la mano ejecutora ha sido un extranjero y las víctimas o españolas o extranjeras. Asimismo, no tendré perdón de Dios ni del abuelito de Zapatero, si digo que casi el 35% de la población reclusa en España, es de origen inmigrante, magrebí y andina, básicamente. Y lo que es peor, a la vista de la crisis económica que nuestros infames dirigentes se niegan a reconocer, estos datos sólo pueden verse incrementados en el futuro, desgraciadamente.



Lucio Decumio.

09 enero 2008

Racismo

Quisiera saber dónde están ahora, tras el asesinato de un marroquí a manos de cuatro dominicanos, los sepulcros blanqueados de SOS Racismo o Movimiento contra la Intolerancia. Si ese crimen, perpetrado con un estremecedor ensañamiento, no es racismo según los particulares criterios de estas y otras organizaciones similares, que venga Dios y lo vea.

Hace un par de días, un grupo de dominicanos asesinó brutalmente a un joven marroquí a las puertas de una discoteca latina en el Polígono Costa Polvoranca de Alcorcón, en la provincia de Madrid. Pongo así en antecedentes a todos aquellos que no vivan en esta región sobre el lugar de los hechos y de paso, también a todos los que no se hayan enterado de los mismos, cuestión ésta relativamente sencilla, dado que la información acerca del crimen, ha pasado casi de puntillas por los telediarios de todas las televisiones dominadas por la progresía, que en realidad, son casi todas.

¿Y cuál es el porqué de esta casi total ausencia de información en noticiarios y periódicos? La explicación, a mi juicio, es sencilla y estremecedora a un tiempo: para muchos sectores políticos y sociales de España en particular y de Occidente en general, por desgracia predominantes a nivel formativo e informativo, el racismo es una actitud de rechazo hacia los seres humanos pertenecientes a otras razas, que únicamente es capaz de manifestar ideológicamente y ejecutar violentamente, el hombre blanco. Y añadiré más: el hombre blanco que viva en países prósperos y de marcada tradición democrática.

Parece un contrasentido, pero no lo es. ¿Cómo puede alguien considerar racista a todo un conjunto de seres humanos que mediante la profundización en conceptos tan nobles como el trabajo, el esfuerzo, el sacrificio, la libertada individual y el respeto a los derechos humanos, ha crecido y prosperado hasta alcanzar niveles de confort y libertad nunca antes vistos en la Historia de la Humanidad?

Pues así es. Progresistas de salón, socialistas de corazón e izquierdistas de toda condición, han visto cómo sus tesis económicas y sociales eran una y otra vez refutadas por la tozuda realidad. Pese a sus ímprobos intentos de modificar ésta a su antojo, los hechos les devolvían una y otra vez contra el enlosado, pero lejos de aceptar con deportividad su derrota, siempre han tratado de encontrar nuevas vías de escape y nuevas herramientas para tratar de socavar el sistema económico y político de libertades en el que viven. Uno de sus últimos intentos, ha sido la instrumentalización política y sentimentaloide de la inmigración, como palanca con la que ejercer la debida presión en contra de ese sistema en el que tan bien viven, pero que tanto odian.

Durante los últimos años, en España se han producido infinidad de episodios conflictivos entre los naturales del país y los miles y miles de inmigrantes que han llegado hasta nuestra Nación, no entraremos ahora en qué condiciones legales. El caso es que al igual que siempre ha habido trifulcas y reyertas entre españoles a partir de discusiones de tráfico, borracheras en bares o enfrentamientos vecinales, la lógica más elemental indica que a mayor número de inmigrantes, mayores son también las probabilidades de enfrentamientos de este tipo entre los nacionales del país y los llegados allende nuestras fronteras. Y ojo, aquí no entro en los comportamientos, usos y costumbres que aplican los recién llegados en sus distintos países de origen, a la hora de dilucidar las diferencias de mayor o menor calibre entre unos y otros, que eso daría para otra homilía como la de hoy.

Sin embargo, el tratamiento informativo y político de este tipo de hechos -trifulca español-inmigrante con peores resultados físicos para el extranjero-, siempre ha trascendido la mera y objetiva narración del suceso, para concederle un barniz de rechazo sociológico a la presencia de inmigrantes por parte de los españoles. De esta forma, muchas asociaciones y ONG's, han obtenido grandes titulares a costa de sus exageradas denuncias y con ello, han acrecentado los miedos de los políticos a llamar a las cosas por su nombre y han engordado notablemente, el tamaño de sus arcas y sus cajas de caudales.

