Es lo que ha pedido en la reunión que ha celebrado hoy la Ejecutiva Federal del PSOE, el infando Secretario General de esta organización y malhadado Presidente del Gobierno de España. Conociendo las simpatías y apegos que despiertan en el personaje, los más repugnantes criminales ibéricos e internacionales, es de esperar que el llamamiento que ha realizado ante su sanedrín de compadres en el delito y la traición, para que lleven a cabo una reflexión sobre la actual Ley del Aborto, implique de no mediar su derrota en las próximas Elecciones Generales, la despenalización de cualquier supuesto de interrupción del embarazo en cualquier instante de la formación del feto, decisión que traerá consigo, la subsiguiente carnicería de no-natos españoles y extranjeros -ya se sabe, el célebre efecto llamada, pero esta vez, trasladado a espacios mucho más oscuros y siniestros- y la más que segura puesta en libertad de los responsables de las clínicas abortistas de Madrid y Barcelona que han puesto el asunto sobre el tapete.
Desde luego, si alguien espera que después de las palabras pronunciadas hoy por Zapatero, aparezcan en el programa electoral del PSOE firmes y decididas propuestas frente a la institucionalización definitiva del crimen contra el no-nacido entre las semanas 1 y 36, es que no conoce ni un ápice la misérrima catadura moral del individuo en cuestión.
9-M-08. Zapatero fuera.
Lucio Decumio.
17 diciembre 2007
05 noviembre 2007
No hay palabras
El Presidente de la República Francesa, Nicolas Sarkozy, ha vuelto a dejar con las posaderas al aire a Moratinos y Zapatero, al resolver por sí mismo y sin la ayuda de ninguno de ellos -menos mal que así ha sido-, la crisis diplomática que durante los últimos días, ha enfrentado a Francia y ¿España? con el Gobierno de Chad. A nivel diplomático, en pocas ocasiones quedará mejor retratado el actual Gobierno presidido por Zapatero, como tras los acontecimientos que se han vivido en los últimos días y que han tenido su origen, en dos países africanos.
El ridículo a que nos hemos visto abocados los españoles en el ámbito de las relaciones internacionales desde Marzo de 2004, ha sido una de las constantes de este Gobierno de todo a cien. Antiamericanismo adolescente, rendición incondicional ante el empuje de cualquier gobierno u organización de corte islámica y fiel soporte al creciente populismo latinoamericano, han sido los principales travesaños en los que se ha sostenido, la política exterior más surrealista, absurda y por extensión, antinacional, que se recuerda en un país occidental.
Las guindas provisionales a este pastel de ignominia y desatención de nuestros intereses -jamás hay que fiarse de un gobierno que nos tiene acostumbrados a sobrepasar una y otra vez los límites de la indignidad y la desvergüenza-, las han puesto por un lado, la penúltima crisis artificial desatada por el Sultán Arcoiris, esta vez, a cuenta de la visita de los Sus Majestades los Reyes a Ceuta y Melilla y por otro, la estremecedora incapacidad de nuestra diplomacia, a la hora de intentar resolver la delicadísima situación por la que ha atravesado -algunos todavía siguen allí-, la tripulación española del vuelo que llevaba a Francia, varias decenas de niños chadianos, presuntamente huérfanos.
Las hemerotecas recordarán por los siglos de los siglos, que fue el Presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, quien echándose sobre los hombros todo el peso de la crisis en el Chad, viajó hasta este remoto país africano para conseguir la liberación de las azafatas españolas y los periodistas franceses. Además, también quedará escrito y grabado y si no, al tiempo, que fueron las presiones y gestiones de la diplomacia francesa, las que lograron la definitiva puesta en libertad del resto de tripulantes y cooperantes.
Por contra, las crónicas hablarán de un Zapatero agazapado en su Palacio de Cristal, enfrascado en la noble tarea de introducir la quinta enmienda en el articulado de su Alianza de Civilizaciones, con el objetivo de que cara al futuro, cualquier satrapía o dictadura asiática, africana o sudamericana, se sienta libre de retener a cualquier occidental en sus pestilentes pero ejemplarizantes mazmorras, por el mero hecho de ser hijo de alguna decadente democracia capitalista y colonialista.
Lamentablemente, ahí no ha terminado todo. Siendo grave la inacción de Moratinos y Z ante el desafío planteado por los gobernantes chadianos y la lamentable situación que vivían nuestros compatriotas en aquel país, más criticable resulta aún, la callada de ambos ante la catarata de desafíos, improperios y amenazas proferidas por el régimen del Monarca Sarasa, frente a la visita de los Reyes de España a Ceuta y Melilla. Intuyo lo que Zapatero y su Gobierno de incapaces le deben a la reina Mohamed VI de Marruecos, para mostrarse siempre tan genuflexos y solícitos ante nuestro taimado vecino del sur. Sin embargo, no puedo decirlo en este foro, pues carezco de pruebas que avalen mi tesis.
Pero como decía antes, nunca hay cota de indiginidad lo bastante alta, como para que el Gobierno o alguno de sus miembros, no se sienta capaz de superarla. En pleno conflicto diplomático con el peligroso e iracundo dictador magrebí, que una vez más vuelve a hacerse el ofendido con España retirando a su embajador de Madrid, el Ministro de Asuntos Exteriores del Reino de España -no el titular de Economía, no el titular de Sanidad, no la titular de Fomento- se marcha durante el fin de semana a Marruecos.... en visita privada, es decir, de vacaciones.
Como decía en el encabezamiento, no hay palabras para describir tanta displicencia, tanta falta de interés por las tareas encomendadas, tanta irresponsabilidad y tanta ineptitud.
Queridos amigos, estos son nuestros gobernantes. Son como esos compañeros de trabajo que muchas veces nos hemos cruzado e incluso, como esos jefes que en alguna ocasión, todos hemos tenido: incapaces de resolver y de afrontar el trabajo que tienen que hacer, pero maestros a la hora de derivar responsabilidades y acusar a los demás de sus propias miserias.
Lucio Decumio.
22 octubre 2007
Todos a la cárcel
El actual Gobierno de España, está formado, desde el primero hasta el último de sus integrantes, por un hatajo de traidores iletrados que en condiciones normales, no servirían ni para limpiar las letrinas del más nauseabundo y pestilente hotel de carretera.
