03 octubre 2006

Guerra de trincheras

Soldados australianos se protegen con mascarillas anti-gas en una trinchera durante la I Guerra Mundial.

El término se acuñó durante la I Guerra Mundial y hacía referencia a la estabilización o estancamiento de los avances de los contendientes en el Frente Occidental a partir de 1915. Tal y como se ha visto en infinidad de películas, básicamente franceses e ingleses de un lado -con el apoyo norteamericano a partir de 1917- y alemanes por otro, se enzarzaron en un conflicto espeluznante, con trincheras inundadas de barro y superpobladas de ratas, como escenario principal del conflicto.

Ninguno de los dos bandos era capaz de romper o traspasar las líneas enemigas y durante casi tres años, miles, tal vez millones de jóvenes ingleses, alemanes, italianos, franceses, americanos y de un sinfín de nacionalidades más, murieron mirando de frente a los nidos de ametralladoras de sus enemigos, mientras intentaban con desgarradora futilidad, alcanzar las trincheras de un adversario que en ocasiones, se encontraba a sólo unos metros de distancia de las propias líneas.

Técnicos consumados en lanzar a batallones completos a un más que seguro sacrificio, fueron los franceses, especialmente en batallas como la del Marne o la de Verdún, lugares en los que miles de soldados galos perecían cada hora sin que su suerte pareciera importar lo más mínimo a sus mariscales o generales. Las pírricas victorias del Ejército dirigido por Pètain en ambos episodios, se debieron básicamente a la valentía, la audacia y el arrojo de sus soldados y en no pocas ocasiones, al miedo a sufrir un consejo de guerra o a morir fusilados por sus propios compañeros, si desobedecían las demenciales órdenes de ataque en masa de unos oficiales atorados y encastillados en periclitados conceptos de estrategia bélica.

Sin embargo, aquella riada de muerte que zahirió con espantosa crueldad a las tropas francesas, terminó surtiendo el efecto deseado por el alto mando francés y mantuvo a raya a los alemanes, mientras esperaban ansiosos los refuerzos que llegarían desde América para cambiar el curso de la Historia.

Todo esto viene al caso, porque tras los postreros episodios que hemos podido leer y contemplar de esa siniestra novela que es el antes, el durante y el después del 11 de Marzo, las últimas decisiones del alto mando del ejército gubernamental, me recuerdan a los desesperados y suicidas ataques de la infantería francesa encaminados a detener el avance alemán.

Con la afortunada salvedad de que, al contrario de lo que sucedió hace noventa años en las riberas del Marne o en los aledaños de Verdún, no parece que el ejército que se empeña en atajar la lenta pero decidida marcha de los que pugnan por averiguar la verdad de lo ocurrido aquel infausto jueves, tenga demasiado éxito, pese al terrible desgaste que están sufriendo sus cuerpos de infantería.

Pensaron, como tantos otros estrategas del tres al cuarto, que su infinita superioridad de medios y personal, garantizaría una victoria aplastante frente a un enemigo desmoralizado y desubicado por el golpe mortal del 11 de Marzo.

Sin embargo, pese a esa supremacía numérica, el ejército que defiende el estandarte de la versión oficial, emplea cada vez más energías en recomponer de forma improvisada sus líneas defensivas, así como en obstaculizar el progreso de sus enemigos, que en pasar a organizarse convenientemente para tomar una iniciativa que cada vez contempla más alejada de sus posibilidades.

Su enemigo, un ejército que empezó siendo pequeño, destartalado e insignificante, ha ido cobrando efectivos y energías y gracias a su pujanza, su audacia y sobre todo, a la fe y a la convicción que muestran en torno a la nobleza y la dignidad de su empeño, está arrinconando al poderoso Leviatán, mientras éste no para de sacrificar a algunas de sus mejores unidades -léase ABC, El País, el juez Garzón- tratando de detener un avance cada vez más firme.

P.D. Olvidémonos por un momento de símiles y comparaciones con sangrientos episodios del pasado y centrémonos en el hecho de que el PSOE y el Gobierno han ordenado la inmolación sin condiciones de dos de sus mejores siervos -ABC y Garzón- ante un caso tan poco ilustrativo de la relación de ETA con el 11-M, como el del informe que hacía referencia al ácido bórico.

Si han sacrificado esas dos piezas para tratar de echar cemento sobre este caso que para mí, insisto, resulta muy poco significativo de la relación etarra con los atentados, yo me pregunto qué no harán en el futuro para tratar de ocultar o eludir sus responsabilidades por acción, omisión u ocultación, cuando las revelaciones acerca de esa conexión y de otras aún más nauseabundas, ya sean incontestables.

De hecho, algo tienen que estar preparando y no sólo son las amenazas que ha proferido hoy Antonio Camacho contra quienes osen poner en duda la profesionalidad policial, tanto dentro y fuera del cuerpo. Andémonos con mucho cuidado.

Lucio Decumio.

28 septiembre 2006

Guerra submarina

El sumergible "El Mundo" ya ha lanzado con éxitos sus primeros torpedos contra la flota socialista. Las andanadas continuarán en el futuro y los resultados pronto se dejarán ver.