No digo que no exista un rechazo a la presencia de personas de distinta raza o procedencia en España. Lo que digo es que esa desconfianza no se produce en virtud del color de la piel o del lugar de origen, sino de la incontrolada avalancha producida en los últimos años y de su manifiesta falta de integración en nuestra sociedad. Confundir la natural preocupación de los españoles -que lógicamente es también la mía-, por la llegada incesante y en no se sabe qué condiciones sanitarias o penales de miles de personas que seguramente, buscan en su mayoría una comprensible mejora en sus condiciones de vida, con un rechazo vital y visceral a una raza concreta por el mero hecho de ser distinta, es un auténtico disparate.

Pero es lo que han conseguido estas organizaciones, sectores sociales y partidos políticos con sus denuncias constantes y farisaicas. El episodio de la agresión a una joven colombiana por parte de un borracho mentecato en el metro de Barcelona, es ilustrativo de lo que digo. Todos los medios de comunicación repitieron el vídeo de la agresión hasta el hartazgo. Decenas de "expertos" salieron a la palestra y no pocos políticos, denunciaron los hechos como una salvaje agresión racista e hicieron pomposos llamamientos en contra de este tipo de conductas. ¿Y todo porqué? Pues porque el agresor, era español.

Ahora nos encontramos con el cadáver de un joven marroquí en el asfalto del Polígono Costa Polvoranca, apaleado y apuñalado con una saña y una cobardía dignas de la más enérgica denuncia. En cambio, se lanza un grueso manto de silencio sobre los hechos. ¿Y todo porqué? Pues porque los agresores, no eran españoles, eran dominicanos.

La doble vara de medir también se aplica en estos asuntos. Si el agresor es español y el agredido inmigrante, hay un episodio claro de racismo. Pero si los asesinos son dominicanos, colombianos o mexicanos y la víctima es senegalesa, marroquí o pakistaní, lo que hay es una reyerta a la salida de un local. Y podríamos invertir la ubicación de los posibles verdugos y víctimas que acabo de enumerar, que el resultado sería el mismo.

No es la primera vez que algo así sucede. Hace poco, también juzgaron a una banda de Latin Kings en Barcelona -recordemos que en Cataluña, este tipo de grupos disfruta por ley de la condición de asociación cultural-, por el asesinato de otro joven de origen magrebí o subsahariano, que ahora no recuerdo. Y tampoco nadie se atrevió a hablar de racismo.

Como nadie hablará en el futuro, cuando este tipo de sucesos sean mucho más comunes. Como nadie mencionará esa maldita palabra en el caso de que sea un extranjero -por más que lo intento, no consigo recordar que el ensañamiento de individuos como Pietru Arkan en 2001 o el más reciente de los asaltantes al domicilio a José Luis Moreno, recibieran el calificativo de racistas-, el que ataque y asesine a un español.

Y para terminar, la pregunta retórica de siempre para los de siempre. ¿Si hubieran sido españoles los asesinos del joven marroquí y se hubieran empleado con la violencia y el salvajismo que lo hicieron los dominicanos, cuál habría sido su reacción? Todos lo sabemos.

Lucio Decumio.

08 enero 2008

Los diez mandamientos socialistas

1/ Amarás al PSOE sobre todas las cosas.

2/ No tomarás el nombre del abuelito de ZP en vano.

3/ Santificarás la Ley de Memoria Histórica.

4/ Honrarás a los titiriteros y a los homosexuales.

5/ Salvo que seas etarra, no matarás.

6/ No fumarás ni cigarros ni puros.

7/ Si no estás en el Gobierno, no robarás.

8/ No irás a más de ochenta en carretera ni adelantarás.

9/ No consentirás que nadie beba alcohol o fume puros.

10/ A tus amigos y a ti mismo, darás los bienes ajenos.

Estos diez mandamientos se resumen en dos: Amarás al PSOE sobre todas las cosas y Zapatero como a ti mismo.

Lucio Decumio.

07 enero 2008

Cumpleaños real

Su Majestad el Rey Don Juan Carlos de Borbón y Borbón, Rey de España.

Me sumo a la catarata de felicitaciones y elogios que ha recibido Su Majestad el Rey Don Juan Carlos, con motivo de su septuagésimo aniversario. Obviamente, no sólo lo hago por el hecho mismo del cumpleaños, sino por el significado intrínseco de que celebre sus primeros 70 años de vida, tras pasar 32 de ellos en el trono de España.

