28 enero 2007

Ver la paz en España

Aunque el comentario de hoy habla sobre los objetivos de Zapatero y de su inquietante política tendente a cambiar de régimen y a anular al Partido Popular con la ayuda de los terroristas de ETA, algún día hablaré sobre el destino de la XIII Legión durante la Guerra de las Galias. ¿A qué vienen los romanos en este comentario? Muy sencillo; la claudicación y la cobardía frente a los matones, siempre termina arrojando resultados trágicos y desgarradores.

Esa es la frase que no se le cae de la boca al infando Presidente del Gobierno que nos ha tocado en suerte. Toda su acción, todo su esfuerzo y todo su empuje político, se dedican en exclusiva a conseguir la paz en España.

No hay nada en su agenda que relegue a un segundo plano, el primordial e inaplazable objetivo: la consecución de la paz en España. Noble empeño, si de verdad estuviéramos hablando de que en nuestra querida Nación, vivimos en un estado permanente de guerra, pues no otra cosa significa la paz, sino la ausencia de conflicto bélico entre dos partes.

Para aquellos que estamos convencidos de que contemplamos la realidad tal y como es y que en España no hay enfrentamiento armado alguno desde 1939, este afán, este ansia infinita de paz del Presidente del Gobierno, nos resulta especialmente pegajoso, molesto e irritante.

Sin embargo, con el transcurrir de los meses y los años, las frases que ha ido desgranando el sujeto, así como el cariz de sus distintos actos y decisiones, me han puesto sobre aviso y poco a poco, creo haber entendido, al menos superficialmente, los mecanismos mentales que pone en marcha este tenebroso personaje, cuando repetida y fastidiosamente, habla de lograr la paz en España.

Todo parte de su ignorancia infinita y de su oceánico rencor, eso es obvio. Un tipo que se empeña en llamar accidentes mortales a los atentados terroristas que dejan tras de sí un reguero de muerte, sangre y destrucción, debe estar especialmente acostumbrado a nadar entre el analfabetismo funcional y la más enquistada inquina contra sus rivales políticos.

A través de esa incompetencia mental y ese odio acervo, Zapatero enlaza, junto a otros tan necios y resentidos como él, con el conflicto fratricida que desangró a España entre 1936 y 1939. Zapatero no ha dado por terminado aquel lóbrego episodio de nuestro pasado y por supuesto, no ha aceptado la derrota del régimen semi-golpista, corrupto, anti-nacional, sectario y criminal que instauró el Frente Popular en Febrero del 36. Régimen del que formó parte activa, como no podía ser de otra forma, el PSOE.

La paz que busca Zapatero, no sólo es la paz de los cementerios, la paz que implique el aniquilamiento social de las víctimas de ETA, la paz que anule la voluntad democrática de la mitad de la población española y la paz que se lleve por delante la libertad y el Estado de Derecho, en aras de un régimen filo-bolchevique y neo-soviético.

No, no es sólo eso. La paz de Zapatero es, traducido al román paladino, el desquite del PSOE, de ERC, del PNV y del Partido Comunista, contra la media España que se enfrentó a todos ellos y les derrotó en el 39. Zapatero busca la paz, porque en pleno uso de sus facultades esquizofrénicas, él, su partido y sus socios, continúan embarcados mentalmente en una guerra que no darán por terminada hasta que den a la Derecha, su correspondiente merecido.

Para lograrlo, precisan del apoyo de los criminales de ETA, unas alimañas que han demostrado a lo largo de más de 40 años, su inquebrantable voluntad asesina, totalitaria y traicionera. Mediante la cesión constante y las políticas de apaciguamiento que han puesto en marcha ante el hatajo de sicarios, Zapatero estima que podrá enarbolar ante la opinión pública, la bandera de la paz definitivamente conseguida bajo su mandato y ello, pese a la obcecada y contumaz oposición de la Derecha social y política, ese grupúsculo de diez o doce millones de radicales extremistas.

Un objetivo que ha sido repetidamente denunciado en estas páginas en los años 2004, 2005 y 2006 y que seguirá siéndolo durante 2007. El cese de las actividades terroristas obtenida a partir de la claudicación y la entrega del cadáver del Estado de Derecho a los nacionalistas vascos y el ataque sistemático y repetido contra el PP y su base social, centran todos sus esfuerzos al margen de cualquier otra consideración, pues Zapatero estima que si logra llevar a buen puerto ambos e infaustos buques, habrá ganado la guerra del 36 y habrá conseguido, esta vez sí, la verdadera y única paz posible. La suya y la de los suyos.

Lucio Decumio.

18 enero 2007

El final de la Segunda Guerra Mundial (segunda parte)

Pilotos de la RAF, se dirigen a sus aviones de combate en un momento de la Batalla de Inglaterra, en 1940. Lo que cuento en las líneas que siguen y en las del comentario precendente, es, obviamente, Historia-Ficción. Posiblemente, haya datos y fechas que no sean demasiado correctos. Tampoco me importa, al menos en estos momentos, pues he redactado estos párrafos en cuestión de un par de días y un ejercicio de estas características, merece una profundización científica como Dios manda. Sin embargo, creo que he conseguido el objetivo que me proponía, que no era otro que emplear los últimos meses del conflicto, cambiar su sentido histórico y ofrecerlo como metáfora de la situación actual en la que se encuentra España y que podría vivir en un futuro no lejano.

Gracias al respiro que han conseguido en el Oeste, la Wehrmacht logra contener el avance soviético procedente del Este y estabiliza las posiciones del frente, hecho que le permite ganar unas semanas preciosas para fortalecer su retaguardia. El 10 de Abril, la Inteligencia Británica confirma las cifras del rearme nazi y constata la voluntad de Hitler de reemprender las hostilidades en cuestión de días, una vez que el otrora poderoso ejército alemán, ya ha recompuesto cerca de 40 divisiones acorazadas y otras tantas de infantería y de caballería, mientras que la Luftwaffe ya ha puesto en servicio la miríada de nuevos y modernos cazas que le ha suministrado la industria de guerra.