La experiencia y el transcurrir de los años nos dicen que cuando en España gobierna el Partido Socialista y sus prebostes sacan a relucir lo peor de sí mismos, que es mucho y variado, los titulares y los reportajes del diario "El Mundo" se encargan más temprano que tarde, de transmutar los plácidos desayunos de Moncloa y Ferraz, en dolorosos cortes de digestión y súbitos atragantamientos.

De igual modo, esa misma experiencia y ese mismo transcurrir de los años, también nos aseguran que cuando uno de los torpedos lanzados con milimétrica precisión por el periódico de Pedro J. contra la línea de flotación del acorazado socialista, impacta en la sala de máquinas y ésta comienza a arder, el nerviosismo se desata en la hasta entonces, confiada tripulación, mientras el ensoberbecido alto mando del navío, trata de ocultar su propia ineptitud elevando el tono de unas órdenes tan absurdas como inútiles.

Experiencia y transcurrir de los años que también nos instalan en la certeza de que el proyectil que tanto daño ha causado, no es el único con el que cuenta el poderoso sumergible del director riojano y que otros, ya se encuentran prestos a ser catapultados contra el casco de la que parecía hasta ese instante, insumergible embarcación.

Los destructores que rodean al acorazado, como buena flota de salvaguarda del buque insignia, intentan localizar y hundir al submarino enemigo mediante cargas de profundidad, muchas de ellas lanzadas sin ton ni son y sólo como inmediata y no estudiada respuesta, a un ataque que por el contrario, ha sido perfectamente planificado y elaborado durante meses.

Pedro Jota no da puntada sin hilo y continuando con el símil de la guerra submarina, no lanza un torpedo si no tiene otro preparado en la recámara para rematar la labor destructiva realizada por el primero. Y así sucesivamente. Cuando "El Mundo" se lanza a aguas abiertas a por la flota rival, es porque va perfectamente pertrechado, cargado hasta arriba de suministros y munición, con una tripulación perfectamente entrenada y dispuesta para el combate y por último, con un mapa de coordenadas que le indican con exactitud, la ubicación, la disposición y las debilidades de su objetivo.

Las batallas del GAL y del 11-M entre el PSOE y "El Mundo", se desencadenaron por diferentes motivos y en distintas circunstancias. Sin embargo, los rivales vuelven a parecerse enormemente y las refriegas, las escaramuzas y los enfrentamientos, discurren por unas trazas tan parecidas en ambos casos, que uno no tiene más remedio que... iba a decir sonreír, pero las 192 vidas sacrificadas entre las vías de cercanías de Madrid y los miles de personas que vieron amputadas su integridad física y emocional, sólo para descabalgar al Partido Popular del poder e iniciar un convulso período de penumbra política y social, me impiden siquiera hacer esbozo de la más imperceptible expresión de alegría.

Lucio Decumio.

21 septiembre 2006

De vuelta

Nunca podremos agradecer lo suficiente a Pedro J. Ramírez y a su equipo de investigación, así como a Luis del Pino y otro ramillete de selectos periodistas e investigadores, su titánica labor encaminada a desentrañar los tenebrosos misterios que se ocultan tras la masacre del 11 de Marzo de 2004. Hoy han sido los documentos recortados y falsificados por Interior, pero mañana serán otros de mayor calado y pasado mañana, nuevas demostraciones, declaraciones y entrevistas que acabarán por desenmascarar a quienes todos nos imaginamos.


No entraré en densas explicaciones acerca de mi prolongadísima ausencia ciberespacial. Han sido varias y variopintas las causas, pero sobre todo, cabe destacar entre todas ellas, un notable grado de molicie intelectual. ¿A qué ha sido debida? Algo indico al final del texto, así que los interesados, habrán de concluir su lectura. El caso es que he vuelto por donde solía, por un lugar al que me apetecía regresar hace tiempo, pero en el que una y otra vez, demoraba mi renovada presencia.

Imagino que serán pocos, muy pocos los que lean este nuevo "post". Ya era escuálido el grupo de los que me leían -pero fieles, justo es reconocerlo-, así que supongo que hasta que esta página recupere el ligero pulso de que gozaba en el pasado, pasará un tiempo más que prudencial.

Y como de costumbre, después de la consabida introductoria, entro en harina o arena, que tanto da.

Las revelaciones en torno al 11-M se suceden. Quienes me han leído durante años, especialmente desde que se produjeron los horrendos atentados, saben cuál es mi opinión acerca de los responsables, aunque la resumiré para no obligar a nadie a volver a realizar complejos y pesados ejercicios de arqueología virtual.

A/ Planificación socialista y separatista, más que seguramente moldeada en algún oscuro y nauseabundo sótano de Perpiñán, en otoño de 2003. B/ Ejecución etarra. C/ Entrada en escena de la artillería mediática adicta y afecta al Partido Socialista, para montar en cuestión de horas una ceremonia de confusión digna de la mejor tradición golpista de la izquierda nacional. D/ Inversión de los valores morales y democráticos en la jornada de reflexión para generar iracundia y resentimiento en proporciones difícilmente igualables, contra el partido en el Gobierno. E/ Culpabilización de unos moros muertos de hambre a los que antes que de inanición, matan con munición. Y F/ Proceso de ocultación, manipulación, tergiversación y destrucción de pruebas, testimonios y testigos que aún dura.