A mi juicio, el balance es realmente positivo. Su Majestad ha ejercido en múltiples ocasiones y de manera pulcra y entregada, el papel que tiene asignado en la Constitución, Constitución que por otra parte, existe en buena medida y es como es, gracias al papel que a su vez desempeñó el Monarca en los años previos a su aprobación, los que fueron desde la muerte de Francisco Franco, a la ratificación en referédum por todo el pueblo español, de su nueva Carta Magna.

Siempre salgo en defensa de la Monarquía. Cuando su figura es premeditadamente agredida por republicanos y nacionalistas, con el único fin de erosionar ante la opinión pública el significado más espiritual de la Corona, cual es el de simbolizar la unidad y permanencia de la Nación. También cuando se ponen en solfa sus funciones y atribuciones, haciéndolas aparecer como tareas superficiales y prescindibles para la vida pública nacional, mi respuesta es un posicionamiento firme y claro a favor de su dilatada labor de arbitrio nacional y de defensa e impecable representación de los intereses españoles en el exterior.

Muchos han sido los episodios en los que la Corona, representada por el Rey o por el Príncipe, ha ofrecido lo mejor de sí misma y ha encarnado la verdadera esencia y el verdadero estado de ánimo del pueblo español.

Sin embargo y dado que en el futuro, sobre todo en el más inmediato, habrá sobrados motivos para blandir de nuevo las espadas argumentales en favor de la Monarquía, hoy haré constar simplemente, los dos principales baldones que a mi juicio, jalonan la trayectoria de Don Juan Carlos como primer y gran Monarca constitucional de España.

La primera de ellas, se remonta a sus primeros pasos una vez entronizado y a los años posteriores y se trata, de su pública amistad, casi filial, con el anterior Rey de Marruecos, Hassan II. Particularmente, me incomodaron hasta la náusea, las infinitas muestras de afecto ofrecidas por el Rey de España hacia un personaje al que sólo le hacen justicia los atributos de traidor, sátrapa, dictador y tramposo.

Cuando en los años setenta y ochenta, fueron cientos los barcos pesqueros españoles apresados por las patrulleras marroquíes, muchas veces en aguas internacionales e incluso en aguas nacionales, eché en falta la teórica influencia de su amistad con el rey moro para detener aquella humillación constante de nuestros intereses y de nuestros pescadores. Pero políticamente, más pecaminoso fue su silente actitud y su falta de contundencia ante el traicionero desafío de Hassan, que terminó con la anexión del Sáhara -entonces, un tercio del territorio nacional- a Marruecos, aprovechando las dudas políticas y el vacío de poder generado tras la muerte de Franco.

El oprobio que supuso para España el episodio del Sáhara, así como los continuos desafíos a nuestra flota pesqueña en los años subsiguientes, deberían haber bastado para que las relaciones entre Su Majestad y Hassan II, no hubieran alcanzado jamás el irritante grado de complicidad al que llegaron.

Y la segunda y más reciente que debo criticarle a Su Majestad, no es otra que su silencio ante la aprobación de la Ley de Memoria Histórica, un documento rabiosamente revanchista, que vuelve a desterrar artificialmente los odios y las rencillas que originaron la Guerra Civil, que etiqueta a unos españoles como buenos y a otros como malos, que eleva a los altares a cientos de criminales republicanos e incluso etarras, que busca movilizar al electorado más radical del PSOE y de sus socios de cara a las inminentes Elecciones Generales y que pretende revestir a los actuales dirigentes socialistas, con la pátina de aguerridos combatientes antifranquistas que tanto vende entre las nuevas y analfabetas generaciones de jóvenes amamantados en las ubres de la Logse.

Pero al margen de todo ello, ya de por sí grave, la infanda Ley pergeñada y prologada por el mismísimo Zapatero, le retira de facto a Don Juan Carlos, la legitimidad de su nombramiento como Rey y heredero político de Franco y pone en entredicho todo el edificio construido por consenso durante la Transición y cuyo arquitecto principal fue el Monarca, al considerar a nuestro actual sistema democrático, como la prolongación natural con un impasse de setenta años, de la infausta, sangrienta y cainita II República y de su máxima y última expresión de odio, persecución y enfrentamiento entre españoles, el Frente Popular.

Lucio Decumio.

27 diciembre 2007

Resumen

El año toca 2007 toca a su fin y echando un vistazo al contador de comentarios que hay a la izquierda de la página, contemplo -muy enfadado conmigo mismo, por cierto-, cómo desde el momento en que empecé a escribir en esta página -Mayo de 2003, más o menos- hasta la fecha, el número de intervenciones anuales ha ido decreciendo paulatinamente, como lo hacen los bancos de pesca, los glaciares o los bosques indonesios.