El 12 de Abril, fallece el Presidente de los Estados Unidos, que es sustituido por el Vicepresidente, Harry S. Truman. Éste, que nunca estuvo de acuerdo con la política de apaciguamiento emprendida en los últimos tiempos por su antecesor, se reafirma en su acuerdo de colaboración con los británicos y declara rota la tregua firmada por Roosevelt con los nazis. Es demasiado tarde. El día 13, 40 bombas volantes V2, provistas de pequeñas pero mortíferas cargas atómicas, despegan de sus silos e impactan en otros tantos acuartelamientos soviéticos instalados en Polonia y Ucrania. El ataque produce 500.000 bajas al Ejército Rojo, ante el estupor y el pánico de los aliados y del mismísmio Stalin.

Ante la magnitud del desastre, Truman y Churchill se reúnen de urgencia en Dublín el día 14 y planean un asalto aéreo masivo sobre Alemania, que tendrá lugar en menos de dos semanas y que habrá de reducir a escombros tanto la industria de guerra alemana, como el nuevo, moderno y poderoso ejército nazi. La acumulación de bombarderos y cazas de escolta comienza al día siguiente, pero el 16, Hitler ordena un ataque con misiles contra Inglaterra. Manchester, Liverpool y Portsmouth son los objetivos. El día 17, las tres ciudades británicas han quedado reducidas a escombros y se han perdido 350.000 vidas en el ataque.

Hitler sabe que está jugando con las cartas del ganador y exige a los aliados la rendición sin condiciones y el repliegue de las divisiones británicas, soviéticas y norteamericanas, a sus respectivos acuartelamientos. Stalin intenta un último ataque contra el Reich y concentra el 22 de Abril, 150 divisiones de infantería y carros en la frontera germano-polaca, en un tiempo récord. La idea es entrar a marchas forzadas en territorio del Reich, hecho que según en Alto Mando soviético, evitará un nuevo ataque nuclear contra el Ejército Rojo. Una vez dentro de las fronteras alemanas, debería bastar la superioridad numérica del gigante comunista, para aplastar definitivamente al enemigo.

La Inteligencia alemana descubre la formidable concentración militar y a Hitler no le tiembla el pulso. El día anterior, 21 de Abril, ha ordenado el definitivo exterminio de todos los judíos encarcelados en los campos de concetración. Está ufano, se siente invencible y lanza 1.500 cazas de la Luftwaffe contra las columnas bolcheviques antes de que éstas crucen la línea Oder-Niesse, para proteger desde el aire, el lanzamiento de otras 60 bombas V2. La mortandad entre las tropas soviéticas alcanza cifras de espanto, mientras que el luctuoso episodio pasa a la Historia, como el Día del Millón de Muertos.

La Unión Soviética se ve impotente ante semejante demostración de fuerza y firma su rendición ante Alemania el 23 de Abril de 1945. Las escasas divisiones soviéticas que no han sido reducidas a cenizas en los últimos días, se repliegan a sus acuartelamientos en Rusia, Ucrania y Bielorrusia y dejan todo el Este de Europa expedito, para que Alemania se vuelva a apoderar de él en cuestión de semanas.

Por su lado, Churchill y Truman, que maldicen un día sí y otro también la absurda pusilanimidad de Roosevelt, que ha dado poderosas e invencibles alas al águila alemán, se debaten entre continuar concentrando a su gran flota aérea en tres lugares secretos de Gran Bretaña o en arrojar definitivamente la toalla, antes de que el Führer vuelva a ordenar un ataque nuclear contra poblaciones civiles del Reino Unido y quién sabe si de Francia, para forzar la definitiva rendición de los aliados.

Por el momento, han decidido mantener a sus ejércitos en territorio alemán, lugar en el que saben que estarán a salvo, al menos de las mortíferas bombas nucleares del Reich. Así es, pues Hitler no desea amartillar su propio territorio con las V2, pero la rendición del Ejército Rojo, permite concentrar a la Wehrmacht todos sus esfuerzos en el Oeste y entre el 26 de Abril y el 4 de Mayo, tiene lugar la Gran Batalla del Rhin. A lo largo de más de 150 kilómetros en la orilla occidental del gran río, las nuevas divisiones acorazadas alemanas atropellan a los Ejércitos comandados por Patton, Eisenhower y Montgomery. Los dos últimos, pierden la vida en los combates, mientras que el antiguo y bravo alumno de West Point, es el encargado de rendir a los últimos 230.000 combatientes americanos, británicos, canadienses y franceses que quedan en suelo alemán.

La guerra ha dado un giro absolutamente inesperado en cuestión de tres meses. De conquistar decenas de pueblos y ciudades alemanes cada día en el mes de Enero sin apenas oposición, los aliados han pasado a una sucesión de humillantes derrotas, que han aumentado sus bajas, entre muertos y heridos, entre civiles y militares, en cerca de tres millones de personas.

El Primer Ministro Británico y el Presidente de los Estados Unidos, que han esperado al desenlace final de los combates a orillas del Rhin para tomar una decisión sobre el ataque aéreo masivo, están al borde de la desesperación. Afortunadamente, los servicios de inteligencia aliados informan de que los alemanes, enfrascados y entusiasmados en la formidable batalla del Rhin, no han detectado los movimientos en los aeródromos ingleses. De este modo y a pesar de las pérdidas humanas que les ha infligido los nazis en la última batalla, Churchill y Truman deciden jugar su última carta, antes de que Europa y el mundo queden a merced de la locura y de las ambiciones hitlerianas.

El día 6 de Mayo, entre las 04.00h y las 06.00h, 1.700 bombarderos y 3.900 cazas, despegan desde tres grandes aeródromos del Sur de Inglaterra, en la mayor operación aérea de combate que ha conocido la Historia. Se dirigen a más de 20 ciudades alemanas, así como a 15 acuartelamientos y bases de la Wehrmacht y de la Luftwaffe. A las 06.25h, los radares alemanes detectan la llegada de los primeros escuadrones, ponen en alerta a sus aviones y en marcha sus defensas antiaéreas.

El sacrificio de las tripulaciones aliadas no es baldío. Pese al gran número de bajas que los modernos cazas alemanes provocan entre los Mustang americanos y los Spitfire británicos, éstos imponen su superioridad numérica y permiten que los bombarderos alcancen sus objetivos en la mayor parte de los casos. Sobre la Alemania nazi, se desencadena un auténtico Holocausto, que provoca más de 1.800.000 muertos en cuestión de dos horas y la destrucción de todo el tejido industrial y de comunicaciones del país. Berlín, Sttugart, Hamburgo, Dresde y Colonia han quedado laminadas de la faz de la Tierra, la Luftwaffe pulverizada y la Wehrmacht, diezmada en sus cuarteles.