Comentario extrañamente corto el de hoy, sólo para unirme a la campaña de apoyo a Francisco José Alcaraz, Presidente de la AVT y víctima una vez más, de una infame y cobarde campaña de acoso por parte del Gobierno filo-terrorista y pseudo-golpista que dirige los destinos de la Nación.
Si con lo que acabo de decir, también incurro en un delito de injurias contra estos canallas, ya sabe lo que tiene que hacer conmigo, la Sección Cuarta de la Audiencia Nacional. Lo mismo que ha hecho con Alcaraz.
Lucio Decumio.
Comentario extrañamente corto el de hoy, sólo para unirme a la campaña de apoyo a Francisco José Alcaraz, Presidente de la AVT y víctima una vez más, de una infame y cobarde campaña de acoso por parte del Gobierno filo-terrorista y pseudo-golpista que dirige los destinos de la Nación.
Si con lo que acabo de decir, también incurro en un delito de injurias contra estos canallas, ya sabe lo que tiene que hacer conmigo, la Sección Cuarta de la Audiencia Nacional. Lo mismo que ha hecho con Alcaraz.
Lucio Decumio.
04 octubre 2007
Verdad contra mentira
Parecerá obvio, pero en la España actual, hace falta decir muy alto y muy claro, las cosas más evidentes, pues la manipulación, la mentira y el embuste, se han convertido en la moneda de curso que emplea el Gobierno para tratar de alterar y modificar la realidad a su antojo. Tendrán sus defectos y sus virtudes, harán las cosas mejor o peor, pero no son el Partido Popular o sus dirigentes, el origen de los recientes y furibundos ataques contra la Monarquía, los símbolos nacionales o los simpatizantes de otros grupos políticos.
Ya tardaban. Nuevamente, en un sobresaliente ejercicio de hipocresía política, el PSOE ha puesto en marcha toda su maquinaria mediática y su bien conocida capacidad a para liquidar la verdad y la decencia. En esta ocasión y con el fin de tratar de ocultar sus vergüenzas y su colaboracionismo en la demolición del régimen constitucional junto a un ramillete de partidos antisistema, tratan de invertir la carga de la prueba y acusar al Partido Popular y a sus medios afines, de orquestar una campaña contra la Monarquía y contra los símbolos de la Nación.
Hasta donde yo sé, han sido los socios nazionalistas de Zapatero, quienes han vituperado, insultado y despreciado a los símbolos que representan la unidad y la pervivencia de la Nación, como son la Corona y la Bandera Nacional. Si alguien ha olvidado los episodios de la quema de retratos de la Familia Real en Cataluña o la persistente negativa de docenas de ayuntamientos gobernados por los separatistas vascos, catalanes e incluso gallegos, a hacer ondear la Bandera Nacional en los balcones de las casas consistoriales, yo se lo recuerdo a los desmemoriados. Han sido la Esquerra, CiU y sus cachorros en Cataluña y el PNV, con Anasagasti a la cabeza, quienes más han despuntado en esta nueva ofensiva independentista contra la unidad nacional.
Pero no sólo han sido aquéllos. Como viene siendo habitual desde que ZP se encaramó primero a la Secretaría General del PSOE y después a la Presidencia del Gobierno, un gran número de dirigentes socialistas y de ayuntamientos gobernados por alcaldes elegidos en las listas del partido de Pepiño y ZP, se han unido con entusiasmo y alborozo a las iniciativas radicales de sus socios nazionalistas, obviando el cumplimiento de la Ley de Banderas en sus respectivos municipios. Adicionalmente, en muchos de estos pueblos, los caciques locales se han aplicado con denuedo y fervor, a la tarea de erosionar y socavar el ordenamiento constitucional, aprobando mociones que reclaman la instauración en España, de una III República que sustituya a la actual Monarquía Parlamentaria.
Para terminar, los senadores de la Entesa Catalana -básicamente un grupo de primates vestidos de traje y corbata que se enseñorean por el Senado Nacional-, reclamaron hace escasos días, que la Jefatura de las Fuerzas Armadas se le retirara al Monarca y recayera en el Presidente del Gobierno. Mayor vileza, imposible.
A todo ello hay que unir episodios estremecedores, como las amenazas de muerte a miembros del Partido Popular en Cataluña, que crecen día a día en volumen e intensidad, la pesada espada de Damocles que pende sobre los cargos electos y los simpatizantes del PP y el PSOE -sobre éstos cada vez menos- en el País Vasco o las recientes admoniciones mafiosas contra Albert Rivera, por parte de afiliados, cómo no, de la cordial y exótica ERC.
Pues bien, aunque no sorprende su desfachatez, pues la han mostrado en innumerables ocasiones, los socialistas vuelven a poner en funcionamiento toda su musculatura trilera y fullera, para tratar de convencer a propios y extraños de que los más graves ataques a la Monarquía y a los símbolos nacionales, no provienen de ellos mismos o de sus aliados independentistas, sino del Partido Popular y de los medios afines.
Hace falta tener el rostro de pedernal. Hace falta estar seguro de que nada malo les va a suceder, ni cuando cometen los delitos, ni cuando acusan descaradamente a otros de cometerlos. Hace falta estar hiperlegitimado moralmente y sobre todo, hacer gala de una falta de vergüenza rayana en la pornografía, para tratar de voltear de una manera tan obscena, la verdad de las cosas.
Lo peor de todo, es la condescendencia, el apoyo, la sonrisa y la complicidad, antes implícita y ahora explícita, demostrada por el PSOE hacia los desmanes, los abusos y las amenazas que cometen los separatistas vascos y catalanes y porqué no decirlo, un número creciente de socialistas, contra los adversarios políticos por el mero hecho de serlo. Es obligación del gobernante democráticamente elegido, proteger al agredido y castigar al criminal. Sin embargo, entra en una peligrosísima espiral si tal y como sucede en la actualidad, pervierte su función vigilante y anima y justifica al agresor con su complacencia o inacción. Con ello, legitima la acción violenta como herramienta política y resta puntos de su condición humana, a la víctima.
Eso es lo que está haciendo el PSOE, que nadie lo olvide.
Lucio Decumio.