Las razones de este estremecedor decrecimiento, son varias y variadas aunque en un pequeño ejercicio de introspección personal -que puede no interesar a nadie, pero que a mí me apetece hacer-, yo destacaría dos: un creciente hastío respecto a los políticos y a la política, origen del 80% o más de mis escritos en esta página y un preocupante desencanto con mi propia trayectoria personal y profesional, que me ha sumergido en prolongadas y nada provechosas ausencias.

Por ello, hoy no me apetece zambullirme en ningún sesudo -o simple-, análisis relacionado con la actualidad política, ya esté relacionada con las miserias, crímenes y traiciones nacionalistas, con los embustes y compadreos socialistas o con la cada vez más recurrente endeblez argumental de la derecha. Hoy tampoco será el turno la crucifixión argumental de los titiriteros, de algún que otro desapasionado acercamiento a la realidad futbolística, de los avances científicos o de irritantes, por el hartazgo que genera su omnipresencia mediática, cambios climáticos o calentamientos globales.

Como bien corresponde al final de una etapa y el final de un año natural lo es, lo queramos o no, hoy es momento de autocrítica por el pasado y de enumeración de aspiraciones de cara al futuro. Empezaré por las segundas, con una promesa dirigida a mí mismo y también, a mi exiguo número de seguidores, como es la realización de un esfuerzo adicional a lo largo del próximo año 2008, que implique un mayor número de intervenciones en el blog.

No creo que sea demasiado complicado, a la vista de la inminencia de unas Elecciones Generales que se presentan cruciales para el futuro de España. Si todos los políticos, de una u otra vertiente, nos han dado sobradas razones durante estos cuatro años para criticar aceradamente sus decisiones, declaraciones y actos, supongo que a medida que se acerque la fecha de la convocatoria a urnas, los motivos que ofrecerán los padres de la Nación para incrementar la frecuencia de mis apariciones en el blog, serán legión. Así que el número de 17 comentarios realizados en 2007, quedará, espero, notablemente superado sólo en los primeros meses de 2008.

Y el segundo de mis propósitos de cara al nuevo año, será la de una definitiva consolidación personal y profesional. Pondré, como siempre he puesto, todos los medios a mi alcance para conseguir ambas, así como la mejor de mis disposiciones. Desgraciadamente, unas veces por culpa mía, las más debido a razones exógenas, muy relacionadas con las peores miserias humanas, no ha sido posible. Espero y deseo que 2008 sí que sea mi año y que también lo sea para todos aquellos que estén leyendo estos párrafos. No sabéis cuánto me agradaría que dentro de 12 meses, pudiera compartir con todos vosotros, la total plasmación de todos estos deseos, en la realidad de nuestras vidas.

En cuanto a la autocrítica, me doy cuenta de que la mayor parte de la que quería hacer, ya la hice cuando mencioné mi desencanto con mi trayectoria vital en varios niveles. Cierto es que no debería quejarme, pues mi nivel de vida y comodidad supera con mucho el de muchos miles de millones de seres humanos. Tengo una gran familia, un buen número de amigos y todos en mayor o menor medida, vivimos en buenas condiciones y disfrutamos de buena salud.

Así que al final y aunque parezca una perogrullada, esas son las cosas realmente importantes, pese a que el espíritu humano, permanentemente insatisfecho con lo logrado y obtenido, siempre aspire a más. Es uno de nuestros rasgos distintivos como raza y por supuesto, no pienso renunciar a él. En definitiva y al margen de lo ya conseguido y consolidado, aspiro a más en todos los órdenes.

No me queda más que desearos a todos un muy Feliz Año 2008, lleno de venturas, prosperidad y parabienes. Incluso para el mismísimo Presidente del Gobierno, diana de la mayor parte de mis dardos. Señor Presidente, le deseo a usted lo mejor durante el próximo año, que no puede ser otra cosa sino su plena y entusiasta dedicación a la venta de coches de segunda mano en algún apartado y recóndito lugar de España, a partir del 9 de Marzo.

Lucio Decumio.

20 diciembre 2007

Sentencia contra ETA y canon digital

Imagen de una de las múltiples manifestaciones organizadas por la AVT durante la presente legislatura, para protestar contra las negociaciones que el Gobierno mantenía y mantiene con ETA, que ayer recibía un duro golpe de la AN, a través de la condena de los miembros que forman las organizaciones satélite de la banda. Ese es el camino a seguir, aunque desgraciadamente o mucho me equivoco o pronto tendremos desagradables noticias etarras al respecto de esta sentencia.