Ya sin oposición aérea ni antiaérea, los aliados lanzan una segunda oleada de ataque, entre las 11.00h y las 13.00h. Esta vez, los objetivos, aparte de otras siete ciudades alemanas, son las bases donde presumiblemente se encuentran las temibles bombas volantes V2. Otros 900 bombarderos aliados arrojan sobre suelo alemán, miles de toneladas de explosivos, reduciendo a escombros los últimos cuarteles, industrias y poblaciones de más de 100.000 habitantes del país.

Definitivamente convertida en un erial, Alemania firma su rendición a través de la figura del Almirante Dönietz, el 9 de Mayo de 1945, tras el lanzamiento el día 8 sobre Berlín, de dos divisiones paracaidistas americanas que se han hecho con el control de las ruinas de la capital del Reich. El tumultuoso final del conflicto se ha llevado por delante las vidas de más de seis millones de personas, en un lapso de tiempo inferior a cuatro meses. De Hitler no hay noticias, aunque todo parece indicar que junto a su Alto Estado Mayor, se ha quitado la vida en el búnker de la Cancillería el mismo día 8 de Mayo, al contemplar el descenso de los primeros paracaidistas americanos sobre las calles de Berlín.

Las concesiones de Roosevelt a la bestia nazi le han salido muy caras a los aliados y a los alemanes. Europa tardará más de cuarenta años en recuperarse de las cicatrices físicas y psicológicas que han dejado los últimos meses de combates, mientras que la radiación de las cabezas nucleares empleadas por los nazis, provocará decenas de miles de muertos a lo largo de las siguientes décadas en el Reino Unido, Polonia, Rusia, Ucrania y buena parte de la misma Alemania. Sin embargo, el sacrificio de tantas vidas ofrece a los dirigentes continentales y mundiales, un revelador panorama acerca de los resultados que ofrecen las iniciativas entreguistas y apaciguadoras, frente a las pulsiones violentas de algunos cabecillas políticos.

Lucio Decumio.

El final de la Segunda Guerra Mundial

Stalin, Roosevelt y Churchill. No he encontrado una foto de los dos últimos juntos, aunque las habrá a millares. Podría haber recortado al exterminador bolchevique, pero estaba en esa imagen y eso hay que respetarlo.

Escuchando a Rodríguez Zapatero el otro día el debate sobre política antiterrorista en el Congreso, me vino a la cabeza un episodio histórico que transgredido y luego trasladado a la actualidad, cobra una vigencia realmente sobrecogedora.

Imaginemos por un momento que nos encontramos en el año 1945, aproximadamente en el mes de Enero. Excluyamos momentáneamente a los soviéticos del panorama, aunque su intervención en aquellos momentos, fuera necesariamente decisiva.

Americanos y británicos saben positivamente que van a ganar la guerra que sostienen contra la Alemania nazi desde hace cuatro años los primeros y seis los segundos. Desde el exitoso desembarco de Normandía, su avance por los campos de batalla de Francia, Bélgica y ahora la propia Alemania, es imparable. La tenaza se completa con el avance realizado por Italia y por la presión ejercida desde el Este por el Ejército Rojo. De repente, Adolf Hitler propone una tregua a Roosvelt, quien entra en una fase de dudas y decide que pese a que el Führer no se ha rendido, hay que negociar con él.

Churchill, que no cabe en sí de asombro, le mira atónito y no da crédito. "Pero Franklin -protesta el viejo fumador de puros- si esto está ganado. Esto es una tregua trampa. Tú y yo sabemos que sólo nos hacen falta un par de meses más de combates y entraremos victoriosos en Berlín. Para Mayo como muy tarde, la pesadilla habrá terminado".

Pero Roosvelt no está convencido de la victoria que tiene al alcance de la mano, no hace caso de las quejas de su amigo Winston y envía a sus emisarios a dialogar con los ministros nazis. Los negociadores americanos escuchan atentamente a los oficiales alemanes, quienes proponen a los seguros vencedores de la guerra, poder conservar las fronteras anteriores a 1938, hacer la vista gorda con los más sangrientos criminales de guerra, la anexión definitiva de Austria y la más que posible y definitiva incorporación de los Sudetes y de buena parte de Checoslovaquia y Polonia al territorio del Reich. Todo ello a cambio del cese de los combates.

Roosvelt considera acertadas y aceptables las condiciones de la tregua y el 8 de Febrero, ordena que las divisiones americanas y británicas detengan su avance por territorio alemán. Mientras, al viejo león está a punto de darle una apoplejía en Londres y a través del teléfono, vuelve a rugir en el oído de su ya antiguo aliado: "Pero si por esas razones, por esas anexiones y por esas presiones nacionalistas, empezamos esta guerra. ¿Hemos derramado la sangre de miles y miles de soldados de mi país y del tuyo para que al final, Alemania se lleve lo mismo que tenía antes de empezar el conflicto? ¿Y además, cuando ya estaba derrotada y humillada? ¿Pero es que te has vuelto loco, Franklin?

Pero Roosvelt hace oídos sordos a las naturales objeciones de Churchill y sólo sabe hablar de que sus razones tendrían los alemanes para desencadenar el conflicto y que ya ha llegado el momento de alcanzar la paz. Estima que si logra un armisticio inmediato con Hitler, nada ni nadie evitará que pueda presentarse ante el mundo, como el hombre de las buenas palabras y las mejores intenciones, que dio por finalizado el conflicto más sangriento de la Historia de la Humanidad.

Esas constantes menciones a la paz que hace Roosvelt ante la opinión pública de su país, terminan por calar en los cansados oídos de los ciudadanos norteamericanos que ya están hastiados del conflicto. Por ello, buena parte de la opinión pública de los Estados Unidos, se decanta por un final dialogado del enfrentamiento. Ya corre el mes de Marzo de 1945 y Churchill, que insiste en reanudar inmediatamente las operaciones hasta aplastar a la serpiente, empieza a ser presentado por su antiguo socio como un hombre cerrado al diálogo, que sólo sabe vivir en pie de guerra y que quiere continuar el conflicto a toda costa por exclusivas motivaciones personales.