28 septiembre 2007
Lo que nos espera
La bandera de España es símbolo de unidad, igualdad, democracia, convivencia y libertad. Frente a quienes propugnan el enfrentamiento, la rivalidad y el odio entre españoles, azuzado por banderas y lenguas regionales utilizadas de forma partidista y totalitaria, ha de alzarse majestuosa, respetuosa y conciliadora, la Enseña Nacional.Ya he hablado en numerosas ocasiones de la infinita capacidad del PSOE y de quienes le apoyan y secundan en cualquier aventura por las periferias del sistema -o viceversa, que tanto da-, de agitar y manipular a la opinión pública hasta el punto de generar en ésta, un hartazgo y un hastío de tal calibre, que terminan por hacerle bajar los brazos y claudicar ante las exigencias políticas que se esconden tras la sucesión de algaradas, amenazas, altercados, manifestaciones y declaraciones incendiarias.
Llevan hasta el extremo y adaptadas a los tiempos que corren, las máximas leninistas acerca de la violencia y la mentira como herramientas políticas encaminadas a la consecución y mantenimiento del poder. Lo vimos en la antesala de las Elecciones Generales de 2004, cuando todas sus batería mediáticas y sus regimientos de apoyo político perfectamente cosidos al tejido social, actuaron al unísono con el fin de alterar la voluntad popular mediante un ejercicio sobresaliente de agitación, propaganda y consignas antigubernamentales. Con ello, transmutaron el dolor y el llanto de toda una Nación, en repulsa y odio hacia sus dirigentes, a los que señalaron como responsables últimos de la matanza, en virtud de sus decisiones políticas previas.
Tras varios meses sin haber escrito una sola línea, creo necesario recordar que al margen de todo los dicho previamente, que es lo obvio, lo que nadie es capaz de negar salvo que encuentre justificable la agresividad física y verbal mostrada por el PSOE y sus acólitos durante aquellas terribles fechas, soy de los que siempre ha estado convencido de que aquellos repugnantes episodios, fueron sólo el colofón de un proceso mucho más oscuro y siniestro, en el que muchos de quienes clamaron contra el Gobierno del Partido Popular y extendieron la idea de que los atentados fueron una venganza islamista por nuestro apoyo al derrocamiento de Sadam Hussein, fueron activos partícipes en la preparación de los mismos.
El socialismo, el comunismo y el nacionalismo, se mueven como delfines en el mar cuando el clima político, social e institucional es más confuso, está más enrarecido y envenenado. Es lógico que así sea, pues han sido ellos quienes han dado lugar de forma premeditada, a las condiciones previas -mediante declaraciones, actos o manifestaciones- que han terminado desembocando en ese estado de cosas. Es decir, han creado artificialmente, la atmósfera en la que mejor respiran y en la que mejor se expresan, precisamente la misma, que asfixia y atenaza a quienes apuestan por la tranquilidad, el sosiego, la convivencia y la solidaridad como fundamentos sociales básicos.
Las condiciones previas que favorecieron el estallido semi-revolucionario vivido entre el 11 y el 14 de Marzo de 2004, fueron muchas, pero hay que destacar especialmente dos: las movilizaciones relacionadas con el hundimiento del Prestige y las manifestaciones convocadas contra el apoyo político ofrecido por Aznar a Bush para invadir Iraq y derrocar a Sadam. En ambas, socialistas, comunistas y nacionalistas, calentaron motores y adquirieron experiencia de campo para lo que vendría después.
Se acercan las Elecciones Generales de 2008 y quienes se tomaron tantas molestias para tumbar al Partido Popular de la forma en que lo hicieron en el año 2004, en ningún momento, ni entonces ni ahora, han contemplado la posibilidad de que aquel esfuerzo sirva para permanecer en el poder únicamente cuatro años. Saben si embargo, que los argumentos de entonces -Prestige, Iraq- están, a día de hoy, oxidados, así que es preciso enarbolar nuevas banderas y pendones con los que exaltar a las huestes propias, así como afilar y bruñir nuevas picas con las que agredir y agotar a las ajenas.
Al margen del pasmo que nos han producido todos los ignominiosos capítulos que hemos tenido la desgracia de contemplar durante esta legislatura en todos los terrenos; económico, educativo, familiar, nacional, nacionalista, internacional, internacionalista, diplomático, inmobiliario, terrorista, pro-terrorista, migratorio, militar... y que han ido causando un desasosiego y un cansancio sin parangón en la sociedad, Zapatero y sus aliados arremeten a falta de seis meses para los comicios generales, con dos peligrosísimos arietes que amenazan con hacer saltar por los aires los goznes, los anclajes y las soldaduras de nuestro sistema institucional: los símbolos nacionales y la Monarquía.
No es casualidad que cuando falta sólo medio año para las Elecciones, estos dos asuntos se hayan convertido en el eje central del debate político y periodístico. La idea final, la que yo al menos percibo, creo que con nitidez, es la creación, una vez más, de un clima de desistimiento y hartazgo en la sociedad, esta vez, en torno a la vigencia de nuestros símbolos y a la pervivencia de la Monarquía Constitucional como fórmula institucional de ordenamiento y convivencia política. Todo ello, con el fin de allanar el camino que facilite los últimos pasos hacia el cambio de régimen político que desemboque en no se sabe muy bien qué -III República, disgregación nacional, estado confederal...-, pero sí en algo muy distinto a lo que hemos conocido, vivido y disfrutado durante los últimos treinta años. Mejor dicho y con sus altibajos, quinientos quince.
El enconamiento social que de la confrontación política respecto a estos dos ejes puede derivarse, favorecerá sin duda la movilización y la participación de unas bases socialistas que en buena medida, estarán próximas a la abstención, pues habrán percibido la irritante incapacidad de los gobernantes actuales, para hacer frente a los problemas reales de los españoles y crear nuevos obstáculos donde no los había. Así que la derivación del debate político hacia estos dos aspectos, logrará una vez más, desviar la atención de los españoles de las cosas verdaderamente importantes, al tiempo que las viejas ensoñaciones republicanas y antimonárquicas de muchos miles de personas, tomarán cuerpo y sustancia y de su mano y de sus votos, viajarán también las "vigesimónicas" ansias revanchistas de políticos socialistas y nacionalistas.
Como dijo hace no mucho Eduardo Zaplana, España tal vez pueda aguantar una legislatura con Zapatero en el poder. Pero no dos.
Lucio Decumio.