Más claro, el agua. España es un país en el que con más frecuencia de la deseada, han sucedido cosas inexplicables para la razón y la lógica. Sin embargo, el período de nuestra historia que comprende desde el 11 de Marzo de 2004 hasta la fecha, no es que haya sido pródigo en este tipo de sucesos, es que prácticamente nada de lo ocurrido durante este tiempo, ha sido conforme a las reglas más básicas que rigen el orden del universo.

La legislatura a nivel parlamentario, ha terminado bañada en la vergüenza y el oprobio, pues de otra forma no puede presentarse este colofón, tras la decisión de extender el canon digital a teléfonos móviles y reproductores MP3 y la aprobación de la Ley del Cine. Vayamos por partes, aunque ambas decisiones mayoritarias adoptadas por el Congreso, tengan el trasfondo común y el origen en unos personajes deleznables por su catadura moral y por su misérrimo nivel profesional.

Me refiero al mal llamado gremio de los artistas, un auténtico hatajo de corsarios que poco a poco, han ido ganando para sí y gracias a su repugnante barniz progresista, cuotas de influencia política y social que les han permitido chantajear abiertamente al Estado y meter la mano en los bolsillos de todos los españoles, con el añadido de que ahora y gracias a sus compadres gubernamentales, han logrado que esa moderna piratería del siglo XXI, adquiera rango de ley.

Hace falta ser sinvergüenza y caradura para considerar a todos los españoles unos delincuentes en potencia y cobrarles por anticipado, un gravamen en todos los aparatos electrónicos que adquieran. Es así como nos consideran personajes de la talla ética y artística de Teddy Bautista, Manzanita, el Gran Wyoming y otros muchos integrantes de esta secta, quienes a falta de la necesaria creatividad para ganarse el pan con el sudor de sus mientes, deciden robárselo al resto de los españoles, eso sí, con la inestimable e interesada aquiescencia del Gobierno socialista presidido por Zapatero, el más liberticida que haya conocido España en décadas.

Si ya es reprobable, rechazable y censurable, el hecho de que a estos bucaneros -cuyas muy particulares obras seguro que no se encuentran ni siquiera entre las últimas opciones que maneja un internauta a la hora de bajarse archivos de la Red-, les vaya a caer en sus bodegas un botín superior a los 140 millones de euros anuales, sin haber merecido ni un solo céntimo de esa cantidad, la aprobación de la nueva Ley del Cine, es el esperpento totalitario llevado al extremo.

Que los exhibidores tengan que proyectar por ley en sus salas, un porcentaje mínimo de películas realizadas en España, es el no va más. Al igual que sucede con los pseudo-autores musicales antes mencionados, los actores y directores del cine español, son en su mayoría, una secta de individuos apesebrados y ultra-politizados, que han conseguido que el Ministerio de Cultura de los sucesivos gobiernos democráticos, se haya convertido en su mecenas particular, con el consiguiente descenso en la calidad y en la categoría de las películas realizadas.

Cuando no arriesgas nada y es el Estado el que cubre tus gastos, tu capacidad para idear, innovar e imaginar, no se cultiva y termina atrofiándose, eso poniéndonos en el mejor de los casos, es decir, en el de que en un principio, allá por el Big Bang, alguno de estos sujetos hubiera disfrutado de las citadas habilidades. Y la misma ecuación puede aplicarse para los artistas musicales. ¿O es que alguien en su sano juicio se dedicaría a trabajar con toda la fuerza y la intensidad de su espíritu creativo, a sabiendas de que el Estado va a regalar a la asociación de piratas de la que formas parte, la friolera de 25.000 millones de pesetas al año?

Y la otra cuestión sobre la que quería hablar, viene siendo tan recurrente y habitual en el circo político nacional desde que tengo uso de razón, que a muchos puede llegar a parecerles de lo más normal. Ese ha sido el gran triunfo del nacionalismo en el País Vasco, victoria que también se acaba de cobrar en Cataluña y que pronto, si no se ponen los medios necesarios, también caerá del lado nacionalista en otras comunidades, empezando por Galicia.