Contra esto se han alzado un selecto grupo de valientes y briosos guerreros, que han empuñado armas tan peligrosas para el totalitarismo y el sectarismo que se nos quiere imponer, como las dagas de la verdad, las lanzas de la honradez, la espadas de la lealtad y las flechas de la justicia. Tienen nombres y apellidos y generalmente, responden por Casimiro García Abadillo, Luis del Pino, Fernando Múgica, Pedro José Ramírez y Federico Jiménez Losantos, por sólo citar a los más destacados.

Ha habido muchos más. Los cientos, seguramente miles de personas que activa y desinteresadamente, han puesto sus conocimientos de química, criminología, explosivos, derecho, judicatura o simple lógica intelectual, al servicio de la causa de la verdad y el esclarecimiento de la masacre. Me refiero sobre todo a las legiones de comentaristas del blog de Luis del Pino, una herramienta que este titán puso en marcha hace cerca de un año y que ha hecho más daño a la cadavérica versión oficial, que cualquier otro mecanismo puesto en marcha para desactivarla y desenmascararla.

A todos ellos, brindo mi reconocimiento. Se aproximan momentos críticos, seguramente hasta peligrosos. Los responsables y los beneficiarios de aquel espantoso holocausto, están viendo cada vez más cercano el final de la farsa y de la mentira. Y esta no es una farsa o una mentira como cualquier otra. Ésta está enmarcada en el contexto de un golpe de estado en toda la regla, encaminado a descabalgar del poder a un partido político al que el extremismo de izquierdas, el panislamismo furibundo y el separatismo de todo pelaje, no perdonaban que hubiera puesto a España en un lugar destacado y sobresaliente de la escena política y económica a nivel global y a cada uno de ellos, en el justo y apartado lugar que les correspondía.

Por ello, porque el dantesco episodio se cobró la vida de 192 compatriotas y zahirió física y psicológicamente la de otros 1.700, es por lo que estos individuos no pararán en barras a la hora de erosionar, corroer y desacreditar la carrera profesional y quién sabe si la vida, la familia y la hacienda de estos vigorosos soldados de la verdad. Si mataron en masa y mintieron sin empacho al pueblo para instalarse en las poltronas del poder, ¿qué no harán para evitar caer desde ellas con el estrépito, el escándalo y la repugnancia que ocasionaría entre todos sus conciudadanos, la constatación de la terrible verdad que cada día más acechante, descorre el dramático velo tejido para ocultarla?

Odio, resentimiento, envidia y afán de poder, de venganza y de revancha, fueron sus razones y sus motivaciones. Pensaron en los réditos del presente, pero no en las cuentas que deberían rendir en el futuro.

Y las pagarán, cada día me caben menos dudas de ello. Durante muchas de las semanas que duró mi ausencia virtual, llegué casi a la convicción -pusilánime de mí- de que la lucha estaba perdida, pues sus medios eran infinitamente superiores y muchos en nuestro bando, especialmente en algunos sectores del Partido Popular, estaban dispuestos a entregar el estandarte al enemigo.

Insisto, estuve al borde de la claudicación y de la rendición ante la aparente impenetrabilidad de sus defensas, convencido de que cualquier intento de sobreponerse a la ignominia constante a la que nos veíamos sometidos, resultaba vano y fútil.

Sin embargo, la fortaleza, la templanza y la presencia de ánimo de los guerreros previamente mencionados y la congestión y la ira que se ha dibujado en las reacciones del enemigo ante las sucesivos embates, perfectamente organizados, coordinados y ejecutados en el espacio y en el tiempo por las fuerzas del bien, me han devuelto el ánimo y el resuello.

Que se vayan preparando los delincuentes y los asesinos. Muchos van a reencontrarse en breve plazo con antiguos compañeros de correrías, corruptelas y contubernios. La diferencias es que unos tendrán la suerte de abrazarse en el exilio con sudorosos tiranos caribeños, sodomitas reyezuelos del Magreb y analfabetos corsarios andinos, mientras que otros, tendrán que compartir catre, muros, rejas y alambradas con viejos empleados de las cloacas del Estado.

Lucio Decumio.

09 mayo 2006

Son geniales

La verdad es que hay gente para todo. Incluso los hay que invierten en sociedades financieras cuyo principal valor de revalorización, son los sellos. Y también hay gente que emplea a estas empresas como corderos pascuales a los que poder sacrificar ante la opinión pública, para ocultar sus propias vergüenzas en asuntos de muchísima mayor trascendencia. En fin, PSOE en estado puro.

No me lo podéis negar. Ayer decía que el Gobierno de ZP, encabezado por Rubalcaba, tardaría más bien poco en poner en marcha alguna operación de despiste para que la atención informativa se focalizara -tras la publicación de la sentencia sobre el Caso Bono- en puntos menos comprometidos para la integridad política de los miembros del Ejecutivo. Y si la nueva exclusiva implicaba a miembros del Partido Popular, aunque éstos fueran primos de la tía de las sobrinas políticas del cuñado de Zaplana, mejor que mejor.