Los alemanes, que todavía no se creen la bicoca que les ha caído, aprovechan para tomar aire y poner en marcha de nuevo sus desvencijadas factorías de armamento. El 20 de Marzo, tras cuarenta días de tregua, Churchill advierte a Roosvelt de que sus enemigos han conseguido fabricar desde que diera comienzo la tregua, más de 2.000 nuevos carros de combate Tiger II -los más mortíferos y certeros de la época-; han puesto en servicio cerca de 1.000 nuevos cazabombarderos a reacción ME-262; han logrado hacerse con millones de toneladas de petróleo procedente del Mar del Norte y lo más importante y amenazador de todo, han construido cerca de 300 bombas volantes V2 mejoradas, capaces de montar pequeñas cabezas nucleares y alcanzar sus objetivos a más de 2.500 kilómetros de distancia.

Sigo mañana.

Lucio Decumio.

04 diciembre 2006

Conseguirán el huso horario

Estado Español, Julio de 2015. Undécimo año triunfal de Zapatero en La Moncloa. El progresismo saluda alborozado la puesta en marcha de diecisiete husos horarios diferentes en las otras tantas autonomías, naciones o nacionalidades de la moribunda España. Ello, pese a las reticencias de no pocos sectores de esa misma progresía, que ven con alarma y preocupación, cómo entra en grave desequilibrio la estabilidad emocional y mental de los escolares ibéricos, que a partir de ese instante, tendrán que hacer ímprobos esfuerzos para sacar adelante, la conceptualmente sobrecargada asignatura de Educación para la Ciudadanía.

A fecha de hoy es descabellado. Es una ocurrencia absurda que sólo puede manar de las ubres de la extravagancia y el disparate, aquéllas en las que precisamente se amamantan, los dirigentes del BNG.

Afortunadamente, la insensatez, que sólo busca ahondar en el enfrentamiento y en la división entre españoles -de eso viven los nacionalistas de toda condición, no lo olvidemos jamás-, no ha merecido, con toda la razón, demasiadas atenciones por parte de la clase política y mediática.

Sin embargo, estoy convencido de que a la vuelta de 6 ó 7 años, el resto de españoles -si entonces nuestro gentilicio o patronímico es ése- tendrá que retrasar una hora el reloj cada vez que se acerque a la sin par Galicia, si es que esta región, no logra sacudirse antes el grotesco yugo de la presencia entre su clase dirigente, de individuos disparatados que no habrían pasado de extravagantes secundarios en las películas de los hermanos Marx, pero que tal y como está el patio, ocupan los puestos que ocupan y desempeñan los cargos que desempeñan. Hablo, cómo no, de los prebostes de ese partido de hienas inyectadas en odio, que es el BNG.

Como dije hace ya mucho tiempo en este mismo cuaderno -tanto, que ni siquiera recuerdo el comentario en el que hice mención a ello- los nacionalistas no descansan. Apenas se les verá trabajar en políticas que ahonden en el bien común y que busquen la creación de riqueza y el aumento del nivel de vida de sus conciudadanos, a través de propuestas económicas sensatas y razonables.

Pero eso sí, como su vista de depredadores se fije en alguna pieza que consideren útil para reforzarse y redoblar sus ímpetus secesionistas, allá que irán a por todas sin descanso. Seguro que quien lea esto pensará para sí que la petición de un huso horario propio para Galicia, distinto al del resto de territorios españoles encuadrados en la Península Ibérica, África e ínsulas mediterráneas, es irrealizable.

Y digo yo. ¿Cuántas veces hemos pensado lo mismo de tantas y tantas reclamaciones que hicieron en su día nacionalistas vascos, catalanes y gallegos y al final, terminaron tomando cuerpo, un cuerpo por cierto, mucho más voluminoso del que siquiera ellos mismos, en su paroxismo independentista, pudieron llegar a imaginar cuando lanzaron al aire el disparate?

Insisto. No cejan en su empeño hasta que consiguen hacerse con la presa deseada. Cueste lo que cueste, en tiempo, dinero -ajeno, preferiblemente- o trabajo, al final terminarán lográndolo y mientras, los bienintencionados y los ingenuos pensarán que con la penúltima concesión, la bestia se terminará por aplacar.

Los nacionalistas jamás cambian y si lo hacen, es a peor. Y nunca se darán por satisfechos, pues que a nadie le quepa duda de que si en algún momento, -no muy lejano a la vista del desgraciado panorama que a diario empeora- logran sus objetivos independentistas, continuarán exigiendo a la otrora poderosa y ya entonces, harapienta España, más y más jirones de sus exiguas vestimentas, como pago a las renovadas afrentas que añadirán a su particular imaginario de odios, resentimientos y rencores.

Esto no se sostiene. La espiral en la que hemos entrado nos va terminará abocando a la fragmentación de nuestra Nación y con ella, a la eliminación de nuestra condición de hombres libres. España necesita de una vez por todas, un golpe de timón. Alguien o algunos hombres y mujeres buenos, abnegados y sacrificados, cargados de principios, labrados y formados, sensatos y capaces, que abran los ojos a la mayoría de los ciudadanos y les hagan ver que nuestra Patria se encuentra en una encrucijada gravísima, a la que hay que hacer frente con decisión, firmeza y presencia de ánimo.

Señor Rajoy y compañía, a ustedes apelo. Basta ya de componendas, pues apenas queda margen. Hay que detener esta deriva alocada y frentista que han desatado unos traidores desalmados e inicuos que se hacen llamar Gobierno de España.

Lucio Decumio.

13 noviembre 2006

Marcó cuatro goles en Euskadi

Ruud Van Nistelrooy, un ariete como Dios manda pero que por desgracia, ha llegado cinco años tarde al Real Madrid. Si a Florentino no le hubieran podido la vanidad y la soberbia, habríamos podido disfrutar de este delantero centro puro durante las últimas campañas, en lugar de haber sufrido a ese juerguista de espíritu infantil e indolente que es Ronaldo.

Que las cavernas desinformativas del Grupo Prisa son un auténtico estercolero moral e intelectual donde retozan un sinfín de estómagos agradecidos y espíritus acobardados, es algo que cada vez se aparece con mayor nitidez en las conciencias y en las opiniones de un número creciente de españoles.