26 septiembre 2007
Familia Real a la parrilla
Varios centenares de independentistas catalanes criados en el odio y el resentimiento hacia todo lo que signifique España, han despuntado durante las últimas semanas en los informativos y tertulias periodísticas, a partir de la perpetración de un delito de injurias a la Corona. El hecho delictivo consistió en la quema de varias fotografías de la Familia Real, a los que se añadió una recurrente y nada imaginativa catarata de insultos al Monarca y su familia, así como un buen número de poco veladas amenazas de muerte.
Vaya por delante que mi simpatía y respeto hacia la figura de Don Juan Carlos, ha disminuido considerablemente en los últimos tiempos, debido sobre todo a la preocupante inacción que manifiesta el Jefe del Estado ante la continua sucesión de ataques que sufren desde el Gobierno y sus aliados antisistema, instituciones y pilares básicos para el correcto funcionamiento de nuestro Estado de Derecho, como la Constitución, la Oposición, el Poder Judicial o la misma institución monárquica.
Sinceramente, creo que en su concepción maquiavélica del poder, el PSOE no tiene mayor empacho en chantajear al Rey y mantenerle atado de pies y manos. ¿Cómo lo hace? Yo creo que es bien sencillo. Aunque bajo mi punto de vista, Don Juan Carlos es una persona de bien, a buen seguro que tras más de 30 años como Rey de España, mantiene secretos de índole económico, sentimental o de otro tipo, que una vez trascendidos y convenientemente aireados por los medios de Prisa o Mediapro -que tanto dan a la hora de manipular y arrojar basura sobre los rivales del socialista poderoso de turno- podrían dar con los huesos del Jefe del Estado en los arrabales de Zarzuela primero y en un dorado y alejado exilio después.
El PSOE y sus acólitos saben que mantener la boca del Monarca sellada, es fundamental de cara a llevar a buen puerto sus planes de ruptura consitutucional y nacional, pues el prestigio del Rey ante los ojos de la opinión pública, aún es enorme y una llamada a tiempo desde la Casa Real que alertara sobre los peligros que se ciernen sobre España, sería tenida muy en cuenta por todos los españoles.
A lo que iba en un principio. Quemar fotografías de la Familia Real en Gerona o en cualquier otro punto de Cataluña, es sólo el penúltimo escalón de la "batasunización" que con gran éxito, llevan a cabo en esta región los partidos nacionalistas y antisistema, que en realidad y dejando aparte pequeñas diferencias formales en discursos e indumentarias, son todos los que allí tienen alguna representatividad, salvo el PP y Ciutadans.
La quema de esas imágenes, no es tanto un delito contra unas personas que ostentan la más alta representatividad institucional del Estado. Es un delito y un ataque contra el Estado mismo, pues su destrucción mediante las llamas del odio nacionalista y su conversión en cenizas, es la plasmación metafórica de la destrucción de la Nación, una demolición en la que que los nacionalistas se han empleado con particular éxito durante los últimos años, apoyados y secundados por quien debería ser el primer garante de la unidad de aquélla: el Gobierno presidido por José Luis Rodríguez Zapatero.
Como viene siendo costumbre en éste y otros asuntos -léase amenazas y agresiones físicas a la Oposición, soldados españoles caídos en misiones en el exterior, ausencia de banderas nacionales en consistorios vascos o catalanes-, el Gobierno de Zapatero mira hacia otro lado y espera a que escampe, a que los informativos abran con otras noticias y a que este tipo de anomalías, se diluyan en el océano de preocupaciones que a diario nos aquejan. Todo ello con la intención de no poner en marcha los mecanismos correctores necesarios para resolver este tipo de problemas y sobre todo, también con la perversa idea de seguir convirtiendo en cotidianas, escenas de una anormalidad democrática alarmante.
Hace algunos meses, creo recordar que un viejecito apareció en una manifestación de la AVT con una fotografía de Carod Rovira ahorcado, crucificado o algo así. También recuerdo que se montó la de Dios es Cristo y que líderes de todo el arco parlamentario que apoya al Gobierno de Zapatero -por convicción o interés- salieron a la palestra para criticar no sólo a un pobre anciano que no había encontrado mejor modo de expresar su rechazo hacia una figura política de lo más repugnante, sino que también aprovecharon para identificar a toda la AVT y a todos los manifestantes, con la idea expresada por el abuelo.
La misma libertad de expresión que esgrimen socialistas, comunistas y nacionalistas para justificar la quema premeditada y perfectamente organizada de fotografías del Rey, así como las subsiguientes amenazas de muerte a los Borbones en Gerona, se la niegan a un viejecillo castellano cuando éste utiliza -a título individual- herramientas mucho menos agresivas y amenazantes para hacer ver su rechazo hacia un político navajero y tabernario como pocos.
No sucederá nunca, pero ¿cuál sería la reacción de todos estos sepulcros blanqueados, de todos estos campeones de la mezquindad y la ruindad política, si un puñado de madrileños, vallisoletanos o toledanos, arengados por algún iluminado ultraderechista, organizara una quema de señeras e ikurriñas en la Puerta del Sol?
Lucio Decumio.
Vaya por delante que mi simpatía y respeto hacia la figura de Don Juan Carlos, ha disminuido considerablemente en los últimos tiempos, debido sobre todo a la preocupante inacción que manifiesta el Jefe del Estado ante la continua sucesión de ataques que sufren desde el Gobierno y sus aliados antisistema, instituciones y pilares básicos para el correcto funcionamiento de nuestro Estado de Derecho, como la Constitución, la Oposición, el Poder Judicial o la misma institución monárquica.
Sinceramente, creo que en su concepción maquiavélica del poder, el PSOE no tiene mayor empacho en chantajear al Rey y mantenerle atado de pies y manos. ¿Cómo lo hace? Yo creo que es bien sencillo. Aunque bajo mi punto de vista, Don Juan Carlos es una persona de bien, a buen seguro que tras más de 30 años como Rey de España, mantiene secretos de índole económico, sentimental o de otro tipo, que una vez trascendidos y convenientemente aireados por los medios de Prisa o Mediapro -que tanto dan a la hora de manipular y arrojar basura sobre los rivales del socialista poderoso de turno- podrían dar con los huesos del Jefe del Estado en los arrabales de Zarzuela primero y en un dorado y alejado exilio después.