Y la realidad, es que no han tardado nada. De hecho, apostaría diez años de mi vida a que Rubalcaba ya tenía preparada desde hace tiempo la tapadera de la presunta estafa de Afinsa y Fórum Filatélico, para ponerla encima de la sentencia del Caso Bono y evitar así, que la atención de los medios se concitara durante demasiadas jornadas en un escándalo que sí que es realmente mayúsculo e infame. Y casi me dejaría cortar un dedo si finalmente, el inquietante nuevo Ministro del Interior, no saca de la chistera alguna mochila de Vallecas, alguna cinta coránica o alguna furgoneta Kangoo, que conecte este repentino fogonazo financiero, con algún dirigente del principal partido de la oposición.

En su perfidia y en su malicia, son realmente geniales, únicos, irrepetibles. Si emplearan todas las energías que utilizan para urdir oscuras tramas, tapar siniestros agujeros y sortear alegremente las leyes que les estorban, en aplicar un mínimo de sentido común y de Estado a sus políticas tanto internas como externas, otro gallo nos cantaría, seguro. Pero son así y así seguirán.

Y un par de puntualizaciones más para terminar. En un primer término, Afinsa y Fórum Filatélico ya han declarado, por activa y por pasiva, que sus cuentas están en regla y que los inversores nada tienen que temer. Por lo que a mí respecta, cuando miro a un lado y a otro y me veo en la disyuntiva de creer la versión de Rubalcaba o la de las empresas, el histórico de este individuo me obliga a inclinarme por las tesis defendidas por las últimas.

Ciertamente, las dos sociedades bien pudieran haber cometido alguna irregularidad, pero estoy convencido de que a la vista de quiénes les han denunciado, cómo y en qué momento, la falta terminará revelándose tan menor, que pronto los detenidos estarán en su casa, el asunto caerá en el olvido y las aguas volverán a su cauce.

Y en segundo lugar, si este escándalo -si así podemos llamarle- no remite en cuanto a intensidad informativa durante los próximos días, insisto en mi tesis de que será porque Moraleda, Rubalcaba y ZP, habrán encontrado algún modo de endilgárselo al PP. Se admiten apuestas. Seguro que gano.

Lucio Decumio.

08 mayo 2006

Cuando las barbas de tu vecino veas cortar...

Constantino Méndez, a estas horas, ex Delegado del Gobierno de ZP en Madrid, en el momento de hacer pública su dimisión tras la sentencia del caso de los militantes del Partido Popular detenidos ilegalmente en Enero de 2005. Falta la dimisión de José Antonio Alonso, el tipejo que entonces exigió desde la congestión y el paroxismo, detenciones de militantes del principal partido de la oposición y las públicas disculpas de José Bono por sus reiteradas falsedades.

Bien, bien, bien. Son esos pequeños triunfos que a veces nos ofrecen los periodistas empeñados en destapar los trapos sucios del poder y los que también nos otorgan algunos miembros decentes de la carrera judicial, los que nos hacen seguir creyendo, al menos a gente como yo, en que la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, en torno a los salvajes y siniestros atentados del 11 de Marzo, terminará viendo algún día, no demasiado lejano, la luz.

Para quienes hemos denunciado constantemente los manejos del Partido Socialista y de sus nauseabundos socios encaminados a erosionar, minar y cuartear a la oposición política personificada en el Partido Popular, esta sentencia significa una victoria moral de primer orden, que desenmascara sin paliativos, la maniobra manipuladora puesta en marcha por el Gobierno, allá por Enero de 2005, ofreciendo -a quien lo quiera ver, desde luego- un nítido reflejo de la catadura de Zapatero y sus adláteres.

Asimismo, este soplo de aire fresco que nos llega desde las campiñas del Poder Judicial, redobla, como decía previamente, mi confianza en que más temprano que tarde, las gentes empeñadas en escalar la cordillera de mentiras, manipulaciones y aviesas conjuras que surgieron en nuestro paisaje tras el seísmo terrorista del 11 de Marzo, lograrán su objetivo.

Sin embargo, uno nunca está seguro cuando se la está jugando con socialistas, comunistas o nacionalistas. Cuando estas gentes, acostumbradas al matonismo tabernario y a la pendencia callejera, reciben un correctivo de estas características por parte de un sistema judicial al que no se creen sujetos, hay que estar preparado para cualquier reacción y nunca buena. Pese a mi alborozo por la sentencia y por lo que significa, insisto en que habrá que estar preparado para el contraataque que a estas mismas horas, que a nadie le quepa duda, ya debe estar preparando esa caldera de intoxicación y mendacidad que es Rubalcaba.

Y es que estas furibundas gentes de la izquierda, entienden la vida política de un modo muy particular. Mucho cuidado, pues, habrán de tener dirigentes y afiliados del Partido Popular, pues tradicionalmente, el Partido Socialista ha buscado enmascarar sus peores imposturas, con actuaciones aún más dañinas para la libertad y la democracia.

Si no salieron triunfantes a la hora de intentar mancillar el perfil democrático del partido dirigido por Rajoy, a través de la burda patraña urdida en torno a José Bono, estemos preparados para cuando den con la tecla que les permita poner en marcha una nueva tramoya de volúmenes aún más notables. Zaplana, Acebes, Rajoy y Aguirre, serán sin duda, los portaaviones sobre los que lanzarán a sus kamikazes.

