08 marzo 2005

Mis sospechas

Está a punto de cumplirse un año de los atentados que sembraron de sangre y terror las vías férreas de Madrid y que supusieron en última instancia, un brusco e inesperado giro en los resultados de las Elecciones Generales celebradas tres días más tarde.

Hay que recordarlo. Aquellas turbulentas y agitadas jornadas del 11, 12 y 13 de Marzo de 2004, pusieron entre la espada y la pared a un Gobierno, el entonces presidido por José María Aznar, que se vio manifiestamente superado por los acontecimientos y por las dimensiones sociales del drama. Pese a los denodados esfuerzos de Acebes por ofrecer en tiempo real y con la mayor transparencia posible los datos que de la tragedia se iban desgranando, el Gobierno quedó atrapado por un fuego cruzado de intereses partidistas que vieron en los cadáveres y en las vísceras de las decenas de personas masacradas, el trampolín y la oportunidad ideal para encaramarse a unas poltronas que se les negaban sistemáticamente desde hacía ya ocho años.

Lo cierto es que al margen de las interpretaciones que se hagan en un sentido u otro de aquellos espantosos sucesos -yo haré las mías de inmediato- transcurridos ya doce meses, apenas nada se sabe de la preparación del atentado, de quiénes fueron sus verdaderos autores materiales y sobre todo y ahí está el nudo gordiano de la cuestión, quienes fueron sus autores intelectuales. Téngase en cuenta un dato especialmente revelador. A fecha de hoy, sólo una persona ha sido condenada por su participación en los atentados y por añadidura, se trata de un menor que ni tan siquiera tuvo una implicación directa en los hechos.

Sí, se ha detenido a multitud de sospechosos y muchos de ellos siguen entre rejas, pero no hay nada firme, nada que nos pueda asegurar que los verdaderos culpables, están cumpliendo la condena que merecen.

Aquí llegados, considero preciso hacer las siguientes puntualizaciones:

En la vida, hay poquísimas casualidades y en política, muchas menos. En fechas inmediatamente posteriores a la matanza, manifesté mi más absoluta convicción acerca de la autoría o colaboración etarra en aquel holocausto y aún hoy, sigo pensando de igual manera. En un escenario tan dantesco y tan macabro, es casi impensable obviar la presencia de ETA.

Indiqué asimismo, mi certeza en torno a que los atentados del 11 de Marzo no habían sido otra cosa sino la plasmación en sangre y lágrimas, de una suerte de golpe de mano tendente a desbancar al PP del Gobierno de la Nación, en beneficio de intereses enormemente oscuros y para nada tranquilizadores. Y mi percepción, un año después, no sólo no ha variado en sentido contrario, sino que se ha visto reforzada.

Y se ha visto reforzada porque las revelaciones que trabajosamente se han ido ofreciendo a la opinión pública, casi siempre a través del diario "El Mundo", han desmontado no sin dificultad, la burda teoría sobre la que se asentó la emboscada al Gobierno del Partido Popular y que partía de la idea de que un hatajo de magrebíes desarrapados y casi sin antecedentes habían sido, en venganza por el apoyo a la intervención aliada en Iraq, los autores materiales e intelectuales de una carnicería sin parangón en nuestra historia.

Otro dato que avala la idea de un derrocamiento semi-democrático del PP, es que la ceremonia de confusión y sobre todo de intoxicación y manipulación que subsiguió a aquellos luctuosos hechos, no sólo no se detuvo tras las Elecciones Generales, sino que se ha extendido durante estos meses con el propósito de desviar la atención de la ciudadanía y confundirla. Apoyo esta afirmación en el hecho de que las investigaciones del juez instructor del caso se han visto repetidamente saboteadas, especialmente a través de filtraciones que han ido a parar curiosamente a medios afines al Gobierno de Zapatero y que siempre han estado dirigidas a acentuar y apuntalar las infantiles teorías antes mencionadas.

Asimismo, la Comisión de Investigación parlamentaria ha supuesto, como se esperaba, un auténtico fiasco, dada la sospechosa negativa de todos los grupos a aprobar las comparecencias solicitadas por el Partido Popular, comparecencias que por otra parte, podrían haber arrojado mucha luz en torno a aquellos dramáticos acontecimientos.

Otro de los pilares en que fundamento mi afirmación de que desde los atentados, no se ha dejado de emponzoñar a la opinión pública para que se canse, hastíe y olvide de aquella matanza y de sus consecuencias, es el pequeño golpe de estado que se produjo en la Asociación de Víctimas del 11-M fechas antes de su comparecencia en la Comisión Parlamentaria.

Hasta entonces, se habían mantenido en un discreto segundo plano, pero la llegada de Pilar Manjón a la presidencia de la Asociación, supuso un giro copernicano a la estrategia del colectivo de las víctimas. De un mutismo casi absoluto, se pasó a una presencia mediática asfixiante, gracias a la emotiva intervención de Manjón ante los comisionados. Desde esa fecha, nuestra Hebe de Bonafini particular se ha convertido, gracias a su radicalismo izquierdista, a su resentimiento contra Aznar y el PP y a la inestimable ayuda de Peces-Barba, en una tenaza más de la versión oficial de los hechos, que busca amordazar cualquier intento de explicar aquella catástrofe en otros términos que no sean los que sirvieron de catapulta al PSOE para alcanzar la Moncloa.