Como decía, la anormalidad democrática en el País Vasco es moneda de cambio en el día a día en aquella Comunidad. Tanto, que situaciones abiertamente aberrantes, que repugnan al sentido común y a la decencia, se han convertido en un elemento más del paisaje político de aquel lugar. El último episodio de esta interminable novela de terror, lo han escrito los de siempre, es decir el PNV y el lendakari de ese partido, criticando sin tapujos y envueltos en su tradicional barniz victimista, la brillante sentencia de la Audiencia Nacional contra el entramado social y económico urdido por la banda terrorista ETA. Brillante sentencia que se debe no sólo a la decencia y la valentía de los jueces encargados de la causa, sino a la acusación popular, ejercida con particular éxito por los abogados de la AVT.

Ya nadie debería llamarse a engaño con individuos como Ibarreche, Setién, Arzallus, Urkullu, Egibar, Anasagasti y demás ralea. Si hace algunos años se cuidaban de poner una vela a Dios y otra al Diablo, hace ya algún tiempo, concretamente desde el Pacto de Estella, se han quitado definitivamente la careta y han mostrado a todo el mundo, su rostro totalitario y su cercanía y apego a los terroristas.

Y que a nadie le quede la menor duda. ETA ha llegado donde ha llegado gracias a la colaboración y el apoyo prestado por el PNV y éste, ha obtenido del Estado el sinfín de ventajas políticas y financieras logradas durante los últimos treinta años, merced al terrorífico chantaje terrorista perpetrado por los etarras. Aznar y Zapatero comprendieron perfectamente la situación, pero mientras el primerio se distinguió por luchar contra ella con todas sus fuerzas, especialmente durante su segunda legislatura, el segundo se ha unido sin ambages a la terrorífica pinza que atenaza a la sociedad vasca y amenaza sin tregua a toda España.



Lucio Decumio.

17 diciembre 2007

Reflexión sobre el aborto

Es lo que ha pedido en la reunión que ha celebrado hoy la Ejecutiva Federal del PSOE, el infando Secretario General de esta organización y malhadado Presidente del Gobierno de España. Conociendo las simpatías y apegos que despiertan en el personaje, los más repugnantes criminales ibéricos e internacionales, es de esperar que el llamamiento que ha realizado ante su sanedrín de compadres en el delito y la traición, para que lleven a cabo una reflexión sobre la actual Ley del Aborto, implique de no mediar su derrota en las próximas Elecciones Generales, la despenalización de cualquier supuesto de interrupción del embarazo en cualquier instante de la formación del feto, decisión que traerá consigo, la subsiguiente carnicería de no-natos españoles y extranjeros -ya se sabe, el célebre efecto llamada, pero esta vez, trasladado a espacios mucho más oscuros y siniestros- y la más que segura puesta en libertad de los responsables de las clínicas abortistas de Madrid y Barcelona que han puesto el asunto sobre el tapete.

Desde luego, si alguien espera que después de las palabras pronunciadas hoy por Zapatero, aparezcan en el programa electoral del PSOE firmes y decididas propuestas frente a la institucionalización definitiva del crimen contra el no-nacido entre las semanas 1 y 36, es que no conoce ni un ápice la misérrima catadura moral del individuo en cuestión.

9-M-08. Zapatero fuera.

Lucio Decumio.

05 noviembre 2007

No hay palabras

El Presidente de la República Francesa, Nicolas Sarkozy, ha vuelto a dejar con las posaderas al aire a Moratinos y Zapatero, al resolver por sí mismo y sin la ayuda de ninguno de ellos -menos mal que así ha sido-, la crisis diplomática que durante los últimos días, ha enfrentado a Francia y ¿España? con el Gobierno de Chad.
A nivel diplomático, en pocas ocasiones quedará mejor retratado el actual Gobierno presidido por Zapatero, como tras los acontecimientos que se han vivido en los últimos días y que han tenido su origen, en dos países africanos.

El ridículo a que nos hemos visto abocados los españoles en el ámbito de las relaciones internacionales desde Marzo de 2004, ha sido una de las constantes de este Gobierno de todo a cien. Antiamericanismo adolescente, rendición incondicional ante el empuje de cualquier gobierno u organización de corte islámica y fiel soporte al creciente populismo latinoamericano, han sido los principales travesaños en los que se ha sostenido, la política exterior más surrealista, absurda y por extensión, antinacional, que se recuerda en un país occidental.

Las guindas provisionales a este pastel de ignominia y desatención de nuestros intereses -jamás hay que fiarse de un gobierno que nos tiene acostumbrados a sobrepasar una y otra vez los límites de la indignidad y la desvergüenza-, las han puesto por un lado, la penúltima crisis artificial desatada por el Sultán Arcoiris, esta vez, a cuenta de la visita de los Sus Majestades los Reyes a Ceuta y Melilla y por otro, la estremecedora incapacidad de nuestra diplomacia, a la hora de intentar resolver la delicadísima situación por la que ha atravesado -algunos todavía siguen allí-, la tripulación española del vuelo que llevaba a Francia, varias decenas de niños chadianos, presuntamente huérfanos.