Y a lo que iba. Éste ha sido el primer golpe y bastante importante, por otra parte. Tras la durísima sentencia condenatoria contra los tres policías que por órdenes de la autoridad política, detuvieron ilegalmente, manipularon documentos, falsificaron testimonios y coaccionaron a los detenidos, muchos de los agentes que hayan participado en tareas similares durante los dos años que ha durado la instrucción de los atentados del 11 de Marzo, se habrán echado a temblar y se habrán dado cuenta de que aquí, quien paga no es el que ordena, sino el que ejecuta la orden.

Estos tres agentes, son los nuevos Amedo y Domínguez -alguien como Carmen Calvo, seguro que sólo contabiliza uno, como Ortega y Gasset o Ramón y Cajal- y Constantino Méndez, el nuevo Sancristóbal. Unos simples brazos ejecutores de las políticas antidemocráticas y anticonstitucioneales del Partido Socialista, una organización político que a cada día que pasa, da más y más muestras de su genética incapacidad para afrontar las tareas de gobierno desde ópticas como la decencia, la honradez, el juego limpio y el respeto por la verdad, la justicia y la libertad.

Lucio Decumio.

25 abril 2006

La verdad se abre paso

El montaje fotográfico que nos ofrecen hoy en El Mundo no tiene desperdicio. La imagen de arriba es un reflejo de aquello que contemplaron los primeros policías que llegaron a la altura de la famosa furgoneta de Alcalá y que tras forzar sus puertas, inspeccionaron. Y la fotografía inferior es indicativa de lo que según el sumario del juez del Olmo, deberían haber visto esos mismos agentes. ¿Cuál es la pena por manipular de un modo tan flagrante, las pruebas de un sumario por delito de terrorismo? ¿Cuál debería ser el castigo para quienes idearon y pusieron en marcha la masacre y las consiguientes cortinas de humo para su ocultación?

Gracias a la ímproba y abnegada labor de un puñado de valientes periodistas, independientes del orwelliano poder político que nos apabulla, paso a paso se van sabiendo más y más cosas de las sucedidas durante los oscuros días de Marzo de 2004.

O de las no sucedidas, para ser más exactos, pues todo apunta a que las miguitas de pan que milagrosamente fueron apareciendo en el camino de los investigadores y que dieron un giro de 180º a las líneas de investigación policiales y en última instancia, a las intenciones de millones de votantes durante el 14-M, fueron alojadas en coches, mochilas y demás objetos clave relacionados con la matanza, por aquellos que llevaban meses preparándola a conciencia desde vaya usted a saber qué siniestros escondrijos en Madrid, Perpignan o Rabat.

Por algo ha salido Bono con cajas destempladas del Gobierno, aunque sus sonrisas y sus castos besos con la Vicepresidenta parezcan indicar otra cosa. Por algo el retorcido pastor remendón ha encargado a la raposa encarnada por Rubalcaba, que cuide de unas gallinas cada vez más alborotadas e inquietas. Por algo se le están perdonando y justificando a ETA, sus últimos atentados, extorsiones y cócteles molotov.

Todo va encajando más despacio de lo que muchos quisiéramos, pero mucho más deprisa de lo que nunca sospecharon quienes se beneficiaron políticamente de la carnicería. Y aunque los procesos de intoxicación, manipulación y agitación empleados tras los atentados terroristas del 11 de Marzo para expulsar al PP del Gobierno de la Nacion y que se extendieron durante los dos años posteriores, pudieron parecerles impecables a sus autores, la verdad es terca y sobre todo, si su búsqueda se ha convertido en una auténtica obsesión para aquellos que han apostado audazmente por ella.

No contaron con una máxima universal a la hora de ejecutar sus maléficos planes, pues cuando uno o varios hombres de afilado ingenio y descollante inteligencia idean el más intrincado de los laberintos, uno o varios hombres de afilada inteligencia y descollante ingenio, pueden dar con la clave para salir airosos del mismo.

Mi aliento, mi reconocimiento y mi apoyo incondicional a Luis del Pino, Fernando Múgica y Casimiro García Abadillo, que secundados por los equipos directivos de sus respectivas empresas y en algunos casos, llevados en volandas por cientos de españoles anónimos que aportan su granito de arena a las arduas investigaciones que llevan a cabo, poco a poco nos van mostrando los tibios rayos de luz que habrán de terminar por alumbrar el negruzco túnel en el que nos hallamos.

Lucio Decumio.

24 abril 2006

Islam

Hace pocas semanas, los líderes musulmanes dieron nítidas muestras de cuáles son sus pretensiones en relación a la libertad de expresión, los derechos humanos y la democracia, no sólo de sus pueblos y súbditos, sino también de esa Europa Occidental cada vez más entregada política y filosóficamente a la religión de la paz.

Prometo -en realidad me lo prometo a mí mismo- no volver a dejar de escribir en el blog durante un período tan largo de tiempo. Aunque sean unas líneas cada noche, intentaré hacer un esfuerzo. Una buena amiga me dio hace tiempo un consejo a tener en cuenta. Escribe, Lucio, escribe sobre lo que te apetezca a diario, aunque sólo sea durante un cuarto de hora, pero hazlo. Querida amiga, voy a procurar llevar a efecto tus recomendaciones.