El PSOE y sus acólitos saben que mantener la boca del Monarca sellada, es fundamental de cara a llevar a buen puerto sus planes de ruptura consitutucional y nacional, pues el prestigio del Rey ante los ojos de la opinión pública, aún es enorme y una llamada a tiempo desde la Casa Real que alertara sobre los peligros que se ciernen sobre España, sería tenida muy en cuenta por todos los españoles.
A lo que iba en un principio. Quemar fotografías de la Familia Real en Gerona o en cualquier otro punto de Cataluña, es sólo el penúltimo escalón de la "batasunización" que con gran éxito, llevan a cabo en esta región los partidos nacionalistas y antisistema, que en realidad y dejando aparte pequeñas diferencias formales en discursos e indumentarias, son todos los que allí tienen alguna representatividad, salvo el PP y Ciutadans.
La quema de esas imágenes, no es tanto un delito contra unas personas que ostentan la más alta representatividad institucional del Estado. Es un delito y un ataque contra el Estado mismo, pues su destrucción mediante las llamas del odio nacionalista y su conversión en cenizas, es la plasmación metafórica de la destrucción de la Nación, una demolición en la que que los nacionalistas se han empleado con particular éxito durante los últimos años, apoyados y secundados por quien debería ser el primer garante de la unidad de aquélla: el Gobierno presidido por José Luis Rodríguez Zapatero.
Como viene siendo costumbre en éste y otros asuntos -léase amenazas y agresiones físicas a la Oposición, soldados españoles caídos en misiones en el exterior, ausencia de banderas nacionales en consistorios vascos o catalanes-, el Gobierno de Zapatero mira hacia otro lado y espera a que escampe, a que los informativos abran con otras noticias y a que este tipo de anomalías, se diluyan en el océano de preocupaciones que a diario nos aquejan. Todo ello con la intención de no poner en marcha los mecanismos correctores necesarios para resolver este tipo de problemas y sobre todo, también con la perversa idea de seguir convirtiendo en cotidianas, escenas de una anormalidad democrática alarmante.
Hace algunos meses, creo recordar que un viejecito apareció en una manifestación de la AVT con una fotografía de Carod Rovira ahorcado, crucificado o algo así. También recuerdo que se montó la de Dios es Cristo y que líderes de todo el arco parlamentario que apoya al Gobierno de Zapatero -por convicción o interés- salieron a la palestra para criticar no sólo a un pobre anciano que no había encontrado mejor modo de expresar su rechazo hacia una figura política de lo más repugnante, sino que también aprovecharon para identificar a toda la AVT y a todos los manifestantes, con la idea expresada por el abuelo.
La misma libertad de expresión que esgrimen socialistas, comunistas y nacionalistas para justificar la quema premeditada y perfectamente organizada de fotografías del Rey, así como las subsiguientes amenazas de muerte a los Borbones en Gerona, se la niegan a un viejecillo castellano cuando éste utiliza -a título individual- herramientas mucho menos agresivas y amenazantes para hacer ver su rechazo hacia un político navajero y tabernario como pocos.
No sucederá nunca, pero ¿cuál sería la reacción de todos estos sepulcros blanqueados, de todos estos campeones de la mezquindad y la ruindad política, si un puñado de madrileños, vallisoletanos o toledanos, arengados por algún iluminado ultraderechista, organizara una quema de señeras e ikurriñas en la Puerta del Sol?
Lucio Decumio.
12 septiembre 2007
Diada
Aborrezco las obras domésticas. Son realmente desagradables. Durante los últimos días, hemos estado empeñados en la rehabilitación de casi todas las habitaciones de mi casa y la verdad, ha sido un trabajo no tan agotador en el plano físico, como sí en el mental. Todo desorganizado, sucio y enrarecido. Un desastre que tarda siempre en ponerse en orden mucho más tiempo del previsto en un inicio.
¿Por qué razón empiezo tantas veces mis comentarios con asuntos que no van a tener absolutamente nada que ver con el argumentario posterior? Muy sencillo, es una forma de calentar motores, de no entrar en frío sobre aquello que quiero analizar o simplemente narrar, no sea que me vaya a lesionar y me vea obligado a guardar un largo período de convalecencia posterior.
Ayer y como cada 11 de Septiembre desde que tengo uso de razón, se celebraron en Barcelona los tradicionales actos de homenaje a Rafael Casanova, es decir, que tuvo lugar esa celebración estomagante, victimista y hasta hace poco, simplemente agresiva en el plano dialéctico, que es la Diada de Cataluña.
Lo que debería ser una simple fiesta en la que todos los catalanes pudieran disfrutar de un día de asueto -o de varios, dependiendo del día de la semana en que caiga-, gana cada año más grados de fervor nacionalista y demencia separatista. Las discursos de los líderes políticos, jaleados por unas bases cada vez más radicalizadas y alienadas, son cada vez más incendiarios y peligrosos para la normal convivencia entre los catalanes y entre ellos y los demás españoles.
La gravedad de las chulescas y desafiantes declaraciones pro-independentistas de las formaciones nacionalistas catalanas, así como los riesgos que suponen las amenazas nada veladas de muchos de los simpatizantes de estos partidos a quienes no comulgan con el credo racial y esencialista, son sólo el fruto de una alocada e insensata dinámica de apaciguamiento emprendida en los años de la Transición y vigorizada en los últimos tiempos con la aquiescencia y la bobalicona convicción de Zapatero y los suyos.
Por lo menos, hasta hace unos años, declararse simpatizante del Partido Popular en Cataluña, era una opción tan respetable como las demás, aunque algo folklórica si se quiere, para la masa nacionalista moderada que teóricamente, era mayoría en la región. Pero los procesos de reeducación histórica e inmersión lingüística emprendidos a partir de los años 80 en todas las ramas educativas catalanas -craso error de los gobiernos nacionales de aquella época, el transferir las competencias educativas a las comunidades autónomas gobernadas por los nacionalistas-, unidas a las diabólicas maniobras de arrinconamiento y deslegitimación del Partido Popular, emprendidas por el Gobierno de Zapatero y secundadas por sus aliados políticos y mediáticos, han obrado el milagro.
La que era una Comunidad Autónoma tradicionalmente respetuosa con la convivencia y los derechos de sus habitantes, se ha convertido en un campo de minas para quienes se niegan a disolver su libertad individual y sus convicciones políticas, en la nauseabunda marea negra del nacionalismo más montaraz y agresivo.