Las hemerotecas recordarán por los siglos de los siglos, que fue el Presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, quien echándose sobre los hombros todo el peso de la crisis en el Chad, viajó hasta este remoto país africano para conseguir la liberación de las azafatas españolas y los periodistas franceses. Además, también quedará escrito y grabado y si no, al tiempo, que fueron las presiones y gestiones de la diplomacia francesa, las que lograron la definitiva puesta en libertad del resto de tripulantes y cooperantes.

Por contra, las crónicas hablarán de un Zapatero agazapado en su Palacio de Cristal, enfrascado en la noble tarea de introducir la quinta enmienda en el articulado de su Alianza de Civilizaciones, con el objetivo de que cara al futuro, cualquier satrapía o dictadura asiática, africana o sudamericana, se sienta libre de retener a cualquier occidental en sus pestilentes pero ejemplarizantes mazmorras, por el mero hecho de ser hijo de alguna decadente democracia capitalista y colonialista.

Lamentablemente, ahí no ha terminado todo. Siendo grave la inacción de Moratinos y Z ante el desafío planteado por los gobernantes chadianos y la lamentable situación que vivían nuestros compatriotas en aquel país, más criticable resulta aún, la callada de ambos ante la catarata de desafíos, improperios y amenazas proferidas por el régimen del Monarca Sarasa, frente a la visita de los Reyes de España a Ceuta y Melilla. Intuyo lo que Zapatero y su Gobierno de incapaces le deben a la reina Mohamed VI de Marruecos, para mostrarse siempre tan genuflexos y solícitos ante nuestro taimado vecino del sur. Sin embargo, no puedo decirlo en este foro, pues carezco de pruebas que avalen mi tesis.

Pero como decía antes, nunca hay cota de indiginidad lo bastante alta, como para que el Gobierno o alguno de sus miembros, no se sienta capaz de superarla. En pleno conflicto diplomático con el peligroso e iracundo dictador magrebí, que una vez más vuelve a hacerse el ofendido con España retirando a su embajador de Madrid, el Ministro de Asuntos Exteriores del Reino de España -no el titular de Economía, no el titular de Sanidad, no la titular de Fomento- se marcha durante el fin de semana a Marruecos.... en visita privada, es decir, de vacaciones.

Como decía en el encabezamiento, no hay palabras para describir tanta displicencia, tanta falta de interés por las tareas encomendadas, tanta irresponsabilidad y tanta ineptitud.

Queridos amigos, estos son nuestros gobernantes. Son como esos compañeros de trabajo que muchas veces nos hemos cruzado e incluso, como esos jefes que en alguna ocasión, todos hemos tenido: incapaces de resolver y de afrontar el trabajo que tienen que hacer, pero maestros a la hora de derivar responsabilidades y acusar a los demás de sus propias miserias.

Lucio Decumio.

22 octubre 2007

Todos a la cárcel

El actual Gobierno de España, está formado, desde el primero hasta el último de sus integrantes, por un hatajo de traidores iletrados que en condiciones normales, no servirían ni para limpiar las letrinas del más nauseabundo y pestilente hotel de carretera.

Comentario extrañamente corto el de hoy, sólo para unirme a la campaña de apoyo a Francisco José Alcaraz, Presidente de la AVT y víctima una vez más, de una infame y cobarde campaña de acoso por parte del Gobierno filo-terrorista y pseudo-golpista que dirige los destinos de la Nación.

Si con lo que acabo de decir, también incurro en un delito de injurias contra estos canallas, ya sabe lo que tiene que hacer conmigo, la Sección Cuarta de la Audiencia Nacional. Lo mismo que ha hecho con Alcaraz.

Lucio Decumio.