Bien, creo que este titular ya lo he empleado en alguna ocasión. No importa. Y no importa por la sencilla razón de que considero imprescindible seguir denunciando a quienes, en aras de un respeto multicultural mal entendido, tienen siempre un pretexto a mano para excusar las barbaridades cometidas en nombre de la "Sumisión", pues no otra es la traducción al español del vocablo árabe en cuestión. Así como también es necesario continuar desenmascarando a los mismos líderes musulmanes y a las enajenadas que los secundan, que empleando muy acertadamente -para sus intereses- las técnicas propagadísticas de la izquierda europea y sobre todo española, pretenden que se les juzgue por lo que dicen y no por lo que hacen.

Ahí radica la comunión de intereses entre ambos. La falta de palabra y la ausencia total de coherencia entre lo manifestado y lo realizado.

Nos hemos cansado en las últimas fechas, años diría, de oír como a los mismos prebostes mahometanos que financian a los terroristas suicidas que se hacen volar por los aires al lado de cientos de judíos, norteamericanos o simplemente, turistas occidentales que descansan en cualquier parte del globo, luego se les llena la boca de vocablos como concordia y entendimiento mutuo. Los gobernantes y ayatollahs que envenenan a las masas de sus países contra Occidente y les animan a asaltar embajadas, quemar banderas y eliminar infieles, son los mismos que posteriormente, proclaman a los cuatro vientos que la religión islámica, es religión de paz.

Sin embargo, los hechos son incontestables, aunque la propaganda islámica, en colusión de intereses con la izquierda, se convierta en altavoz de realidades diametralmente opuestas. Hoy han saltado por los aires decenas de habitantes de Bagdad, al tiempo que una treintena, como poco, de turistas que descansaban plácidamente en una ciudad egipcia, han acabado con sus vísceras esparcidas por el suelo. Para culminar esta nueva demostración universal de respeto por la vida, los derechos humanos y las libertades, el siniestro presidente iraní ha lanzado su penúltima bravuconada anti-semita y belicista, sin que una Europa atada de pies y manos por su propia pusilanimidad y falta de valor, haga nada realmente contundente contra semejante individuo.

En este último sentido, todavía nos quedan los Estados Unidos, dirán los optimistas, pero tras el fiasco iraquí -no tanto en el plano militar, como sí en el informativo- sospecho que pocas ganas deben quedarles a los norteamericanos para embarcarse en otra aventura bélica en Persia y acabar con uno de los matones más peligrosos que pueblan la faz de la Tierra.

Pero como digo, me temo que los americanos deben estar ya un poco hartos de sacarnos a los europeos las castañas del fuego para que luego se lo agradezcamos como lo hacemos, es decir, teniéndoles por unos vaqueros criminales que esperan la menor para desenfundar sus pistolas y sus aviones y abusar de cualquiera que ose inquietarles.

Espero sinceramente que no se dé el caso, pero si dentro de unos meses o tal vez un par de años o tres, alguna ciudad judía arde por los cuatro costados tras un enfebrecido arrebato nuclear del terrorista venido a presidente iraní, ya será tarde para echarnos las manos a la cabeza. Claro que para entonces, la poderosas calderas de la propaganda izquierdista y filo-musulmana, se encargarán de revolver la realidad a su antojo, para eludir su responsabilidad en el desastre y achacársela a otros.

En fin, no ha sido un cuarto de hora, sino un poquito más, pero he podido desahogarme de nuevo contra todos estos impostores que nos quieren adocenar y adormecer como si fuéramos unos imberbes infante y hacernos comulgar con sus ruedas de molino sobre las que por una cara se escribe la palabra paz y por la otra, rendición.

P.D. Subir imágenes a Blogger con el Emule encendido, es materialmente imposible. Mañana la cargo desde otro PC.

Lucio Decumio.

27 marzo 2006

Tanto que decir y tan poco el tiempo

Ayaan Hirsi Ali, un espejo en el que muchos deberían mirarse. El problema es que ese ejercicio de autocrítica les devolvería una imagen de sí mismos que no les gustaría demasiado.

Menuda cursilada de encabezamiento. Parece el título de un tango de Carlos Gardel. En fin, cosas de la vida. Tras largos días sin acercarme por mi ventanal ciberespacial, necesito un pequeño calentamiento, un período de aclimatación, como esos futbolistas que llevan 70 minutos en el banquillo y a los que el entrenador manda de repente a correr por la banda para que entren en calor y puedan salir a darlo todo en el terreno de juego durante los ocho o diez últimos minutos de partido.

Pues esto es igual, empiezo enrollándome acerca de cuestiones que no sólo no tienen el menor calado, sino que además, no interesan a nadie. Pero como decía previamente, me sirven para soltar los dedos y para encontrarme en mejor forma cuando tenga que entrar en harina. Así, también se evitan percances y lesiones.

Llevo muchos días queriendo hablar de Ayaan Hirsi Ali. Para los menos documentados, decir que no se trata de algún descendiente del legendario boxeador. Tampoco es el nombre por el que responde ningún sultán, emir o visir con el que Zapatero o sus aliados estén dispuestos a formalizar un paso más de su nefanda payasada de la Alianza de Civilizaciones.