El grado de putrefacción ética de algunos de los redactores de la joya de la corona polanquista -ergo, diario El País- está alcanzando en las últimas fechas, niveles difícilmente superables. Ahí están las tiras presuntamente humorísticas del singular Forges, las agresiones al sentido común del ínclito Máximo -con qué poco esfuerzo por la estética y el contenido, llegan algunos a cobrar cifras millonarias- o las deposiciones mentales de Ernesto Ekáizer, ése tipo siniestro y retorcido, habitual contertulio de "59 segundos" y cuyo nombre habría sido la envidia genealógica y quién sabe si heráldica, de la más granada oficialidad de la Gestapo. Otros muchos, como Sopena, Aguilar o Pradera, completan la nómina que desde las páginas de la hoja parroquial del Gobierno, se encarga de justificar de forma perenne, las ignominias de sus padrinos políticos.

Pero hoy mis ojos han tropezado con el genuino diamante de la manipulación, con la auténtica pepita de oro de la propaganda al servicio de la causa política más nauseabunda. Lean mis queridos lectores y juzguen la catadura de Eduardo Rodrigálvarez, un redactor deportivo del diario El País, de quien desconozco absolutamente todo, salvo el hecho de que se ha ganado por méritos propios, el derecho figurar en lo más alto del escalafón del oprobio y de la infamia informativa.

Título de la crónica: Fueron cinco tantos

Subtítulo: Van Nistelrooy, que repitió una gesta de Di Stéfano en 1957, dice que le anularon un gol válido.

Inicio de la crónica: “Ha sido como un partido en Inglaterra”, dijo Van Nistelrooy, empapado de la humedad de Euskadi y del fragor de las viejas gradas de El Sadar como de las brumas y el ruido de los campos ingleses.

¿Qué más se puede añadir? ¿Se pueden alcanzar mayores cotas de abyección, manipulación y sumisión política, todo ello al servicio de la causa de la rendición del Estado de Derecho y del mercadeo de la libertad de los españoles, frente la banda terrorista ETA y los nacionalismos que la aúpan y sustentan?

¿Exagero? Ni un ápice. ¿Equívoco o error desafortunado y garrafal del redactor? Imposible. El periodista más tonto, el que confundiría a un prestamista con un prestatario o a un arrendador con un arrendatario, a Austria con Australia, sería incapaz de ubicar el antiguo estadio de "El Sadar", actual "Reyno de Navarra", en un emplazamiento diferente al ámbito geográfico que ocupa la Comunidad Foral. Es como si alguien, al hablar de la ciudad de Valencia, la situara en la Comunidad Autónoma de Cataluña o al citar París, la colocara en las Islas Británicas.

Son errores metafísicamente imposibles de cometer y mucho más, tratándose de alguien que se dedica a la crónica deportiva y que acaba de enviarla desde el mismo corazón de Pamplona. Este ataque contra la decencia política y el sentido común, no tiene perdón de Dios y es preciso denunciarlo con la firmeza y la dureza que requieren los tiempos que corren.

No es un fallo, no es una confusión, un yerro o un lapsus mental o linguae. No. Esto va mucho más allá. Este tipo de manipulaciones buscan deformar la realidad al antojo del poder político y crear entre los lectores de este diario, un estado de invalidez intelectual y reblandecimiento neuronal, que facilite la asimilación de la derrota y el suicidio al que nos quiere llevar el Gobierno de Zapatero. La consigna está clara: o los profesionales de la casa se entregan por activa y por pasiva, solapada o abiertamente, a la defensa y justificación del proceso de claudicación ante la banda asesina ETA o las lentejas habrá que buscárselas en huertos diferentes.

¿Cabe mayor infamia que la de aprovechar una inocua crónica deportiva, para hacer proselitismo de las intenciones gubernamentales y etarras y localizar premeditadamente un estadio situado en Pamplona, en la Comunidad Autónoma del País Vasco?

¿Qué será lo próximo? ¿Veremos acaso en las sinopsis de los inminentes capítulos de "House" o "Las Vegas", abiertas recomendaciones a la judicatura para que ésta se adapte a la conveniencia e intenciones de los políticos socialistas y afloje la presión de la Ley sobre el entorno etarra? ¿Los horóscopos de "El País" harán predicciones que condicionen nuestra prosperidad personal al éxito del pestilente proceso?

Qué indignante.

Lucio Decumio.

06 noviembre 2006

Son los buenos los que se van

Francisco Fernández Ochoa. Campeón Olímpico en Sapporo 72 y hasta la fecha, único medallista masculino español en unos Juegos de Invierno. ¿Se van primero las buenas personas porque Dios desea mantener alejados de sí a los sucios de corazón el mayor tiempo posible? Quién sabe. Descanse en paz.

Tal y como entraron al galope los problemas en mi PC, así se fueron. Como una brigada de caballería a la carga, que parece que va a atacar una plaza, pero que de repente, pasa de largo a la misma velocidad a la que se acercó, quién sabe si para abalanzarse sobre una empalizada diferente o para proseguir, simplemente, su alocado cabalgar por las llanuras.

En éstas, hemos podido contemplar durante los últimos días al Gobierno de nuestra Nación, enfrascado en más y mejores -en conciencia, peores- tarros rebosantes de indignidad e infamia. El proceso de rendición y claudicación ante ETA que lleva a cabo Zapatero, ya ni siquiera guarda las más mínimas formas de la decencia y el decoro. Van a tumba abierta, pese a quien pese y caiga quien caiga. Si España es lo suficientemente fuerte y su ciudadanía lo bastante cabal, todo esto le pesará al PSOE y será este partido centenario en la mentira, la manipulación y el engaño, el que caiga con estruendo por el enlosado nacional.

También hemos visto en la última semana, cómo cerca de la mitad de los catalanes cerraban su puño y levantaban el dedo corazón frente a unos políticos de intelecto rumiante y espíritu carnívoro, diciéndoles bien alto y bien claro, que no se sienten representados por individuos que con tanta soltura se desenvuelven en los estanques de la repugnancia moral. Aún así y como era de esperar, todos ellos han hecho caso omiso de la advertencia y han ninguneado la opinión mayoritaria de los catalanes, tal y como pasaron por alto la desafección del 54% del cuerpo electoral llamado a votar en referéndum el malhadado Estatut.