Entre todos hemos llenado el estómago de la bestia y hemos esculpido la amenazante musculatura que ahora pasea desafiante, pero son nuestros actuales gobernantes quienes han dado un paso más, abriendo la jaula en la que se encontraba, soltando la correa que la ataba a a los barrotes y azuzándola contra un determinado sector de la población. El problema es que el depredador no distingue entre unos y otros y más temprano que tarde, para él todo serán presas que cobrarse.
Lucio Decumio.
¿Por qué razón empiezo tantas veces mis comentarios con asuntos que no van a tener absolutamente nada que ver con el argumentario posterior? Muy sencillo, es una forma de calentar motores, de no entrar en frío sobre aquello que quiero analizar o simplemente narrar, no sea que me vaya a lesionar y me vea obligado a guardar un largo período de convalecencia posterior.
Ayer y como cada 11 de Septiembre desde que tengo uso de razón, se celebraron en Barcelona los tradicionales actos de homenaje a Rafael Casanova, es decir, que tuvo lugar esa celebración estomagante, victimista y hasta hace poco, simplemente agresiva en el plano dialéctico, que es la Diada de Cataluña.
Lo que debería ser una simple fiesta en la que todos los catalanes pudieran disfrutar de un día de asueto -o de varios, dependiendo del día de la semana en que caiga-, gana cada año más grados de fervor nacionalista y demencia separatista. Las discursos de los líderes políticos, jaleados por unas bases cada vez más radicalizadas y alienadas, son cada vez más incendiarios y peligrosos para la normal convivencia entre los catalanes y entre ellos y los demás españoles.
La gravedad de las chulescas y desafiantes declaraciones pro-independentistas de las formaciones nacionalistas catalanas, así como los riesgos que suponen las amenazas nada veladas de muchos de los simpatizantes de estos partidos a quienes no comulgan con el credo racial y esencialista, son sólo el fruto de una alocada e insensata dinámica de apaciguamiento emprendida en los años de la Transición y vigorizada en los últimos tiempos con la aquiescencia y la bobalicona convicción de Zapatero y los suyos.
Por lo menos, hasta hace unos años, declararse simpatizante del Partido Popular en Cataluña, era una opción tan respetable como las demás, aunque algo folklórica si se quiere, para la masa nacionalista moderada que teóricamente, era mayoría en la región. Pero los procesos de reeducación histórica e inmersión lingüística emprendidos a partir de los años 80 en todas las ramas educativas catalanas -craso error de los gobiernos nacionales de aquella época, el transferir las competencias educativas a las comunidades autónomas gobernadas por los nacionalistas-, unidas a las diabólicas maniobras de arrinconamiento y deslegitimación del Partido Popular, emprendidas por el Gobierno de Zapatero y secundadas por sus aliados políticos y mediáticos, han obrado el milagro.
La que era una Comunidad Autónoma tradicionalmente respetuosa con la convivencia y los derechos de sus habitantes, se ha convertido en un campo de minas para quienes se niegan a disolver su libertad individual y sus convicciones políticas, en la nauseabunda marea negra del nacionalismo más montaraz y agresivo.
Entre todos hemos llenado el estómago de la bestia y hemos esculpido la amenazante musculatura que ahora pasea desafiante, pero son nuestros actuales gobernantes quienes han dado un paso más, abriendo la jaula en la que se encontraba, soltando la correa que la ataba a a los barrotes y azuzándola contra un determinado sector de la población. El problema es que el depredador no distingue entre unos y otros y más temprano que tarde, para él todo serán presas que cobrarse.
Lucio Decumio.
05 septiembre 2007
De vuelta, otra vez
Muchas cosas vuelven tras el verano. Los coleccionables más absurdos, los niños al colegio, los menos niños al instituto y a la universidad, los que trabajan a su trabajo y por último, algún antiguo "bloguero" a su envejecida y oxidada costumbre de escribir con cierta asiduidad en el pequeño espacio cibernético que un día creó, hace ya demasiado tiempo.
Confieso que he estado especialmente indolente durante los últimos meses, a la hora de aporrear el teclado con mi habitual soltura. Varias han sido las causas y como fórmula para purificar mi espíritu, las haré saber en las siguientes líneas.
La última entrada en mi blog data de Febrero de este año. Desde entonces, no pocos han sido los cambios y los problemas que mi vida ha ido experimentando. Desde aquella lejana fecha hasta el mes de Junio, mis compromisos laborales, bien relacionados por otra parte con el mundillo de la política y la comunicación, me obligaron a abandonar, muy a mi pesar, mi empeño comunicativo a través del ciberespacio.
Una vez concluidas mis tareas, con notable éxito por otra parte, hube de enfrentarme por enésima vez a lo largo de mi carrera profesional, a la injusticia, al desafuero y a la arbitrariedad. El cúmulo de atropellos fue de tal magnitud, que di de nuevo con mis huesos en las oficinas de empleo, o de desempleo, según se mire.
Aprovechando la llegada del estío y un más que seguro descenso de actividad en los departamentos de recursos humanos, decidí enfrascarme en una pequeña aventura idiomática. Me matriculé en un curso intensivo de inglés, que consistió en compartir mesa, mantel, conversaciones y experiencias durante una semana, con 23 personas de habla inglesa en un pequeño, olvidado y apartado villorrio de la provincia de Soria.
Por alguna razón que se me escapa -o quizás por muchas-, mi porcentaje de aciertos a la hora de atinar con las mejores rutas para dirigir mi carrera profesional o mi vida sentimental, es preocupantemente bajo. Sin embargo, doy por bien empleada la inversión realizada en esta convivencia, pues al margen del fuerte impulso que he experimentado a la hora de entender y hacerme entender en la lengua de Jessica Alba y Scarlett Johansson, he conocido a gente realmente maravillosa.
Reconozco que una vez finalizada mi estancia en Valdelavilla, la morriña me pudo durante unos días. Hasta que me marché, un año más, a disfrutar de unos días de asueto y diversión a la Feria de Málaga, lugar totémico para quien esto escribe, pues allí la fiesta está asegurada, la gente es extraordinaria y las mujeres, de bandera.