04 octubre 2007

Verdad contra mentira

Parecerá obvio, pero en la España actual, hace falta decir muy alto y muy claro, las cosas más evidentes, pues la manipulación, la mentira y el embuste, se han convertido en la moneda de curso que emplea el Gobierno para tratar de alterar y modificar la realidad a su antojo. Tendrán sus defectos y sus virtudes, harán las cosas mejor o peor, pero no son el Partido Popular o sus dirigentes, el origen de los recientes y furibundos ataques contra la Monarquía, los símbolos nacionales o los simpatizantes de otros grupos políticos.
Ya tardaban. Nuevamente, en un sobresaliente ejercicio de hipocresía política, el PSOE ha puesto en marcha toda su maquinaria mediática y su bien conocida capacidad a para liquidar la verdad y la decencia. En esta ocasión y con el fin de tratar de ocultar sus vergüenzas y su colaboracionismo en la demolición del régimen constitucional junto a un ramillete de partidos antisistema, tratan de invertir la carga de la prueba y acusar al Partido Popular y a sus medios afines, de orquestar una campaña contra la Monarquía y contra los símbolos de la Nación.
Hasta donde yo sé, han sido los socios nazionalistas de Zapatero, quienes han vituperado, insultado y despreciado a los símbolos que representan la unidad y la pervivencia de la Nación, como son la Corona y la Bandera Nacional. Si alguien ha olvidado los episodios de la quema de retratos de la Familia Real en Cataluña o la persistente negativa de docenas de ayuntamientos gobernados por los separatistas vascos, catalanes e incluso gallegos, a hacer ondear la Bandera Nacional en los balcones de las casas consistoriales, yo se lo recuerdo a los desmemoriados. Han sido la Esquerra, CiU y sus cachorros en Cataluña y el PNV, con Anasagasti a la cabeza, quienes más han despuntado en esta nueva ofensiva independentista contra la unidad nacional.

Pero no sólo han sido aquéllos. Como viene siendo habitual desde que ZP se encaramó primero a la Secretaría General del PSOE y después a la Presidencia del Gobierno, un gran número de dirigentes socialistas y de ayuntamientos gobernados por alcaldes elegidos en las listas del partido de Pepiño y ZP, se han unido con entusiasmo y alborozo a las iniciativas radicales de sus socios nazionalistas, obviando el cumplimiento de la Ley de Banderas en sus respectivos municipios. Adicionalmente, en muchos de estos pueblos, los caciques locales se han aplicado con denuedo y fervor, a la tarea de erosionar y socavar el ordenamiento constitucional, aprobando mociones que reclaman la instauración en España, de una III República que sustituya a la actual Monarquía Parlamentaria.

Para terminar, los senadores de la Entesa Catalana -básicamente un grupo de primates vestidos de traje y corbata que se enseñorean por el Senado Nacional-, reclamaron hace escasos días, que la Jefatura de las Fuerzas Armadas se le retirara al Monarca y recayera en el Presidente del Gobierno. Mayor vileza, imposible.

A todo ello hay que unir episodios estremecedores, como las amenazas de muerte a miembros del Partido Popular en Cataluña, que crecen día a día en volumen e intensidad, la pesada espada de Damocles que pende sobre los cargos electos y los simpatizantes del PP y el PSOE -sobre éstos cada vez menos- en el País Vasco o las recientes admoniciones mafiosas contra Albert Rivera, por parte de afiliados, cómo no, de la cordial y exótica ERC.

Pues bien, aunque no sorprende su desfachatez, pues la han mostrado en innumerables ocasiones, los socialistas vuelven a poner en funcionamiento toda su musculatura trilera y fullera, para tratar de convencer a propios y extraños de que los más graves ataques a la Monarquía y a los símbolos nacionales, no provienen de ellos mismos o de sus aliados independentistas, sino del Partido Popular y de los medios afines.

Hace falta tener el rostro de pedernal. Hace falta estar seguro de que nada malo les va a suceder, ni cuando cometen los delitos, ni cuando acusan descaradamente a otros de cometerlos. Hace falta estar hiperlegitimado moralmente y sobre todo, hacer gala de una falta de vergüenza rayana en la pornografía, para tratar de voltear de una manera tan obscena, la verdad de las cosas.

Lo peor de todo, es la condescendencia, el apoyo, la sonrisa y la complicidad, antes implícita y ahora explícita, demostrada por el PSOE hacia los desmanes, los abusos y las amenazas que cometen los separatistas vascos y catalanes y porqué no decirlo, un número creciente de socialistas, contra los adversarios políticos por el mero hecho de serlo. Es obligación del gobernante democráticamente elegido, proteger al agredido y castigar al criminal. Sin embargo, entra en una peligrosísima espiral si tal y como sucede en la actualidad, pervierte su función vigilante y anima y justifica al agresor con su complacencia o inacción. Con ello, legitima la acción violenta como herramienta política y resta puntos de su condición humana, a la víctima.

Eso es lo que está haciendo el PSOE, que nadie lo olvide.

Lucio Decumio.