Ayaan es mujer. Es somalí de origen y holandesa de adopción. Y es diputada por el Partido Liberal Holandés en el Parlamento de ese pequeño gran país, tras haber renunciado a su primigenio posicionamiento socialdemócrata. Su condición de oriunda del cuerno de África le concede una visión del mundo en el que nació, creció y estuvo a punto de morir, muy distinta a la paradisíaca fotografía que tienen almacenada en sus limitadas entendederas, los socialistas e izquierdistas que en el mundo son, siempre animados y convencidos de que el abrazo con cualquier corriente filosófica, política o religiosa ajena a Occidente, al clasicismo greco-romano y al Cristianismo, es lo mejor que le puede pasar al decrépito y globalizado sistema de libertades en el que vivimos.

Ayaan lleva años denunciando a la sociedad en la que nació y a la religión que la somete y sojuzga. Desde su condición de pretérita musulmana y sobre todo de mujer, bien sabe cómo se las gastan en todas y cada una de las naciones de mayoritaria confesión mahometana. Conculcación de derechos humanos en volúmenes y medidas difícilmente imaginables, corrupción económica y política a escala mayúscula, presencia asfixiante de los preceptos más radicales de la religión en todos los ámbitos de la sociedad y sobre todo y por encima de todo, un tratamiento denigrante, vejatorio, insultante y esclavista hacia todo lo que huela, aparente o parezca una mujer.

De ahí mi reconocimiento hacia una señora con mayúsculas, extraordinaria en todas sus manifestaciones y clarividente en sus juicios rotundos, claros y definidos en torno a la sociedad que la vio nacer y a la que posteriormente la acogió y le concedió la oportunidad de desarrollarse como ser humano y como mujer a un tiempo. Sabe perfectamente cuál de las dos civilizaciones merece su respeto, su apoyo y su compromiso. Y no se ha cansado de pregonarlo a los cuatro vientos, aun a riesgo cierto de su integridad física y porqué no decirlo, también de su vida.

Desde el asesinato de su amigo, el cineasta Theo Van Gogh, crimen que no mereció cartas firmadas a dúo entre nuestro Presidente del Gobierno y el primer líder musulmán que se le pasara por la cabeza, asesinato que ocupó efímeros minutajes y volátiles líneas en los medios informativos del mundo civilizado, Ayaan vive escoltada.

La amenaza permanente de los fanáticos de esa religión que a sí misma se autodenomina "de paz" la obliga a vivir pendiente de su espalda y dependiente de unos individuos que velan por su integridad, tal y como les sucede a otros cientos de personas que a nosotros nos suenan de largo tiempo atrás. Cuántas coincidencias entre unos desalmados y otros. Cuántos puntos en común entre los que asesinan y extorsionan en nombre de la pureza de sangre de la tribu y los que matan y se inmolan en el altar de su paroxismo religioso.

En definitiva, cuántas similitudes entre el trato dispensado por las izquierdas europeas a los asesinos y criminales de una y otra condición y origen. Cuán sospechoso parecido entre las palabras de apaciguamiento, comprensión y diálogo que se vierten desde nuestro gobierno y sus aliados hacia quienes aplican la justicia criminal que se desglosa en sus escritos coránicos y las que les hacen llegar a aquellos que tras cuarenta años de terror asesino en nuestras tierras, ahora parecen merecer el premio de la mano tendida y el beneficio de la duda del pensamiento débil, en cuanto afirman que hacen un alto en el camino en su depredador transitar.

Pero ante todo y sobre todo, cómo se asemejan en el maltrato que reciben del izquierdismo multiculturalista y disgregador, las víctimas de una y otra vertiente. Aislamiento, hipocresía y rechazo es lo que suelen merecer cientos, seguramente miles de valientes luchadores por las libertades individuales de individuos que como Zapatero y tantos otros de su estirpe, les consideran una suerte de apestados, un rebaño obstaculizador de sus objetivos mesiánicos, unos parias que sólo merecen desprecio y desafecto por el simple y heroico hecho de haber interpuesto sus vidas y sus convicciones en el camino de los desalmados y en la ruta de los nihilistas que no se cansan de justificarlos.

Lucio Decumio.

12 marzo 2006

11-M

La imagen de hoy habla por sí sola y servidor, que se identifica plenamente con las palabras al pie de la misma, poco más puede o tiene que añadir.

Se me hace cada vez más difícil encontrar un hueco para continuar asomándome al mundo virtual a través de esta pequeña rendija. Sin embargo y pese a las dificultades horarias, voy a seguir interviniendo en mi vetusto cuaderno cibernético siempre que pueda -trataré de que sea al menos con carácter semanal- y considere que lo que tengo que añadir en sus páginas, tiene la suficiente relevancia, ya sea para mí o para los que tienen a bien entrar aquí y mostrar su interés por lo que digo.

Hoy sólo tres párrafos.

El primero, para recordar lo que dije hace ya bastantes meses, posiblemente semanas después del atentado del 11 de Marzo de 2004. A los culpables de aquella masacre espantosa, tal y como sucede en las películas en las que se cometen uno o varios crímenes, hay que buscarlos entre los beneficiarios de la carnicería. Normalmente, los herederos de la fortuna del finado tienen mucho que ver con el deceso. En el caso que nos ocupa, las víctimas son la libertad y la democracia, mientras que la herencia a repartir es nuestra vieja y amada España. Lo puedo decir más alto, pero no más claro.