Ha llegado Septiembre y es hora de centrar mis esfuerzos en volver al mercado laboral en las mejores condiciones y en el plazo más breve posible. No estamos precisamente en un momento de nuestras vidas en el que podamos permitirnos el lujo de contemplar el paso de los minutos, las horas y los días como si fuéramos adolescentes. Espero que esta vez sí, la suerte esté por una vez y sin que sirva de precedente, de mi lado.
Lucio Decumio.
Confieso que he estado especialmente indolente durante los últimos meses, a la hora de aporrear el teclado con mi habitual soltura. Varias han sido las causas y como fórmula para purificar mi espíritu, las haré saber en las siguientes líneas.
La última entrada en mi blog data de Febrero de este año. Desde entonces, no pocos han sido los cambios y los problemas que mi vida ha ido experimentando. Desde aquella lejana fecha hasta el mes de Junio, mis compromisos laborales, bien relacionados por otra parte con el mundillo de la política y la comunicación, me obligaron a abandonar, muy a mi pesar, mi empeño comunicativo a través del ciberespacio.
Una vez concluidas mis tareas, con notable éxito por otra parte, hube de enfrentarme por enésima vez a lo largo de mi carrera profesional, a la injusticia, al desafuero y a la arbitrariedad. El cúmulo de atropellos fue de tal magnitud, que di de nuevo con mis huesos en las oficinas de empleo, o de desempleo, según se mire.
Aprovechando la llegada del estío y un más que seguro descenso de actividad en los departamentos de recursos humanos, decidí enfrascarme en una pequeña aventura idiomática. Me matriculé en un curso intensivo de inglés, que consistió en compartir mesa, mantel, conversaciones y experiencias durante una semana, con 23 personas de habla inglesa en un pequeño, olvidado y apartado villorrio de la provincia de Soria.
Por alguna razón que se me escapa -o quizás por muchas-, mi porcentaje de aciertos a la hora de atinar con las mejores rutas para dirigir mi carrera profesional o mi vida sentimental, es preocupantemente bajo. Sin embargo, doy por bien empleada la inversión realizada en esta convivencia, pues al margen del fuerte impulso que he experimentado a la hora de entender y hacerme entender en la lengua de Jessica Alba y Scarlett Johansson, he conocido a gente realmente maravillosa.
Reconozco que una vez finalizada mi estancia en Valdelavilla, la morriña me pudo durante unos días. Hasta que me marché, un año más, a disfrutar de unos días de asueto y diversión a la Feria de Málaga, lugar totémico para quien esto escribe, pues allí la fiesta está asegurada, la gente es extraordinaria y las mujeres, de bandera.
Ha llegado Septiembre y es hora de centrar mis esfuerzos en volver al mercado laboral en las mejores condiciones y en el plazo más breve posible. No estamos precisamente en un momento de nuestras vidas en el que podamos permitirnos el lujo de contemplar el paso de los minutos, las horas y los días como si fuéramos adolescentes. Espero que esta vez sí, la suerte esté por una vez y sin que sirva de precedente, de mi lado.
Lucio Decumio.
26 febrero 2007
Ocho manifestaciones
Panorámica de la Plaza de Colón durante la manifestación del día 3 de Febrero. La instantánea recoge el momento en que miles de globos se elevan hacia el cielo de Madrid, como símbolo de libertad frente a la ignominia, la deshonra y la indignidad demostrada por Zapatero en sus pactos con ETA.Son el número de convocatorias que han realizado los colectivos de víctimas del terrorismo o asociaciones cívicas, para reclamar al Gobierno de Vichy que muestre un poco de dignidad y de sentido de la decencia, deje de colaborar abiertamente con los terroristas de ETA y los persiga a ellos y no a sus víctimas.
ZPetain y los suyos siguen haciendo oídos sordos, básicamente porque no pueden ni quieren hacer otra cosa. Su futuro político, así como su pasado más reciente y tenebroso, está indisolublemente unido al de la banda asesina ETA, que nadie lo dude. Con el tiempo, con el paso de mucho tiempo, terminará demostrándose. Si después de haber sacado millones de personas a las calles, si después de haber demostrado una caballerosidad, una dignidad y una compostura a la que jamás se aproximarán bardemes, llamazares y zerolos cuando convocan a unos cuantos miles de acérrimos para hacer un poco de ruido cultureta y antisistema, si después de todo eso, el Gobierno colaboracionista sigue en sus trece y sigue guiñando seductoramente sus ojos a las damiselas batasunas, no puede haber más dudas, no puede haber más vacilación en las mentes más preparadas.
Vivimos bajo la égida de un gobierno de coalición PSOE-ETA. Por si las indicaciones previamente realizadas significarán aún poco, puedo añadir a las mismas, los comentarios de ese infecto portavoz del PSE en el Parlamento Vasco, glosando los padecimientos de los asesinos y de sus familias. Más mendacidad, ruindad y mezquindad es difícil que puedan reunirse en una sola intervención. Claro que para superar esos límites, ya está el gran mariscal apaciguador, quien suele dejar a la soldadesca socialista a la altura del betún, cuando de elogiar sin titubeos a los representantes del submundo abertzale se trata.
El día 24 estuve en la concentración de víctimas del terrorismo. Como estuve en la del día 3 de Febrero y como también formé parte de anteriores manifestaciones. El tono firmemente reivindicativo y de protesta contra el Gobierno por sus vejaciones a las víctimas y sus cameos con los terroristas, apenas ha variado. Lo que sí ha cambiado sustancialmente es la carga patriótica que ha revestido a cada una de ellas. En las primeras podían verse un gran número de banderas españolas, pero en las últimas, ¡¡Dios mío!! en las últimas uno podía imaginarse al borde de una playa y estimar sin temor a equivocarse, que el mar que tenía enfrente era rojigualda.
Particularmente me quedé asombrado hace unas semanas, cuando la manifestación transcurrió entre Colón y Cibeles. Cuando llegué a la altura de la mitológica fuente, pensé que los discursos y las intervenciones habían acabado. Me marché y no tuve la oportunidad de que los acordes de la Marcha Real resonaran en mis tímpanos e hicieran vibrar mi alma.
Me prometí a mí mismo que no me sucedería lo mismo en la siguiente. Esta vez, tras unas estremecedoras intervenciones de algunas de las víctimas -destacar la de Toñi Santiago, madre de Silvia, la niña de 6 años asesinada en Santa Pola en 2002-, el cielo de Madrid se encargó de recoger y transmitir las notas de "La muerte no es el final", una melodía que hace que las palabras se te queden pegadas a la garganta y que los ojos se hundan entre lágrimas, como un guijarro se hundiría en un pozo.