En ese sentido, me ha resultado particularmente descorazonadora la reacción del Partido Popular, con Mariano Rajoy a la cabeza. A mi juicio y al hilo de esta convocatoria electoral, el líder del único partido de Oposición, ha perdido dos grandes oportunidades para ganarse la confianza de su electorado ante los difíciles tiempos que corren: por una lado, la de felicitar a Ciutadans por los resultados obtenidos y demostrar con ello, su caballerosidad y elegancia ante la llegada a la escena política de un grupo novel que, tal vez no sepa adónde va, pero que tiene muy claro adónde no quiere ir y con quién no quiere estar; y por otro, deshacerse de una vez por todas de un individuo melífluo y acomplejado, que representa como ningún otro dentro del Partido Popular, todas las esencias del peor centrismo acobardado y timorato que siempre ha gozado de un excesivo predicamento en el marco del partido dirigido por Rajoy.

El caos político que ha desencadenado Zapatero con la reforma de los Estatutos y la rendición ante ETA, ha afectado también y de qué manera, al Partido Popular. La reflexión anterior es una de esas consecuencias, pero otra no menos importante, es el apoyo que le ha brindado el principal partido de la Oposición, a la reforma del Estatuto Andaluz que en su día encabezó Chaves, con el fin de servirle de soporte y coartada a la malformación alumbrada en Cataluña.

Pese a la potente labor pedagógica que han puesto en marcha Rajoy y los suyos, a mí no sólo no me termina de convencer ese apoyo -que por otra parte, parece haber puesto grandes dosis de cordura y sensatez democrática donde antes sólo había ganas de despeñar a los andaluces por la pendiente de un independentismo tan insensato como inexistente- sino que el citado sustento se me antoja como el enésimo y desgraciadamente, penúltimo capítulo de "Llevados del ronzal", esa novela cargada de complejos y de falta de firmeza y entereza en las propias convicciones, que tan bien ha sabido titular Esperanza Aguirre.

Y ya termino. Me ha impresionado la muerte de Francisco Fernández Ochoa. Yo sabía desde hace tiempo que el buen hombre estaba condenado a extinguirse, en virtud de esa macabra pasada que en ocasiones, nos juegan las células de un determinado órgano o sistema. Sin ton ni son, sin norte ni sur, nuestro código genético entra en barrena y encamina al organismo hacia su propia autodestrucción.

Tengo la sensación de que siempre son los buenos los que caen primero. Aquellos que por su notoria trayectoria profesional y personal, bien podrían ser durante decenios ejemplo de rectitud, sacrificio, trabajo y entrega para las generaciones más noveles, suelen terminar sus vidas antes de tiempo, tal vez sin ofrecer todo el conocimiento y experiencia acumulados, pero también apareciéndose como doctos modelos en el dolor y en el sufrimiento.

¿Será que la fragilidad física va indisolublemente unida a la nobleza de espíritu, mientras que la salud de hierro busca hermanarse con la iniquidad y el desafuero?

Lucio Decumio.

27 octubre 2006

Ausencia obligada

Mi PC funciona realmente mal. Ni siquiera un antivirus como "Bit Defender" parece protegerle contra los bichitos cibernéticos que aletean entre cables, fibra óptica y silicio. Ello me va a obligar a estar ausente durante algunos días, hasta que me reparen el chisme en algún centro especializado o alguien me diga cómo volver a recuperar una operatividad mínimamente normal.

Sólo hay algo seguro en todo esto. Volveré por aquí.

Lucio Decumio.

19 octubre 2006

11-M, linces y extrema derecha

Dado que como he explicado en otras ocasiones, no es mi intención volver a colgar imágenes en mi blog de Zapatero, Rubalcaba, Pepiño, Moratinos, De la Vega, J.A. Alonso, Carod, Maragall, Ibarreche y toda esa interminable lista de vendepatrias, pongo la del bichito campestre que podéis contemplar. Además, si llegáis al final de mi comentario de hoy -enhorabuena de corazón si lo lográis- veréis que la presencia del leopardo carpetovetónico, está justificada.

Por lo que he leído en los últimos días, se disparan los rumores en Internet acerca de la posibilidad de que círculos cercanos al Poder, estén preparando una suerte de atentado de pretendida autoría ultraderechista, con el fin de echar tierra encima de las investigaciones periodísticas independientes que se suceden en torno a los atentados del 11 de Marzo de 2004.

Caso de darse semejante posibilidad -lejana en mi opinión, pues es difícil que se atrevan a tamaña felonía, especialmente cuando mucha gente ya se encuentra sobre aviso en relación al posible delito-, sería la culminación de una estrategia de ocultación, manipulación y tergiversación de la realidad como nunca se ha visto en España.

Pongámonos en lo peor y vayamos por partes. Imaginemos que alguien desde dentro de las cloacas del Estado, organiza semejante crimen y lo ejecuta. Imaginemos, Dios no lo quiera, que el atentado provoca uno o varios muertos e imaginemos asimismo, las reacciones de los protagonistas de la actual escena política y mediática.

Todos hemos asistido en las últimas semanas, a un auténtico aquelarre nacional-socialista que ha tenido como objetivo de sus pestilentes rituales, al Partido Popular. A medida que se incrementan las denuncias del único partido en la Oposición en relación a la claudicación del Estado ante ETA y en torno a las revelaciones periodísticas sobre el 11 de Marzo, las acusaciones de ultraderechismo llegadas desde el Gobierno y sus aliados antisistema, así como las agresiones físicas y verbales contra los dirigentes y militantes del PP, se han multiplicado exponencialmente.

En este escenario, cada día más dantesco, en el que los representantes de diez millones de españoles son insultados, zarandeados y golpeados en cuanto pisan la calle de un número creciente de ciudades y provincias españolas, es fácil imaginar cuál sería la reacción del PSOE, del PSC, del PNV, de ERC, de IU y de los que me faltan.

Esos mismos que han abonado el terreno de la discordia y la insidia, poniendo premeditada y diabólicamente en la diana del hostigamiento físico y verbal al Partido Popular, serían quienes se abalanzarían como hienas contra Rajoy y los suyos, con el fin de darles la estocada final y arrinconarles definitivamente y por la fuerza, de la escena política nacional. Nuevas y más encendidas agresiones de la izquierda radical encontrarían su justificación en ese posible atentado y Gobierno y aliados, conseguirían seguramente lo que vienen persiguiendo con ahínco y denuedo desde que accedieran al poder, a lomos de unos trenes humeantes: la negación política del único partido que se opone a sus designios y que no por casualidad, representa a la mitad de la población de España.

Insisto, me inclino a pensar que algo así no sucederá, pero si el volumen y el nivel de los escándalos en relación al 11 de Marzo continúa elevándose y la población se muestra cada vez más receptiva frente a esas revelaciones y desasosegada ante las cesiones al entramado terrorista etarra, no es descartable que presenciemos una huida hacia adelante de esas características, pues a un Gobierno y a unos socios cada vez más acorralados ante la evidencia cada vez más nítida de su implicación en la trama organizativa, ejecutora y ocultadora de los atentados contra los trenes de cercanías de Madrid, poco les podría importar urdir la muerte violenta de alguien más, con el espurio fin de atribuírsela políticamente a la derecha, hundirla socialmente y de este modo regatear, al menos durante unos meses, su responsabilidad en la masacre de 2004.

Sin embargo y aunque no me cansaré de insistir en que la posibilidad me parece remota, por nauseabunda y chabacana, no hay que desecharla, a la vista de los extraordinarios réditos que obtienen la izquierda y el nacionalismos, de esta infernal liturgia que consiste en preparar el terreno informativo, así como las conciencias y el sentido crítico de la opinión pública, con bulos, noticias, rumores, chismes, manifestaciones y curiosas casualidades, antes de que se produzca un hecho traumático y efectista que sea el colofón a todo ese concienzudo trabajo preparatorio y que desencadene la cólera de un populacho ignorante que lleva años enganchado al pensamiento débil y a la propaganda de todo a cien.

Cambio de tercio, pero no de coso. Decía lo del lince en el título de este farragoso comentario de hoy, debido a que en Madrid, para quienes no vivan aquí, también se ha puesto en marcha un mecanismo de calentamiento de la opinión pública, muy similar al que precedió a los atentados del 11 de Marzo y también muy parecido al que ha ocupado casi todas las líneas que he redactado hoy. Ecologistas y Partido Socialista se oponen furibundamente desde hace tiempo, al desdoblamiento de una carretera que es una auténtica autopista hacia el Hades y el Averno, pues ha costado la vida a cientos de personas en las últimas décadas. Consideran los angelitos guardianes del medio ambiente y de la fauna, que el número de árboles talados y los nidos de algún buitre desubicado, son más importantes que la integridad física de los miles de conductores que transitan al año por esa vía.

Pues bien, como nadie les hacía demasiado caso, algo normal por otra parte, hace tres o cuatro meses, zonas cercanas a la carretera aparecieron sospechosamente sembradas de excrementos felinos, que los apóstoles del ecologismo altisonante e integrista, inmediatamente atribuyeron a las entrañas de algunos ejemplares de lince ibérico que teóricamente, habitaban por aquellos lares.

Vaya por delante que no existe constancia de que nadie haya visto lince alguno en esa zona en los últimos cincuenta o setenta años, pero una posible presencia de la bestezuela en la inmediaciones de la carretera, es un fruto informativo y político al que el PSOE podría y sabría sacar mucho zumo si, casualmente y unas semanas antes de las elecciones autonómicas y municipales de Mayo de 2007, un gatito de éstos apareciera muerto por estos parajes.

Mucho cuidado Esperanza. Las balas del urbanismo que dispara ahora Simancas, parecerían de fogueo comparadas con las que percutiría el pequeño zascandil socialista llegado el caso que cito.

Si no se paran en barras con las personas, mucho menos con los animales.

Lucio Decumio.

10 octubre 2006

Medias docenas

Mantengo mi promesa, realizada hace unos meses, de no volver a pringar esta página con instantáneas de traidores, titiriteros y criminales. Un simple número bastará como ilustración del comentario de hoy.

Hace sólo unos meses, las noticias que motivaban la justa irritación y el debido escándalo entre las personas decentes, solían sucederse a diario, razón por la cual, era prácticamente imposible seguir el rastro de la infinidad de noticias de naturaleza política, económica o social que en otras circunstancias, habrían sido objeto de espanto e incredulidad durante largas semanas, incluso meses.

A día de hoy, las cosas han cambiado y como no podía ser de otro modo, a peor. Desde que concluyó el período estival, la sucesión de hechos que nos han sobresaltado y nos han llenado de inquietud y de zozobra, se cuentan por medias docenas diarias. Y si mis lectores no me creen, haré glosa de toda una serie de acontecimientos ignominiosos de los que hoy hemos tenido conocimiento, hasta llegar a la mencionada cifra. Posiblemente me quede corto, pero ya es tarde y la llamada del cansancio es cada vez más insistente.

Caso 1. Penúltima agresión en Cataluña a los representantes del Partido Popular, como resultado de la siniestra campaña de satanización que ha llevado a cabo el Partido Socialista, en colaboración con el resto de fuerzas políticas antisistema, para arrinconar, apartar y eliminar a la formación que preside Mariano Rajoy, de la vida pública y política de la Nación. Si con ésta, Piqué no cae del guindo, no sé a qué nuevos y más graves acontecimientos tendrá que aguardar.

Caso 2. No recuerdo las veces que Bono ha negado la mayor y ha evitado postularse como candidato a la Alcaldía de Madrid. Pues bien, el ínclito trilero se muestra ahora la mar de feliz por el interés, el apoyo y los arrumacos que le brindan desde su partido, para que opte a tan egregio sillón.

Caso 3. En el marco de las abyectas e ilegales negociaciones que lleva a cabo el Gobierno con la banda asesina ETA, uno de sus más sanguinarios depredadores consigue que se reduzca a la mínima expresión, la petición de pena realizada por el fiscal hace unos meses. La idea inicial era que, tras las amenazas terroristas vertidas por el animal -no olvidemos su alias- el cuadrúpedo no saliera de su jaula hasta que no estuviera convenientemente forrado de madera de pino. Sin embargo, el sicario, en huelga de hambre por la nada halagüeña situación carcelaria que se le avecinaba, logra sus objetivos entre el asombro y la pesadumbre de quienes fueron sus víctimas.

Caso 4. La prodigalidad socialista con el dinero ajeno y su particular sentido de la justicia distributiva, vuelven a escribir en el día de hoy, uno de sus más paradigmáticos episodios. Moratinos se da una vuelta por el África subsahariana con un maletín lleno de millones de euros extraídos del sudor de los contribuyentes españoles, para entregárselo en mano a los caciques de varios países de la zona. El objetivo, ayudarles a que, una vez hayan desviado los fondos a sus cuentas blindadas en frondosos paraísos fiscales, sus súbditos sigan abandonando en masa sus naciones, a bordo de frágiles esquifes que llenen las costas canarias y los fondos marinos del Atlántico, de miles de negritos engañados por la promesa de un futuro áureo y próspero.