En última instancia y tal y como sugerí hace ya unos meses, conviene hacerse la misma pregunta que los investigadores de cualquier crimen se hacen nada más tener conocimiento del delito. ¿A quién beneficia la comisión del mismo? En este caso y pese a la cortina de humo creada por los congestionados graznidos de buena parte de la izquierda cultural y mediática, que acusaban implícita y explícitamente al PP y al entonces Presidente del Gobierno de haber creado un clima favorable a los atentados debido a su apoyo a la invasión de Iraq, el PP no obtuvo provecho de aquello, sino todo lo contrario.

Por contra, el principal beneficiario, al menos a simple vista, del impacto sentimental y social de aquellos acontecimientos y de los resultados electorales que reflejaron posteriormente, fue el PSOE, que sin esperarlo y sin estar preparado para ello, aprovechó que el Pisuerga pasaba por Valladolid y llegó al Gobierno de rebote. Evidentemente, no se me pasa por la cabeza acusar al partido dirigido por José Luis Rodríguez Zapatero de urdir tamaña felonía, pero sí que es incontrovertible que se sirvió convenientemente de la tragedia en espurio interés propio.

Una vez instalados en este nuevo escenario político y pasados los meses, es fácil elaborar una lista de actores que con la entronación de los socialistas, han pasado de observar sus aspiraciones dibujadas en un horizonte muy alejado, a encontrarse con ellas al alcance de la mano, gracias a las políticas externas e internas aplicadas por Zapatero desde que llegó a la Moncloa.

-Batasuna y ETA han recuperado parte del resuello que les había arrebatado la incansable presión legislativa y judicial de los distintos gabinetes de Aznar y han vuelto a la carga en las dos vertientes en las que desarrollan su labor. La política y la terrorista.

-El PNV ha visto expedito un camino que otrora se presentaba mucho más tortuoso. Ahora, tiene casi vía libre para continuar una trayectoria y un desafío soberanista que el PSOE de Zapatero no puede o no quiere atajar con las leyes en la mano. Atucha va a librarse de un juicio por desacato a las resoluciones del Alto Tribunal e Ibarreche podrá convocar su ansiado referéndum sin el temor de que la espada de Damocles de una condena a prisión por semejante reto, haga peligrar su gaznate.

-El tripartito catalán, con ERC y Carod a la cabeza -aunque entonces no contara con el contratiempo del hundimiento del Carmelo- contempló la llegada de ZP a la Moncloa como una inmejorable catapulta para la aprobación de un nuevo marco estatutario que significaría la independencia virtual de España.

-Marruecos también se vio beneficiado del desplome sufrido por el PP tras los atentados. Su expansionismo y sus reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla son cada vez más patentes, mientras que el puente de plata que le ha tendido ZP para hacer y deshacer en el Sáhara, jamás lo habría visto edificado con Rajoy en la Moncloa. En último término, las prospecciones petrolíferas que el sátrapa alauí autorizó a empresas anglosajonas en aguas territoriales españolas y de las que nada más se ha vuelto a saber, son un claro botón de muestra de la insensata condescendencia de nuestro gobierno respecto al reino moro.

-Francia y Alemania también han salido extremadamente favorecidas con la salida del PP del Gobierno de la Nación. La dura pugna que mantenían con Aznar por la cotas y cuotas de poder que cada Estado obtendría tras la aprobación de la nueva Constitución Europea, se ha transmutado en el vergonzante entreguismo de que ha hecho gala nuestro actual Presidente ante las aspiraciones hegemónicas franco-alemanas. El dinamismo económico y político de la España de Aznar era contemplado como una amenaza notable que ponía en serio riesgo el liderazgo continental de los estatalismos mastodónticos de Chirac y Schroeder.

-Prisa, uno de los factores desencadenantes de la antidemocrática e intolerable presión social sufrida por el PP los días 11, 12 y 13 de Marzo, va a ver recompensados en breve sus inestimables servicios a la causa, gracias a la aprobación por parte del Gobierno de nuevas leyes que el permitirán consolidar y expandir su formidable poderío mediático.

-Naciones antes consideradas por la Comunidad Internacional como regímenes apestados en virtud de sus despóticos gobernantes, -casos de Cuba y Venezuela- han aliviado su aislamiento gracias a la ayuda del gobierno presidido por ZP y a las visitas de algún que otro barón socialista a ambos países. Castro ha conseguido que la UE suavice su política hacia su cortijo insular caribeño, mientras que Chávez se rearma a costa de los contratos que le acepta el Ministerio de Bono.

-En última instancia, el terrorismo islámico también salió fortalecido. Los réditos obtenidos son más que notables, si se tiene en cuenta que tras los atentados y el cambio de gobierno, las tropas españolas estacionadas en misión humanitaria en Iraq, abandonaron territorio babilónico en cuanto ZP se puso los galones de Presidente del Gobierno.

En fin. Sé que todo lo dicho no son nada más que interpretaciones muy personales de unos determinados hechos, que están ahí y que pueden ser juzgados desde muy distinta óptica. Pero al igual que hubo gente que se permitió la libertad de llamar asesinos a Aznar y a sus ministros y atacar y asaltar las sedes del PP en vísperas del 14-M, espero que nadie me censure por entender aquellos sucesos y las consecuencias derivadas, a mi manera y desde mi punto de vista.

Lucio Decumio.

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