Y tras la música de Cesáreo Gabaraín Azurmendi, compositor de tan nobles estrofas, el Himno Nacional, acompañado de un inabarcable llanura plagada de espigas coronadas en amarillo y bermellón, hizo temblar los corazones de todos los presentes.
Escuchar el Himno Nacional rodeado de miles de compatriotas que enarbolan emocionados y orgullosos la bandera de su Nación y que le dicen bien alto y bien claro al Gobierno de la misma, que se avergüenzan de ellos y que rechazan desde lo más profundo sus conchabeos con los asesinos, da alas a la esperanza e insufla ánimos y fuerzas para continuar bregando por la libertad de todos los españoles, por la pervivencia de España y por la dignidad, la memoria y el respeto a los que dieron su vida por su país.
Lucio Decumio.
15 febrero 2007
Varias cosillas
La pequeña imagen se comenta por sí sola, aunque también cabe añadir algunas otras variables, como 11-Manipulación.En la España actual, víctima de un Gobierno taimado, traidor y embustero, es imposible que los analistas, los columnistas y los editorialistas que pretenden evaluar y comentar la sucesión de disparates y perfidias cometidas por todos y cada uno de los integrantes del Ejecutivo, así como de sus aliados parlamentarios, mediáticos y judiciales, den abasto.
Ni soy analista, ni editorialista, ni columnista. Únicamente, un ciudadano cada vez más consciente de que el permanente deterioro de la situación política, no puede desembocar en nada bueno y quién sabe si en algún tipo de tragedia. Y obviamente, tampoco doy abasto.
Alguien que quisiera glosar y analizar la abrumadora cantidad de informaciones que arroja la actualidad, todas ellas en grave sentido negativo para los intereses de la Nación y de sus ciudadanos, terminaría en un sanatorio mental. Así que únicamente, hablaré hoy de tres de ellas, aunque bien podrían ser tres mil.
1/ Y más importante. Ha empezado el juicio contra los principales encausados por los atentados del 11 de Marzo de 2004. Sigo con atención todas las informaciones que han ido apareciendo en los medios independientes y que poco a poco, van apuntando hacia las hipótesis más tenebrosas que cupiera imaginar. Aunque servidor, ya las había imaginado hace tiempo y a comentarios anteriores me remito. Sin embargo, no comparto el optimismo de algunos, como Luis del Pino y sus peones negros, cuando estiman que el castillo de naipes está a punto de derrumbarse. Aunque los responsables del atentado, que como bien dijo Aznar, no se encontraban en lejanas montañas asiáticas, lo edificaran con notables defectos, que nadie dude en que su empeño por mantenerlo en pie será cada vez más furioso y peligroso. Mucho cuidado con ellos.
2/ El episodio de los ilegales hindúes del "Marine I", es la demostración perfecta de que los socialistas, a muy poco que se lo propongan, son capaces de elegir siempre la peor de las opciones posibles para resolver un problema que habitualmente, ellos mismos han creado o impulsado. Que países como Mauritania, Guinea Conackry o Senegal, auténticos pozos de miseria, corrupción y nepotismo, nos tomen el pelo y el dinero una y otra vez con este tipo de asuntos, debería servir para que el rebaño de becerros que vota por que sí a estos incompetentes, se despertara de una vez de su letargo. Pero como tantas veces digo, es de tal magnitud su dominio mediático, que incluso bochornosos esperpentos como éste, les salen gratis.
3/ La sentencia del Supremo rebajando la pena por amenazas terroristas a De Juana, es otro capítulo realmente pasmoso. Yo lo veo así. Un escualo que ha asesinado a sangre fría a 25 personas y que está a punto de salir de la cárcel tras abonar la módica cantidad de 18 años de su pestilente vida por el total de sus crímenes, se envalentona y profiere las habituales amenazas a las que nos tienen acostumbrados los de sus especie. La Justicia, ante el mayúsculo escándalo que se desencadena entre la opinión pública, toma cartas en el asunto y obliga a la bestia a pasar otros 12 años a la sombra.
Pero hete aquí que al cabo del tiempo, las presiones del Gobierno colaboracionista de Zapatero surten efecto, no sobre la Audiencia Nacional, que obvia la chantajista e inusualmente calórica huelga de hambre del depredador, pero sí sobre el Supremo, que se apiada de quien no tuvo el mínimo atisbo de compasión por sus víctimas y le pone virtualmente de patitas en la calle, pues no considera que las coacciones verbales por las que fue condenado a aquellos doce años adicionales, sean amenazas terroristas en pureza. Curioso. Un terrorista convicto, confeso y no arrepentido, amenaza con volver a matar en cuanto ponga sus sucias pezuñas en la calle y los jueces del Supremo, estiman que la pena impuesta por los exabruptos terroristas es excesiva y hay que rebajarla en tres cuartas partes.
Todo ello, convenientemente acompañado por el ensordecedor rugir de no pocos estómagos agradecidos, que pacen entre las cómodas cercas del socialismo gobernate y que claman piedad y conmiseración hacia la figura de un ser sanguinario decidido a sacar ventaja de la simulación y la impostura.
La Ley Natural y la Divina, vueltas del revés por obra y gracia de Zapatero y sus secuaces. Premios para los malos y castigos para los buenos.
Por mi parte, no puedo si no animar sinceramente a de Juana a que termine lo que empezó. La meta está cerca. Ya te falta poco para llegar al lugar en el que todos te queremos ver. No desfallezcas hasta que borres el prefijo al penúltimo verbo de la frase.
P.D. ¿Alguien se imagina a los Romanov haciendo apología del bolchevismo? ¿O a los judíos recitándole unos refinados versos de ciega admiración a sus captores y ejecutores nazis? ¿Alguien es capaz de dar vida en su imaginación a unos cuantos miles de esclavos negros del Sur de los Estados Unidos, vistiendo ilusionados y jacarandosos el uniforme de la Confederación? No, ¿verdad? Pues ese era el sentido de la denuncia de Pepiño Blanco contra el Foro de Ermua, por unas supuestas rimas que según este tipo grotesco y abyecto, se profirieron contra él en la última manifestación de apoyo a las víctimas del terrorismo.
Lucio Decumio.