Caso 5. Un partido de fútbol entre dos equipos regionales, se convierte en el retrato realista, al más puro estilo Antonio López, de la España de Zapatero. Miles de fanáticos independentistas reunidos en un estadio, loan las proezas de los desalmados gudaris de la tribu, mientras los gobernantes de ambas comunidades se miran complacientes al ombligo, a sabiendas de que las autoridades competentes, no sólo no actuarán contra tan desvergonzada demostración de chulería, sino que mirarán tranquilamente hacia otro lado hasta que escampe, que no tardará.

Caso 6. Penúltima constatación de la ruina del Estado de Derecho en España, tras la suspensión de la cumbre de ministros de vivienda que se iba a celebrar en Barcelona los próximos días 16 y 17 de Octubre. La razón: evitar la más que segura batalla campal que desatarían los grupúsculos de la izquierda antisistema que pululan a sus anchas por la Ciudad Condal, con motivo de tan relevante acontecimiento. A estas horas, los valientes vástagos políticos de Carod y demás caterva, estarán celebrando su victoria sobre la decencia y la Ley, con una de sus tradicionales orgías de rebuznos y eructos, que a buen seguro se habrán encargado de regar con los aromáticos orines y los apetitosos excrementos que desprenden sus entrañas.

Podría seguir, pero prometí sólo seis.

Lucio Decumio.

03 octubre 2006

Guerra de trincheras

Soldados australianos se protegen con mascarillas anti-gas en una trinchera durante la I Guerra Mundial.

El término se acuñó durante la I Guerra Mundial y hacía referencia a la estabilización o estancamiento de los avances de los contendientes en el Frente Occidental a partir de 1915. Tal y como se ha visto en infinidad de películas, básicamente franceses e ingleses de un lado -con el apoyo norteamericano a partir de 1917- y alemanes por otro, se enzarzaron en un conflicto espeluznante, con trincheras inundadas de barro y superpobladas de ratas, como escenario principal del conflicto.

Ninguno de los dos bandos era capaz de romper o traspasar las líneas enemigas y durante casi tres años, miles, tal vez millones de jóvenes ingleses, alemanes, italianos, franceses, americanos y de un sinfín de nacionalidades más, murieron mirando de frente a los nidos de ametralladoras de sus enemigos, mientras intentaban con desgarradora futilidad, alcanzar las trincheras de un adversario que en ocasiones, se encontraba a sólo unos metros de distancia de las propias líneas.

Técnicos consumados en lanzar a batallones completos a un más que seguro sacrificio, fueron los franceses, especialmente en batallas como la del Marne o la de Verdún, lugares en los que miles de soldados galos perecían cada hora sin que su suerte pareciera importar lo más mínimo a sus mariscales o generales. Las pírricas victorias del Ejército dirigido por Pètain en ambos episodios, se debieron básicamente a la valentía, la audacia y el arrojo de sus soldados y en no pocas ocasiones, al miedo a sufrir un consejo de guerra o a morir fusilados por sus propios compañeros, si desobedecían las demenciales órdenes de ataque en masa de unos oficiales atorados y encastillados en periclitados conceptos de estrategia bélica.

Sin embargo, aquella riada de muerte que zahirió con espantosa crueldad a las tropas francesas, terminó surtiendo el efecto deseado por el alto mando francés y mantuvo a raya a los alemanes, mientras esperaban ansiosos los refuerzos que llegarían desde América para cambiar el curso de la Historia.

Todo esto viene al caso, porque tras los postreros episodios que hemos podido leer y contemplar de esa siniestra novela que es el antes, el durante y el después del 11 de Marzo, las últimas decisiones del alto mando del ejército gubernamental, me recuerdan a los desesperados y suicidas ataques de la infantería francesa encaminados a detener el avance alemán.

Con la afortunada salvedad de que, al contrario de lo que sucedió hace noventa años en las riberas del Marne o en los aledaños de Verdún, no parece que el ejército que se empeña en atajar la lenta pero decidida marcha de los que pugnan por averiguar la verdad de lo ocurrido aquel infausto jueves, tenga demasiado éxito, pese al terrible desgaste que están sufriendo sus cuerpos de infantería.

Pensaron, como tantos otros estrategas del tres al cuarto, que su infinita superioridad de medios y personal, garantizaría una victoria aplastante frente a un enemigo desmoralizado y desubicado por el golpe mortal del 11 de Marzo.

Sin embargo, pese a esa supremacía numérica, el ejército que defiende el estandarte de la versión oficial, emplea cada vez más energías en recomponer de forma improvisada sus líneas defensivas, así como en obstaculizar el progreso de sus enemigos, que en pasar a organizarse convenientemente para tomar una iniciativa que cada vez contempla más alejada de sus posibilidades.

Su enemigo, un ejército que empezó siendo pequeño, destartalado e insignificante, ha ido cobrando efectivos y energías y gracias a su pujanza, su audacia y sobre todo, a la fe y a la convicción que muestran en torno a la nobleza y la dignidad de su empeño, está arrinconando al poderoso Leviatán, mientras éste no para de sacrificar a algunas de sus mejores unidades -léase ABC, El País, el juez Garzón- tratando de detener un avance cada vez más firme.

P.D. Olvidémonos por un momento de símiles y comparaciones con sangrientos episodios del pasado y centrémonos en el hecho de que el PSOE y el Gobierno han ordenado la inmolación sin condiciones de dos de sus mejores siervos -ABC y Garzón- ante un caso tan poco ilustrativo de la relación de ETA con el 11-M, como el del informe que hacía referencia al ácido bórico.

Si han sacrificado esas dos piezas para tratar de echar cemento sobre este caso que para mí, insisto, resulta muy poco significativo de la relación etarra con los atentados, yo me pregunto qué no harán en el futuro para tratar de ocultar o eludir sus responsabilidades por acción, omisión u ocultación, cuando las revelaciones acerca de esa conexión y de otras aún más nauseabundas, ya sean incontestables.

De hecho, algo tienen que estar preparando y no sólo son las amenazas que ha proferido hoy Antonio Camacho contra quienes osen poner en duda la profesionalidad policial, tanto dentro y fuera del cuerpo. Andémonos con mucho cuidado.

Lucio Decumio.