En el segundo, felicitar efusivamente a quienes, como Luis del Pino o Fernando Múgica, dignifican la profesión de periodista -tan vituperada en los tiempos que corren- y han hecho de la investigación exhaustiva de aquellos luctuosos hechos y de su compromiso con la verdad acerca de lo sucedido, su ruta, su camino y su pragmática obsesión durante estos dos años. Aquella verdad que miles de personas y decenas de políticos reclamaron vociferantes al Gobierno de Aznar y ante las sedes del PP en las fechas previas a las elecciones del 14 de Marzo y de cuyas pesquisas se inhibieron o en el peor de los casos, obstaculizaron tras la victoria socialista, aflora poco a poco gracias a la sobresaliente labor de estos dos titanes. Y lo que es peor para quienes se aprovecharon de que el Pisuerga pasaba por Valladolid o lo hicieron pasar por allí; esa verdad cada vez adquiere perfiles más y más inquietantes.

Tercero. Si quedaba alguna duda de las aristas totalitarias del actual gobierno socialista y del miedo que recorre cada poro de su piel ante las inagotables revelaciones que desmontan la versión de los atentados que les llevó hasta la poltrona, basta leer las recientes declaraciones de la Vicepresidenta de la Vega, acusando al PP de lanzar sombras de sospecha sobre la prefrabricada realidad gubernamental acerca de los crímenes. Comete aquí, la diestra bailarina de danzas tribales africanas, dos errores de bulto. El primero, acusar al Partido Popular de algo que no ha hecho, pues es la Prensa Libre, con mayúsculas, la que con sus investigaciones e informaciones, pone en entredicho un día sí y otro también, la insostenible versión de un atentado de Al Qaeda como represalia por el apoyo de Aznar a la intervención aliada en Iraq. Y segundo, De la Vega supura por la herida y demuestra al mundo su verdadera condición de izquierdista furibunda y enfebrecida, al intentar acallar las cada vez más numerosas voces que ponen en tela de juicio la versión socialista del atentado, mediante gritos, alaridos, graznidos, rebuznos y cortinas de humo que desvíen la atención de la opinión pública sobre lo verdaderamente notable.

Lucio Decumio.

02 marzo 2006

Definiciones

Evidentemente, no voy a mancillar esta página con las fotos de dos tipos que se escudan respectivamente en el color de su piel y en su condición sexual, para extorsionar moralmente a toda la sociedad y salir indemnes de sus propios excesos verbales o actitudinales. En su lugar, me permito colgar una imagen de la criatura más bella del Universo, la modelo y actriz Natasha Henstridge. Otra candidata era Charlize Theron, pero ha quedado relegada al segundo puesto en una reñida votación.

Samuel Eto'o: 1/ Atlético futbolista camerunés de color -en el siglo XX, negro- que rezuma rencor por sus cuatro costados al no haber podido jugar y triunfar en el primer equipo del Real Madrid.

2/ Destacado arrojador de gargajos a los rostros de los rivales que tratan de impedir que progrese con el balón controlado hacia el área defendida por estos últimos.

3/ Dejando de lado por unos momentos, como por arte de magia, su inveterado analfabetismo, gusta de concentrarse en sus ratos libres y de esparcimiento, en la delicada elaboración de elevados y sugerentes pareados que hacen las delicias del exigente paladar lírico de los aficionados de su club.

4/ En determinadas circunstancias, jugador de espíritu cobarde, chantajista y teatral, que encuentra perfectamente justificable el abandono del terreno de juego si los aficionados que apoyan al conjunto adversario no dejan de importunarle.


Pedro Zerolo: 1/ Antiguo y fornido heterosexual. Sujeto plenamente convencido de su condición hasta que su adicción por la gomina y los aceites para el cabello, terminaron empujándole hacia el siniestro callejón de la venta de su propia carne a individuos de retorcidos gustos amatorios.

2/ Desde su obligado cambio de orientación sexual, infatigable luchador por el reconocimiento de los derechos de tantos y tantos que hubieron de pasar por su mismo calvario y que se vieron forzados a ingerir carne a espuertas, cuando lo que ellos de verdad apreciaban, era el marisco.

3/ Insobornable azote del catolicismo, doctrina a la que con razón culpa de no haber puesto los medios necesarios para evitar su caída a los abismos y de haberse equivocado de medio a medio al considerar que su homosexualidad era simplemente la libre y consciente elección de un hombre libre, en un país libre.

4/ Ardiente paladín y fiel trovador de las bondades de determinadas confesiones religiosas que en numerosos puntos del planeta, tratan de reconducir la desviación sexual de miles de hombres mediante avanzadas técnicas de reeducación sexual, como son los latigazos, el encarcelamiento de por vida en cloacas a las que llaman prisiones, la horca o el tiro en la nuca. Todo ello con el fin de evitar que varones necesitados como en un tiempo pudo ser él, se vean abocados a usar de ciertas prácticas sexuales de espantosa crudeza.

Lucio Decumio.