13 julio 2005

Interrogantes desde Londres

España, a través de la no designación de Madrid como sede de los Juegos Olímpicos de 2012, acaba de abonar la penúltima de una serie de facturas que el mundo anglosajón en general y los Estados Unidos en particular, vienen obligando a pagar a nuestra Nación por las innumerables afrentas y los gratuitos agravios que la izquierda española y el Gobierno socialista en laica comunión, han perpetrado con incontenible soberbia durante los dos últimos años contra el gigante americano.

Las actitudes chulescas, las bravuconadas vociferantes, los insultos, los desplantes titiriteros, los llamamientos a la deserción, el alineamiento con los representantes de las dictaduras más sanguinarias y chabacanas, así como el desafío y el encaramiento constante contra una nación amiga y aliada que a su vez es la primera potencia mundial, están cosechando el rosario de agrios frutos que cabía esperar. El último de ellos es, de momento, ese amargo trasvase de sufragios desde la candidatura neoyorquina a la londinense y que a lo largo de su cauce, no se dejó ni una sola gota en forma de votos añadidos al estanque madrileño.

Con ser ello serio, considero más grave el hecho de que sólo dos dirigentes del PP –mujeres para más señas- hayan relacionado la derrota de la candidatura de Madrid con la política exterior engreídamente tercermundista y manifiestamente hostil hacia los Estados Unidos del Gobierno de Zapatero. Sólo Esperanza Aguirre y Ana Botella -y Rajoy pasados unos días- han tenido la valentía de llamar leche al líquido blanco que han visto acumulado en una frasca de vidrio, mientras que los demás han mirado hacia otro lado o han permanecido callados, seguramente invadidos por el miedo a que semejante declaración les sea devuelta por los frontones mediáticos afines al gobierno, envuelta en las tradicionales acusaciones de fascismo o ultra-conservadurismo y acompañada por el habitual linchamiento informativo que sufren los disidentes. Tan reverencial es ese temor que algunos como Gallardón, han sido capaces incluso de acumular para sí, en un ejercicio de sadomasoquismo político sin precedentes, toda la responsabilidad del fracaso de Madrid 2012 en Singapur.

Y ahora, enlazo con los salvajes atentados que reventaron la vida y la paz de la capital del Reino Unido. Yo me pregunto, a la vista del proceso de elección de la sede para los Juegos de 2012 y de las reacciones políticas que ha suscitado en España, si alguien dentro de la Derecha nacional tendrá el suficiente arrojo como para siquiera sugerir que los terroristas que sembraron ayer el pánico y el horror en Londres, actuaron del mismo modo que lo hicieron en Madrid hace 15 meses, animados y esperanzados en buena medida por los fecundos resultados obtenidos a partir de sus criminales actos de Marzo de 2004.

A estas alturas, también me cuestiono si hay alguien que pueda no pensar que tanta claudicación, cobardía y ausencia de principios y valores en la lucha contra el terrorismo islámico y etarra, no han sido un factor determinante que haya redoblado la voluntad asesina de quienes ayer segaron la vida de decenas de londinenses.

Y en última instancia y llegados hasta aquí, ¿quién puede no esperar nuevas represalias políticas o económicas de Londres o Washington contra España y su gobierno -a quien justamente podrían considerar en parte responsable por omisión de la masacre- dada la irritante pusilanimidad de Zapatero ante el terror y sus no menos enojosas convocatorias al apaciguamiento, la rendición, la aproximación, la comprensión y la negociación capitulante ante los sicarios de cualquier signo?

No hay comentarios: